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Bergoglio instó a construir una patria sin exclusiones ni discusiones

Bergoglio imparte la comunión durante la misa principalBuenos Aires, 7 Ago. 08 (AICA) El cardenal Bergoglio saludando a los fieles

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, presidió hoy la misa principal en el santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde durante toda la jornada miles de peregrinos pidieron pan y trabajo o agradecieron tenerlo al santo patrono de la providencia.

El purpurado porteño recordó a los devotos que la patria como casa que incluye a todos se construye “compartiendo”, por lo que instó a construirla “sin exclusiones ni discusiones”.

Tras señalar que éste, como otros santuarios, es “casa de todos”, recordó que “aquí confesamos que necesitamos a Dios”.

“Necesitamos a Dios porque sólo en torno a Él se puede construir un lugar para todos. Si lo excluimos a él, el único gratuito, todo lo demás se convierte en objeto de compraventa. Sin Dios ni aun la patria es lugar para todos”, advirtió.

El cardenal Bergoglio aseguró “que, en cambio, con Él todo se transforma en casa, en lugar para todos”, y reiteró la invitación a que “nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra patria sea un lugar de todos, un lugar para todos”, previo a convocar a rezar la Oración por la Patria, redactada por la Conferencia Episcopal Argentina.

El purpurado entabló una suerte de diálogo con los devotos, a quienes les recordó que Dios es “el único que puede convocar a construir un lugar para todos”, porque, subrayó, “no se compra ni se vende y tampoco se deja coimear”.

Tras explicar que el santuario de San Cayetano fue construido “con la fe y con la mirada limpia, sin egoismo”, aseguró que como tal es “un lugar para todos, construido con el trabajo lleno de amor de todos los trabajadores y trabajadoras de la patria”.

“Esos que se levantan cada día y trabajan, esos que vienen a pedir la gracia de tenerlo, que no roban sino que trabajan. Los que no se pasan de vivos y viven de lo que produce el trabajo de otros, sino que trabajan ellos”, aseveró.

En su homilía durante la misa principal, el primado destacó la presencia de miles de peregrinos en San Cayetano, porque esa expresión popular “renueva la fe y la esperanza una vez más”.

“Volcá en Jesús (a través de la intercesión del santo) tus penas, contale tus sueños, encomendale tu familia, tu pan y tu trabajo, rogá por todos, confesale tu amor, pedile perdón, dale gracias”, sugirió el arzobispo.

En otro momento, Bergoglio preguntó a los devotos si la Iglesia era un lugar para todos, tanto buenos y malos, y la respuesta fue un sí rotundo de la gente, y acotó: “Acá no se echa a nadie por ser malo, todo lo contrario se lo recibe con más cariño”.

Al finalizar la misa, Bergoglio bendijo a los fieles y recorrió las largas filas de peregrinos que, a lo largo de casi 20 cuadras esperaban acercarse hasta la imagen de San Cayetano para pedir y agradecer trabajo o rezar para poder llegar a fin de mes con el magro salario.

Incesante oración de los peregrinos

A lo largo de la jornada fue incesante el paso de los peregrinos por el santuario de Liniers, que abrió sus puertas exactamente a la hora cero, cuando el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, quitó el candado del pórtico para dar paso a los devotos.

La primera en ingresar fue Delia Noris Lencina, una peluquera de 65 años que desde hace dos décadas recorre de rodillas el trayecto desde el pórtico del templo hasta el lugar donde está emplazada la imagen del santo. La mujer, con poncho y cubierta por una bandera argentina, fue seguida por un grupo de discapacitados en sillas de ruedas. Minutos antes de la apertura del santuario, la banda de la Policía Federal interpretó el Himno Nacional.

“Con San Cayetano buscamos construir un lugar para todos”, fue el lema de la convocatoria.

Los devotos debieron realizar dos largas filas para llegar el hasta santuario. Una “lenta” –porque demanda hasta diez horas de espera- para tocar el vidrio que protege la imagen en el pasillo derecho del templo, y otra “rápida” para verlo desde lejos.

La fiesta de fe popular se repitió en medio centenar de parroquias y capillas dedicadas al santo de la Providencia.+

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