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IIIa Peregrinaci?n Juvenil Legionaria a la tumba del Siervo de Dios Alfonso Lambe

Hace alg?n tiempo ya, les comentaba sobre la peregrinaci?n que los j?venes de la Legi?n de Mar??a realizar??an (ver nota).

Me prometieron que me enviar??an el material para compartirlo…

Bueno, aunque un poco tarde, ac? lo recib?? (recien ayer) y ac? lo tienen….

Homil??a de la Misa 9 de Setiembre de 2006

“Ser como brasas encendidas para que arda el fuego del amor de Dios”

Acercarse al fuego.

Ser brasas es acercarse al fuego. Sin ?l no somos nada. Es el camino de cada cristiano, y de todo legionario. Nuestra peregrinaci?n es signo de esa marcha que constantemente estamos haciendo hacia el fuego del Amor de Dios. No comenzamos a ser cristianos por una decisi?n o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona.[1] Para ser brasas encendidas, necesitamos acercarnos a Dios mismo.

Nadie se enciende en el amor a la distancia. Es en contacto con ??l como nuestra vida de legionarios se enciende y se hace brasa. El que se detiene, o se queda lejos, nunca es encendido. Siempre est? apagado, triste, enfriado por el desaliento, cansado con la frialdad del que est? distante de la fuente del calor y de la vida. Nadie puede ser brasa si no se acerca al fuego.

Nuestro origen es un Dios que nos ama. Ese momento misterioso en el que hemos sido sembrados en el tiempo marca el inicio de nuestro camino. Salidos del amor del Dios que es amor, comuni?n de Personas, nuestra vida es peregrinaci?n hacia esta Comuni?n del Padre, del Hijo y del Esp??ritu. Por eso, para nosotros los cristianos y muy especialmente para los legionarios, nuestra vocaci?n m?s profunda es acercarnos al amor que es Dios mismo, y dejarnos encender por ??l.

Mirando al Siervo de Dios, mirando a Alfonso, descubrimos que el camino de cada cristiano, recorrido hasta el final culmina en una caridad cada vez m?s grande, vivida hasta las ?ltimas consecuencias. Ese es el fuego con el que nosotros tambi?n queremos encendernos.

Dejarse encender para dar luz y calor.

Es necesario alimentar el amor?Jes?s es lo bastante poderoso para alimentar ?l solo el fuego? A ?l nosotros no lo vemos pero si sentimos la fuerza del calor del amor? [2]Ser brasas encendidas no s?lo es ponerse en camino hacia el amor que nos enciende, es tambi?n dejarnos transformar. El amor crece a trav?s del amor.[3]

Ser alguien encendido en Dios es antes que nada ser disc??pulo de Jesucristo. El camino del discipulado, que nos pone a la escucha de las palabras de Jes?s, que hace centrar nuestra atenci?n en sus gestos, es la escuela del amor, donde los cristianos nos vamos encendiendo lentamente. Si nos hacemos cada vez m?s disc??pulos, nos encendemos m?s y m?s en Jes?s, y as?? ?l nos va transformando en ??l. Dejarse encender es dejarse cambiar, hacerse semejante al fuego que nos va envolviendo, cubriendo.

Para nosotros los legionarios, ser disc??pulos de Jesucristo y dejarnos encender por ??l es dejarnos transformar con la forma de Jes?s en el molde de Mar??a, es hacernos su copia viviente.[4]Model?ndonos en Ella misma, como hizo con Jes?s, Mar??a enciende en nosotros el fuego de la humildad en el coraz?n de cada legionario.[5]

Dejarnos encender es tambi?n para nosotros dejarnos abrasar por el Esp??ritu. Ese que invocamos sobre nosotros para que venga con fuego, para que nos haga una sola cosa con Mar??a.[6]??l es esa fuerza interior que enciende nuestro coraz?n en el coraz?n de Cristo y nos mueve a amar a los hermanos como ??l los ha amado[7].

??l nos hace una columna de fuego en medio del mundo de hoy, encendiendo en nosotros la fe, como lo hizo con la ni?a de Nazaret en la hora de la Anunciaci?n.. Dejarnos abrasar por el Esp??ritu es para nosotros los legionarios encendernos en la fe viva animada por la caridad, encendernos en la fe firme e inconmovible, encenderse en la fe que nos une. Es encender en todas partes el fuego de su amor, para iluminar a los que est?n en la oscuridad, para dar vida nueva a los que andan como muertos.[8]

Para que arda el fuego del amor de Dios.

Hacer arder en nosotros el fuego del amor de Dios es ser misioneros de Jesucristo. Como Alfonso, debemos en esta hora de la historia, ser luz y calor para todos los que buscan refugio o est?n desorientados, muy especialmente debemos ser luz y calor para otros j?venes. Es con ellos con los que primero debemos compartir el fuego que nos quema dentro, si llegamos entender que significa ser como brasas encendidas.

El amor es una luz que ilumina al mundo y nos da la fuerza para vivir. Vivir el amor y, as??, llevar la luz de Dios al mundo[9]es nuestra vocaci?n m?s profunda como cristianos y como legionarios. No nos basta con acercarnos al fuego del amor, ni con dejarnos encender por ?l. El fuego del amor de Dios debe arder a trav?s nuestro en cada hombre y en el mundo. Es la ley del amor insaciable, que solo descansa cuando el otro es encendido como yo en el amor.

Para nosotros los cristianos, acercarnos al fuego del amor y dejarnos encender por Dios termina en compartir ese amor con todos los hombres, a modo de servicio y de sacrificio perdonal.[10]S?lo el amor atrae, s?lo ?l salva y rescata. Nuestro camino se hace ahora oraci?n y s?plica?

Madre de la Iglesia, acercanos al fuego de la Trinidad,

queremos encendernos en el amor de Dios y ser como brasas encendidas,

para dar luz y calor a los hombres de hoy, especialmente a los j?venes

Quemanos el coraz?n con la fuerza del Esp??ritu,

hacenos hombres y mujeres nuevos. Am?n.


[1]Cfr. DCE n. 1.
[2]Santa. Teresa del Ni?o Jes?s, Carta 143.
[3]Cfr. DCE n. 18.
[4]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. VI, p. 1.
[5]Ibid., cap. VI, p. 2.
[6]Ibid. cap. XV.
[7]Cfr. DCE n. 19
[8]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. XXII p. 3
[9]Cfr. DCE n. 39.
[10]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. XXXIII, p.

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