Papa Francisco

Auspiciantes

Publicidad

Recién Escritos

Categorias

Facebook

Twitter

2? domingo de Adviento

Les acerco la homil??a del padre Eduardo Martinez


Nos encontramos en este tiempo de preparaci?n, de cuatro esca?sas semanas, del adviento o advenimiento: “alguien” que viene, “alguien”, que est? viniendo. Y ?qu? pretendemos con este tiem?po de preparaci?n? Pues intentar este a?o cristiano entrar un po?co m?s y entender un poco mejor este primer misterio de la vida cristiana: el misterio o gran tesoro de HIJO DE DIOS; es decir, que Dios se quiere hacer hombre para que el hombre, perdonada, curada, restablecida, redimida y SALVADA por Jesucristo, aprenda a vivir esa otra NUEVA VIDA, que de manera esplendorosa y que Jes?s con su ENCARNACI??N la ha otorgado y regalado, mediando su pa?si?n, muerte y resurrecci?n.
Jes?s est? llegando. Un a?o m?s, para que todos hagamos una mejor experiencia de su llegada y le recibamos bien, y mejor que el a?o pasado. Y realicemos as?? un mejor ensayo para que cuando venga este Jes?s, Hijo de Dios, con todo su poder y ma?jestad al final de tu vida, en tu muerte y con tu muerte y tambi?n, al final de los tiempos, puedas ya, no ensayar, sino vivir ante ??l y con ??l tu vida divinizada y que ??l mismo pueda reconocerte, por lo bien que lo haces y por lo bien que lo vives como hijo de Dios y no como corifeo de Satan?s, el mentiroso y tramposo.
El domingo pasado comenz? , como buena maestra, a damos un programa con cuatro puntos para comenzar y vivir es?te tiempo de preparaci?n de ese “alguien” que va a venir, de ese “alguien” que est? viniendo para sacamos de la desesperanza y de los desastres y angustias de nuestra vida terrestre.
Recordemos el conjunto de esos cuatro puntos, que constitu?yen el programa de acci?n del adviento.

  1. Tenemos que estar siempre despiertos, es decir, VIGILAR. ?Para qu?? Para pedir fuer?zas, se nos dijo. Lo que supone que si debemos estar siempre despiertos, habr? que orar d??a v noche, pidiendo la gracia de Dios, su fuerza.
  2. Y ?por qu? debemos pedir esa gracia, esa fuerza? Para escapar de todo lo que est? por venir. Y lo que est? por venir y te puede hacer fracasar, si no sabes elegir bien el camino de tu vida, es que se embote la mente v el coraz?n por el vicio, los pla?ceres desmedidos y el ansia de dinero. Y entonces no te puedas mantener de pie ante el Hijo del Hombre, cuando vuelva de mane?ra definitiva a juzgar a vivos y a muertos y que no te reconozca.

