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Asumió el nuevo obispo de Lomas de Zamora

Mons. Lugones se dirige a los fieles de la diócesis (foto: eclesia.info)Lomas de Zamora (Buenos Aires), 24 Nov. 08 (AICA) Una multitud de fieles se congregó el sábado 22 de noviembre en la plaza Grigera para recibir al nuevo obispo, monseñor Jorge Rubén Lugones, quien tomó posesión de la diócesis de Lomas de Zamora y se convirtió así en el quinto pastor de esta sede episcopal.

En una celebración que se llevó a cabo por la tarde, en la víspera de la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, y contó con la presencia del nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, el prelado recibió el báculo de manos del arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien lo hizo en su calidad de Metropolitano.

La plaza se vio colmada por los miles de fieles que llegaron desde todos los rincones de la diócesis para dar la bienvenida al obispo. Las banderas, estandartes y distintivos de las parroquias, capillas, movimientos e instituciones llenaron de color el lugar y se destacó particularmente el bullicio y las banderas rojas de los jóvenes de la Acción Católica, “la motora”, que ese día celebraba su fiesta.

El nuevo obispo de Lomas junto con el cardenal Bergoglio (foto: eclesia.info)También hubo una delegación de Orán, que llegó desde Salta para despedir a quien estuvo casi diez años al frente de la diócesis.

Alrededor de las 18 partió desde la catedral Nuestra Señora de la Paz la procesión encabezada por el nuncio, que estuvo seguido de los obispos, los sacerdotes (más de un centenar) y diáconos y finalmente el nuevo obispo junto con el purpurado porteño, quienes atravesaron la plaza para llegar al altar que fue montado frente al Palacio Municipal de Lomas de Zamora.

Luego de la lectura del decreto de toma de posesión, la entrega del báculo por parte del cardenal y el saludo de los sacerdotes a su pastor, monseñor Lugones pasó a presidir la celebración y entre otras cosas expresó su agradecimiento a todos los que lo acompañaban, entre ellos, a los obispos, muchos de los cuales “hicieron un gran sacrificio para venir”, a monseñor Diego Calvici, decano de los sacerdotes de Orán, que acababa de cumplir “sus flamantes 88 años”; al vicario general de esa diócesis, monseñor Andrés Buttu, y al administrador apostólico lomense, monseñor Luis Fernández.

La imagen de Jesús, Buen Pastor acompañó al prelado en la celebración (foto: eclesia.info)En el palco podía leerse la inscripción: “Cristo es nuestra paz” y en los laterales había un ícono de Jesús Buen Pastor con la inscripción “Ellas oirán mi voz” y el escudo episcopal de monseñor Lugones.

Asistieron a la celebración los arzobispos Mario Antonio Cargnello (Salta) y Carmelo Giaquinta (emérito de Resistencia), y los obispos Jorge Casaretto (San Isidro), Rubén Oscar Frassia (Avellaneda-Lanús), Gustavo Help (Venado Tuerto), Justo Oscar Laguna (emérito de Morón), Guillermo Rodríguez-Melgarejo (San Martín), Enrique Eguía Seguí (auxiliar de Buenos Aires y secretario general de la Conferencia Episcopal Argentina), Joaquín Sucunza (auxiliar y vicario general de Buenos Aires), Charbel Merhi (eparca de San Charbel en Buenos Aires de los maronitas), José María Montes (emérito de Chascomús), Francisco Polti (Santiago del Estero) y Baldomero Carlos Martini (San Justo) . No pudo asistir monseñor Agustín Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján y antecesor en la sede de Lomas, por razones familiares.

También el ministro de Desarrollo Social de la provincia Buenos Aires, Daniel Arroyo; legisladores nacionales y provinciales, directivos de colegios y los intendentes de cinco de los seis municipios que integran la diócesis: Jorge Rossi (Lomas de Zamora), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Alejandro Granados (Ezeiza), Daniel Di Sabatino (San Vicente) y Aníbal Regueiro (Presidente Perón); con los intendentes mantuvo previamente un encuentro en la sede del obispado.

No me pidan que me apoltrone en la Curia

“Celebramos con gozo la solemnidad de Cristo Rey, Jesucristo, Rey del Universo, pero sobre todo, Rey de nuestros corazones”, dijo el prelado al comenzar su homilía.

Afirmó que Cristo sale en busca de las ovejas y no espera que sean ellas las que vayan a su encuentro. “Va delante marcando el camino verdadero, dándonos ejemplo para que sigamos sus pasos, y más aún, si no nos es posible levantarnos solos y la postración se ha hecho hábito, nos carga sobre sus propios hombros. El amor del rey pastor llega hasta dar la vida por sus ovejas, porque su historia es de sangre y de sacrificio, su compasión lo llevó a hacer suya nuestra miseria, ocupando nuestro lugar en la cruz”.

“Querida comunidad lomense, desde este ejemplo del Señor buen pastor que se hace cargo de todo el rebaño, no me pidan entonces que me apoltrone en la curia, permítanme salir a los barrios, a las periferias, es decir, adonde necesitan de la contención, de la escucha y del consuelo del obispo”, expresó mientras el público estallaba en aplausos y la campana de la catedral sonaba de fondo.

Al continuar con el ejemplo del “rey pastor”, sostuvo que “no juzgará las acciones y las obras excepcionales”, sino que “nos juzgará en la cotidianidad del encuentro y del perdón, de la generosidad y la verdad, de la justicia y del amor y la paz, es decir, en los pequeños gestos de vida de cada día”.

Y tras recordar que “el programa del Reino está ya preanunciado por Mateo en el Sermón del Monte, con las bienaventuranzas: ‘felices ustedes, los pobres, los misericordiosos, los que sufren, los que no son tenidos en cuenta, los que trabajan por la justicia para que la equidad social sea una realidad, una realidad que nos ayude a construir la paz’”, enumeró los “pequeños gestos cotidianos de vida” en función de los cuales seremos juzgados: “la caricia que humaniza el dolor, la escucha que habla de respeto por el otro, la sonrisa que nos refleja la paz, la palabra que concilia, la cercanía que vence toda exclusión, la paciencia que nos asemeja a Dios, la sincera lucha por la paz, fruto de la justicia”.+

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