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Descansan en la catedral los restos de Mons. Gentico

Buenos Aires, 9 Abr. 07 (AICA) A las 9.30 del sábado 7 de abril (Sábado Santo) fueron inhumados en la catedral metropolitana, los restos mortales de monseñor José Antonio Gentico, obispo auxiliar de Buenos Aires, fallecido el jueves 5 (Jueves Santo), tras soportar durante más de un año una penosa y larga enfermedad (un tumor canceroso en el cerebro).

La celebración exequial fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio. Asistieron sus obispos auxiliares, Joaquín Mariano Sucunza, vicario general; Eduardo Horacio García, pro-secretario general; Oscar Vicente Ojea (Vicaría Centro), Horacio Ernesto Benites Astoul (Vicaría Belgrano), Mario Aurelio Poli (Vicaría Flores), y Raúl Martín (Vicaría Devoto).

También asistieron el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Héctor Di Monte, y los obispos Luis Guillermo Eichhorn, de Morón; Rubén Oscar Frassia, de Avellaneda-Lanús; Luis Teodorico Stöckler, de Quilmes; Sergio Alfredo Fenoy, de San Miguel, y Fernando María Bargalló, de Merlo-Moreno.

Asistió también el secretario de la Nunciatura, monseñor Alberto Perlasca.

Lo despidieron más de un centenar de sacerdotes de Buenos Aires, sobre todo de la Vicaría Centro, de la que fue Vicario Zonal, y de la diócesis de Morón, de donde procedía monseñor Gentico cuando fue nombrado obispo en 2001.

Al término de la lectura del Evangelio, que estuvo a cargo de monseñor Raúl Roberto Trotz, de la diócesis de Morón, el cardenal Bergoglio pronunció una homilía, en la que, refiriéndose al difunto obispo, dijo: “Quiero reflexionar sobre el atardecer del Pastor. Después de cumplir tantas jornadas de pastoreo junto a su rebaño buscándoles agua, pastos verdes, cuidándolos del lobo, en esos atardeceres cargados de rostros y de nombres, de pedidos, de súplicas, hoy, en su último atardecer, el Pastor siente que es más oveja que pastor, pues lo llamó el Señor y le dijo: “Vení conmigo, que ahora te daré a beber del agua viva”. Es como si el Señor, en esta hora, lo ungiera de nuevo llamándolo por su nombre para gozar de su compañía eterna. Aquí, los que todavía esperan esa hora definitiva, su rebaño, le piden al Señor que, como él los cuidó, ahora Tú, Señor, cuídalo, tómalo con vos, Gran Pastor”.

Luego los obispos rodearon el ataúd que estaba sobre el piso y el cardenal Bergoglio lo incensó, lo roció con agua bendita y dijo una última reflexión, esta vez acerca del cuarto mandamiento: “el de la familia”. Destacó el testimonio de la familia de monseñor Gentico “que durante un año y un mes, lo cuidó con ternura y paciencia. Lo rescato -dijo- como un gesto profético, sobre todo en estos momentos en que los ancianos y los enfermos están siendo dejados de lado, olvidados, tratados como una molestia”.

Monseñor Ojea leyó los mensajes enviados por Su Santidad Benedicto XVI; el Secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone; monseñor Leonardo Sandri, Sustituto de la Secretaría de Estado, y el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini.

Los restos de monseñor Gentico fueron depositados en la cripta de la catedral, en un nicho situado junto a otros en los que esperan la resurrección de los muertos los obispos José Gregorio Romero, Antonio Rocca, Arnaldo Clemente Canale y Mario José Serra, y canónigos y deanes de la catedral.

El responso final fue rezado por el obispo de Morón, monseñor Luis Eichhorn, y todos los obispos y sacerdotes presentes entonaron la “Salve Regina” y “Tú eres sacerdote para siempre”.+

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