En resumen, pues, VIGILAR y ORAR. ?Has cuidado m?s esta sema?na tu oraci?n? ?Has rezado m?s y sobre todo mejor, sin correr, sin precipitar el rezo, escuchando y uni?ndote a la comunidad en el ritmo del rezo y no yendo t? por delante, como trompet??n de enganche de tropa? ?Has le??do alg?n libro piadoso o religioso, sobre todo o los Evangelios y has dedicado unos minu?tos ha pensar en lo que has le??do? VIGILAR y ORAR. Esta es la con?signa de la primera semana y para todo el adviento; yo te dir??a para toda la vida.
En este segundo domingo y para toda la semana se nos llena de esperanza, a pesar de que la evidencia de la vida apaga muy mucho la l?mpa?ra de la esperanza: “Imposible, pensamos, alcanzar lo que nos prometen”. Y es que para esperar hay que estar vac??os, ser po?bres, porque solo as??, podemos desear alcanzar lo que no tene?mos. Si estamos llenos de dinero, de poder o de placeres, no po?demos desear, ni esperar un mundo nuevo. Nos basta con el viejo que estamos experimentando y que estamos viviendo y ?c?mo!
El otro mundo, la otra vida, que, se nos anuncia y que est? por experimentar, es siem?pre un riesgo, una aventura. ?No es cierto que decimos, si tenemos esp??ritu co?barde y ego??sta, que m?s vale un p?jaro en mano, que ciento vo?lando? Pues, bien, a pesar de todas estas actitudes negativas, se nos invita a una total y absoluta esperanza, pero mediante una absoluta y total conversi?n.
Se nos llena de esperanza ante nuestra situaci?n de desaliento, de des?nimo y de derrota, cuando nos miramos a nosotros y cuando miramos a nuestro alrededor.
Cuando nos miramos a no?sotros mismos, porque vemos lo poco y lo lentamente que pro?gresamos en nuestro propio dominio, y el de nuestras pasiones y de nuestras actitudes e intenciones inconfesables: envidias, men?tiras, calumnias, trampas, enga?os, deseos deshonestos y de?gradantes, injusticias y sobornos. En fin, que nos vemos hechos una calamidad y hasta nos da verg??enza miramos a la cara. Ese soy yo y casi no nos lo creemos, porque todo eso, en el fondo de nuestro ser, no lo queremos ni para nosotros ni para los dem?s y lo detesta?mos y condenamos, pero ah?? nos sentimos amarrados y como presos y desterrados en ese mundo, que no es el de nuestro es?p??ritu.
Y si miramos a nuestro alrededor, si cabe, es peor. El mundo de las estad??sticas que de vez en cuando nos presentan los medios de comunicaci?n, nos parecen imposibles: millones y no solo miles, de ni?os que mueren antes de nacer por el simple gozo desmedido e irresponsable del sexo salvaje, pero no humano; ?ste goce humano es un prodigio de Dios. M?s millones aun, de ni?os que mue?ren de hambre en un a?o. Otros millones que est?n esclavos de trabajos forzados. Y m?s millones de ni?os y ni?as y mujeres sometidas al imperio de la prostituci?n y de la degradaci?n y de las enfermedades incurables que se contraen. Y no miremos el mundo de la droga y de los desastres que provoca en individuos, familias y en la misma sociedad. Da miedo. Y miramos para otra parte ?verdad?
No vale la pena seguir. En cambio debemos constatar c?mo nos sentimos todos como exiliados, en un mundo que no es el nues?tro, que no es el que nosotros queremos y so?amos. Nos pasa como a los jud??os, exiliados y sin esperanza de volver a su mun?do, a su pa??s, a su patria, a su Jerusal?n, ciudad santa.
Y a ellos y hoy a nosotros, nos abren las puertas a la esperanza, al decimos el profeta Baruc: “Jerusal?n”, que es como decir: “Humanidad” del tercer milenio, del siglo 21, “Jerusal?n, desp?ja?te de tu vestido de luto y aflicci?n y v??stete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da”._Pero para sentirte lleno de esta espe?ranza, de esta alegr??a “tienes que envolverte en el manto de la justicia de Dio”
Y contin?a Baruc, profetizando: “Jerusal?n, tus hijos, a pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traer? con gloria, como llevados en carroza real, allanados los montes y colinas y rellenados los barrancos para que todo Israel camine con seguridad en su retorno”
Y esto mismo, en este mismo lenguaje simb?lico nos dice hoy Juan el Bautista: Ll?nate de esperanza a pesar de tu exilio y de tus males, angustias y tormentos, porque una voz grita en el de?sierto: Preparad el camino del Se?or para que todos vean, para que todos veamos la salvaci?n de Dios.
Pero para ello hay que preparar el camino por donde est? vinien?do ese Se?or-Salvador: “Allanad sus senderos; el?vense los va?lIes desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, y lo escabroso se iguale.” .
Es decir: vencer las monta?as de tu so?berbia y de tu orgullo con la humildad y el servicio. Luchar contra lo torcido de nuestras injusticias con la justicia y la caridad. Y lo escabroso de nuestras intenciones y deseos viles y deshonestos, con el respeto de la igualdad en los derechos humanos entre hombres y mujeres. En una palabra: recibir el bautismo de con?versi?n para el perd?n de los pecados. Renovar, pues, las pro?mesas de nuestro bautismo, como la mejor preparaci?n para ce?lebrar esta Eucarist??a de este segundo domingo de adviento para dar un paso adelante.
AMEN.

Edu, escolapio

Facebook comments: