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Navidad debe ser también nuestro nacimiento

Nacimiento del Niño DiosLomas de Zamora (Buenos Aires), 22 Dic. 08 (AICA) “Navidad no es sólo su nacimiento, debe ser también nuestro nacimiento”, dice el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Rubén Lugones, en un mensaje de Navidad cuya reflexión se centra en “el encuentro, la cercanía, la solidaridad, y la alegría” de la presencia de Jesús.

Tras invitar a preguntarse “cómo vivimos en este año el encuentro hacia los prójimos y para con Dios”, el prelado señala que “encuentro implica darse al otro, respetando ‘su tiempo’, sin prejuicios. Encuentro, no es amucharse o convocar por nota, o un simple consenso. Encuentro es no excluir a nadie, salir de nuestro propio interés y egoísmo, y con creatividad hacernos hombres y mujeres ‘para los demás’; es achicar distancias, para acercarnos bien a los otros, sin doblez”.

En cuanto a la “cercanía”, indica que el Señor “nos está mostrando su cercanía, que se hace solidaria en la elección de nacer pobre” y expresa: “¿Cómo no acortar distancias, sosegar rencores, faltas de perdón, indiferencias y lejanías en esta Navidad? Jesús se hace cercano a todos para que cada uno de nosotros nos acerquemos al pesebre, es decir a la presencia de Cristo en el hermano alejado u ofendido, con sencillez, sin distancias ni resquemores, ni sospechas”.

En tercer lugar, “Jesús es la roca que nos salva”, dice al referirse a la solidaridad, “pero además es nuestro cimiento sólido donde apoyarnos, donde construir. La Solidaridad nos propone salir de nuestro propio yo para darme, para ser constante en el amor. No es verdaderamente solidario el que da una cosa o limosna en un momento de catástrofe, sino el que es constante en el amor al prójimo; y sabe darse a sí mismo”.

Monseñor Lugones afirma que el nacimiento de Jesús “es el acontecimiento de la historia, que nos toca a cada uno de nosotros, y que toca nuestros problemas de modo que podamos verlos con un corazón nuevo. Jesús ‘acampa entre nosotros’ para recomponer el tejido humano destrozado, para hacer de nuevo un tejido verdaderamente humano. Jesús está entre nosotros para hacernos vivir con humanidad y dignidad estas cosas, para abrirnos el corazón y la inteligencia: ‘para toda palabra y obra buena’”.

Por último se refiere a la “alegría: de ‘Dios con nosotros’ y en medio de nosotros en la sonrisa tierna del Niño Dios que nos abre la puerta de su corazón, porque él es la puerta de la salvación”.

“Pero nos preguntamos: ¿Cómo alegrarnos en medio de tanta violencia y sufrimiento, de tantos postergados y olvidados? ¿de tanta soledad y desamparo?” advirtió para explicar que “en una palabra se necesita un nacimiento. Del modo que le tocó a la Familia de Nazaret: sin casa, sin trabajo, sin dinero, sin amigos, sin saberlo todo; pero con la gran esperanza de ser familia, de reconocerse ricos en la pobreza, con una confianza en Dios que superaba el despojo material, porque “Dios-con-nosotros”, les traía una gran alegría. Es una alegría familiar: Nuestro deseo de renacer y de que El siga naciendo en nuestro corazón”.+

Texto completo del mensaje

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