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1er DOMINGO DE CUARESMA

El mi?rcoles de ceniza ha sido como el puerto de salida para toda la Cristiandad. M?s de mil millones de cristianos de toda condici?n, clase social y cultura se han puesto a navegar. Mil millones que nos hemos embarcado en una aventura valiente, esperanzada, pero arriesgada, porque aunque el triunfo est? asegurado, hay que luchar para conseguir ese equilibrio de nuestro ser y desde ya, comenzar a ser felices y hacer felices a cuantos nos rodean y a los que no te rodean, a los de cerca y los de lejos.

La traves??a dura 40 d??as. Al pueblo de Israel le cost? 40 a?os. A Jes?s le cost? tambi?n cuarenta d??as, hacer la prueba del desierto. A ti, lo que dure tu vida, que es tambi?n, como un cuarenta.

El n?mero 40 significa en la Biblia, un periodo largo de prueba. En realidad, toda tu vida. Tu vida es un cuarenta. Y durante este periodo de cuarenta, como n?mero o cantidad simb?lica andamos buscando el sentido de nuestra condici?n humana: ?Qui?n me ha tra??do a la vida? Mis padres. Es una respuesta infantil, porque mis padres no son due?os de la vida, que no me la han dado, sino tan solo me la han transmitido. Son como los cables de la luz el?ctrica: por ellos pasa la electricidad, pero ellos no son la electricidad. Por ellos pasa la vida, pero ellos no son la vida, no la tienen en propiedad, porque ellos se mueren. ?Por qu? me han tra??do a esta vida y en este pa??s, y en este siglo, y con estos padres y con esta familia? Y ?para qu? me han tra??do? Y nos hacemos estas preguntas o las pensamos, de vez en cuando, porque dejarse vivir, y vivir sin sentido, nos resulta un sin sentido, una estupidez. ?Qu? tengo que hacer, qu? se espera de m??, si algo se espera? ?Y cu?ndo acabar? esto? ?Y despu?s? ?Hay algo? ?No hay nada? ?Qu? soy, en definitiva? Y ?c?mo soy?

El mi?rcoles de ceniza, ya se nos perfil? un poco la respuesta a esta ?ltima pregunta y hoy en el Evangelio se nos completa esta respuesta. El mi?rcoles se nos declaraba y se nos daba el programa de cuaresma. Para lograr ser lo que somos tenemos que equilibrar nuestras tendencias, mediante la limosna, la oraci?n y el ayuno.

Este slogan o enunciado tradicional, de la catequesis cuaresmal se presta a quedarnos con una interpretaci?n elemental e infantil, y que no alcancemos su verdadero valor, fuerza y sentido. Procuraremos aclararlo y profundizarlo en la medida de lo posible.

Hoy en el Evangelio, hemos visto al mismo Jesucristo, que en cuanto hombre, ser humano, como cada uno de nosotros, vence y equilibra las tres tendencias que todos sentimos, experimentamos y con ellas vivimos. Son TENDENCIAS B??SICAS, APTITUDES NATURALES. Son fuerzas de nuestra propia naturaleza humana, ciegas, e instintivas. Son medios privilegiados para realizarnos y hacer que seamos lo que somos. Esas fuerzas naturales, que todos tenemos, son: el deseo de tener, el deseo de ser, y el deseo de gozar. Pero estas fuerzas o tendencias se pueden desequilibrar, se pueden desbocar. Jes?s sinti?, como ser humano que era, la fuerza desordenada de estas tendencias que tienden entonces a destruir al hombre. Sinti? la tentaci?n del desorden de estas fuerzas. Y lo venci? con la limosna, la oraci?n y el ayuno, entendidos de manera profunda y no de modo superficial, elemental e infantil.

Intentemos verlo y reflexionar sobre este programa, porque es para toda la cuaresma; aun m?s, es para toda la vida.

Todo ser humano est? constituido por una triple fuerza vital, de la que Dios le ha dotado.

1?.- Todos experimentamos una tendencia natural a TENER o poseer para vivir: alimentos, vestidos, vivienda o espacio vital etc. Pero esta tendencia con m?s o menos frecuencia experimenta la tentaci?n de desbordarse. Y as?? es una tentaci?n para el ser humano, la AVARICIA: que es querer tener y tener, poseer todo, y se traduce en el ego??smo, que es quererlo toda para s??. San Juan llama a esta tendencia desordenada la concupiscencia de los ojos. Todo lo que vemos, lo queremos. Es la ley que rige el mundo: la ley del dinero, con el que nos parece se consigue todo. Te dar? todo este poder material y la gloria de estos reinos, si te postras delante de mi”, le dijo el diablo a Jes?s. Y caemos de rodillas ante el becerro de oro, como los israelitas en el desierto, junto al Sina??, caemos y somos derrotados por nuestro ego??smo, la avaricia y ansias posesivas.

El remedio para vencer esta tentaci?n es la LIMOSNA, que consiste en comenzar a dar lo que tienes. Si mucho, mucho; si poco, poco, pero hay que dar. Da tu tiempo, tu dinero, tus bienes. As??, por ese camino podr?s llegar a dar lo que tus eres, que es la verdadera limosna, el verdadero remedio para la primera tentaci?n de poseer y tener. Da amor, da cari?o, da compasi?n, da indulgencia, da perd?n, DATE T??. Descubrir?s as?? la dimensi?n divina de tu grandeza.

Los antiguos lo dec??an as??: OMNIA HABENTES ET NIHIL POSSIDENTES”. Tener TODO, como si no tuvi?ramos NADA. Desprendimiento, pues de las cosas, de los bienes, de la riqueza, de mi mismo. Ser, pues, SE??OR de mi mismo. Tener un gran SE??OR??O sobre todo y sobre m??.

La 2? tendencia, es el deseo, tendencia o fuerza vital, con la que Dios nos dot?, es el deseo de ser; de ser alguien en la vida y no un mequetrefe; de tener el prestigio debido, en mi familia, entre mis amigos, en mi centro de estudio o de trabajo, que me respeten, que no me traten como a un payaso. Deseo y b?squeda del valor de mi vida, del sentido de mi ser Es el problema fundamental de nuestra vida, De nada sirve comer y gozar, si no nos tienen en cuenta, en consideraci?n. “M?s vale honra sin barcos, que barcos sin honra”, que dijo aquel famoso marino, Hern?n Cort?s, al destruir su flota, en la conquista de M?xico. Perdi? los barcos, pero salv? la honra.

Cuando esta tendencia se desborda, se despierta en nosotros la actitud contraria: la SOBERBIA, el ORGULLO. Nos creemos due?os y se?ores de todo, determinando a nuestro aire y conveniencia, lo que es bueno y justo, y lo que es malo e injusto. “T??rate de aqu?? abajo, como si fueras due?o y se?or de las leyes del mundo, como si fueras Dios”, le dijo Sat?n a Jes?s, Prescindimos de Dios, negamos a Dios. Nos constituimos en se?ores del mundo. Y as??, de esta manera, nos destruimos nosotros a nosotros mismos y aniquilamos el orden del mundo.

Un solo ejemplo escandaloso de nuestros d??as a nivel mundial. Los Parlamentos de muchas naciones han dictado y aprobado leyes sobre la vida y la muerte. Aprueban y autorizan el aborto, como due?os y se?ores de la vida, que se la dan as??, por ley, al que quieren. Da tal manera, que hoy, nacer no es un derecho de la naturaleza del ser humano, es un capricho, que depende de la omn??moda voluntad de los partidos pol??ticos y de los Parlamentos que forman.

Aprueban tambi?n el divorcio absoluto, como se?ores y jueces del amor y quieren determinar el fin de la vida humana, por ley de la eutanasia, que dicen es m?s humana y justa, y se hacen y nos hacen due?os y se?ores y dioses de una vida humana, que no nos hemos dado, sino que todos hemos recibido. y nos enga?an y nos enga?amos, cuando no aceptando nosotros, que somos contingentes y no necesarios para el mundo. Nos morimos y el mundo y la humanidad no necesita de cada uno de nosotros, siguen adelante, como si no hubi?ramos existido, por muchos homenajes que nos hagan despu?s de nuestra muerte.

El mi?rcoles de ceniza se pon??a en nuestras manos el remedio: la ORACI??N, que es un reconocimiento de que yo no soy nada y el Se?or lo es todo. Es la aceptaci?n de mi condici?n humana, de ser contingente, de criatura y por consiguiente, limitada y mortal. As??, reconozco a Dios como el ?nico Se?or. Dejar?, entonces de avasallar a mis semejantes con mi prepotencia, soberbia y orgullo. Donoso Cort?s dec??a, que “Nunca es el hombre m?s grande, que cuando est? de rodillas”. La oraci?n es, pues, la grandeza del hombre

Y finalmente, cuando entro en di?logo con Dios en un trato diario, a trav?s de la oraci?n y desarrollando as?? un esp??ritu de humildad y no de soberbia, Jes?s mismo se convierte para m?? como en un espejo, un modelo y al mirarme en El, me veo desfigurado por el exceso en el placer, en el gozar. Empiezo a sentir la necesidad de purificar mi vida de placeres y sensaciones desordenadas, que me degradan y desfiguran toda la grandeza de mi ser con que he sido creado.

Buscar? y sentir? la necesidad de emplear el remedio infalible para el equilibrio de mi ser. Es el tercer medio: AYUNO Y ABSTINENCIA.

Ayunar y abstenerse de todo aquello que no me deja “ser se?or” y que por el contrario te esclaviza y embrutece. No se trata, con esto de ayuno y abstinencia, de comer poco o no comer carne los viernes, que eso es solo signo y se?al de lo que realmente encierran esas palabras de ayuno y abstinencia. De lo que se trata es de no comer, es decir, de abstenerme de todo aquello que te degrada y no te deja ser lo que t? eres: criatura de Dios, hijo de Dios.

Come toda la carne que quieras, pero abstente de la relaci?n carnal del concubinato o de la prostituci?n. De esa carne es de la que debo abstenerme y ayunar, porque me degrada, y destruye mi vida y mi hogar. As?? llegar? a “ser se?or” e “hijo de Dios.

La Eucarist??a que vamos a celebrar ser? nuestra fuerza para recorrer ese camino. Cristo va delante, camino de su triunfo, de su Pascua, de la nueva vida, de la RESURRECCI??N, luchando como cualquier hombre contra el deseo desmedido de poder, de prestigio y de bienestar, mediante la limosna, la oraci?n y el ayuno.

Am?n

Edu, escolapio

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