Papa Francisco

Auspiciantes

Publicidad

Recién Escritos

Categorias

Facebook

Twitter

Extractos del Documento S?ntesis – Disc?pulos y Misioneros

Para profundizar en estos y en otros temas planteados en la reflexi?n latinoamericana, invitamos a descargar la S?ntesis de los Aportes publicada por el Celam como subsidio cualificado para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.


Disc?pulos y Misioneros

El tema central de la V Conferencia es “Disc?pulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en ?l tengan vida. ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Jn 14, 6)”. En ?l encontramos los n?cleos que inspiraron los an?lisis, las reflexiones y las propuestas de su fase preparatoria. Son hilos conductores que le otorgan unidad y coherencia, de tal forma que es posible descubrir en ellos interrelaci?n, interdependencia e interacci?n. (S?ntesis, 27)

Disc?pulos y misioneros de Jesucristo, evoca una triple relaci?n vital: con el Se?or que nos hace objeto de su gratuidad, con la comunidad donde vivimos nuestra identidad eclesial, y con aquellos a quienes somos enviados en nombre del Se?or de la vida. (S?ntesis, 28)

Para que nuestros pueblos, sit?a a los disc?pulos y misioneros en la dimensi?n evangelizadora de la Iglesia, atendiendo a la solidaridad, el amor oblativo y el servicio incondicional a todos sin exclusiones. (S?ntesis, 29)


En ?l tengan vida, manifiesta nuestra convicci?n de que en el Dios vivo revelado en Jes?s se encuentra el sentido, la fecundidad y la dignidad de la vida humana.
?sta es la vida en Cristo que anhelamos con nuestros pueblos y que se ve amenazada en formas insospechadas y perversas. Nos urge la misi?n de entregarla, promoverla y defenderla en toda su integridad, con la conciencia de que alcanzar? un d?a la plenitud cuando “Dios sea todo en todos”
(1Cor 15, 28). (S?ntesis, 30)

Desde la cruz Jesucristo confi? a sus disc?pulos, representados por Juan, el don de la maternidad de Mar?a. Ella, como Madre de tantos hermanos, fortalece los v?nculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliaci?n y el perd?n, y ayuda a que los disc?pulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios. (S?ntesis, 161)

Todos debemos vivir y evangelizar de tal manera que sea palpable y transparente, en nuestras actitudes y palabras, que nunca dejamos de ser disc?pulos de Jesucristo, que cada d?a lo redescubrimos y seguimos como a nuestro Maestro y Pastor, que tenemos necesidad de ?l, y que siempre podemos crecer en su seguimiento. (S?ntesis, 166)


La Iglesia ha recibido de su Se?or la misi?n de ir por el mundo ofreciendo a los hombres y mujeres el don de ser disc?pulos
(cf. Mt 28, 19). Vocaci?n de la Iglesia es anunciar al Se?or resucitado, generando y acompa?ando el encuentro personal con ?l. Para cumplir con su vocaci?n el Se?or le infunde el don del Esp?ritu -y con ?l la paz, el env?o misionero y el poder de perdonar los pecados-, que la anima e impulsa a llevar a cabo la misi?n de manifestar y construir un Pueblo santo, semilla de una humanidad fraterna y reconciliada. (S?ntesis, 172)

Los evangelizadores de la primera hora eran testigos privilegiados de la vida que suscitaba el Esp?ritu en todo aquel que cre?a en el Se?or resucitado (cf. Rom 5, 5). En ellos y en los dem?s percib?an c?mo el Esp?ritu “de Cristo” (8, 9) o “de Dios vivo” (2Cor 3, 3) realmente “da vida” (3, 6). Esta experiencia es tambi?n hoy la de tantos cristianos y comunidades eclesiales. (S?ntesis, 179)

En la misma convivencia con Jes?s, los disc?pulos se inician en la vida en comuni?n, y aprenden c?mo ser “ap?stol” o “enviado” para hacer que otros tambi?n sean, en sus circunstancias concretas, disc?pulos de Jes?s. La formaci?n para la misi?n no es una formaci?n diversa a la de ser disc?pulo.
“Disc?pulo” y “misionero” son dos t?rminos que mutuamente se reclaman. (S?ntesis, 182)


Queremos encontrarnos nuevamente con Cristo, como los disc?pulos y los santos lo han hecho desde los inicios del cristianismo y a lo largo de la historia.
La alternativa crucial es ?sta: o nuestra tradici?n cat?lica y nuestras opciones personales por el Se?or arraigan m?s profundamente en el coraz?n de las personas y de los pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante, como encuentro vivificante y transformador con Cristo, y se manifiesta
como novedad de vida en todas las dimensiones de la existencia personal y la convivencia social, o corre el riesgo de seguir dilapid?ndose, empobreci?ndose y diluy?ndose en vastos sectores de la poblaci?n, lo que ser?a una p?rdida dram?tica para el bien de nuestros pueblos y para toda la catolicidad. ( S?ntesis, 15)

En el pasado y presente de la Iglesia, han surgido comunidades y movimientos que han formado disc?pulos y misioneros a partir de peculiares espiritualidades e itinerarios formativos. Con la variedad y riqueza carism?tica que les son propias, est?n presentes en nuestras comunidades, testigos de la atracci?n de Jesucristo y de su Iglesia, y de la fuerza transformadora del Evangelio en el mundo. En una sociedad superficial, indiferente y cada
vez m?s agn?stica, junto a otros laicos, los miembros de los movimientos buscan hacer de la fe el factor estructurante de su vida y de su testimonio en el servicio del mundo. (S?ntesis, 272))

[ Descargar: S?NTESIS (en espa?ol) ]

[Descargar: S?NTESIS (en ingl?s)]

Facebook comments: