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A 50 años de la Gran Misión de Buenos Aires

Organizado por la Vicaría Zonal Flores, cuyo vicario episcopal es monseñor Luis Alberto Fernández, con la colaboración
de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, que preside el presbítero Luis Alberto Lahitou, la arquidiócesis porteña se
prepara a celebrar los 50 años de la Gran Misión de Buenos Aires y del Primer Congreso Mariano Interamericano.

Las celebraciones conmemorativas se llevarán a cabo los días 27 y 29 de agosto.

El acto central tendrá lugar en la intersección de las avenidas Del Libertador y Sarmiento, el viernes 27 a las
10, donde se bendecirá e inaugurará el monumento recordatorio del 75º aniversario del XXXII Congreso Eucarístico
Internacional celebrado en Buenos Aires en 1934; del recordatorio de la Gran Misión de Buenos Aires y del Primer
Congreso Mariano Interamericano.

El acto contará con la presencia del nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini; del obispo auxiliar y vicario
general de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Joaquín Mariano Sucunza; de los obispos auxiliares de la
arquidiócesis; de autoridades del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de miembros de la Legislatura porteña.

De 11 a 13, en la parroquia Sagrada Eucaristía (avenida Santa Fe y Uriarte), habrá un acto académico en
recordación de la Gran Misión de Buenos Aires, en el que el presbítero licenciado Luis Alberto Lahitou resumirá las
actividades de la Gran Misión y del Congreso Mariano Interamericano.

Posteriormente se presentará un video en el que se muestra la construcción del altar monumental y el cierre del
Congreso Mariano.

El encuentro concluirá con las palabras de padre Jesús Matute Bartolomé, de La Rioja, España, quien fue uno de los
misioneros que vino especialmente de España para participar en la Gran Misión de Buenos Aires.

Finalmente, el domingo 29 de agosto, a las 10, se celebrará una misa en recuerdo de estos acontecimientos
eclesiales en la basílica nacional de Nuestra Señora de Luján, donde se bendecirá y colocará una placa que
testimoniará el 50º aniversario de la primera visita de la auténtica imagen de la Virgen de Luján a la ciudad de Buenos
Aires.

La Gran Misión
En 1960 la ciudad de Buenos Aires vivió una movilización espiritual como nunca antes se había visto. Se llamó
la “Gran Misión de Buenos Aires”, que abarcó además de la capital federal, los partidos del Gran Buenos Aires
comprendidos en las actuales diócesis de Avellaneda-Lanús, Quilmes, Lomas de Zamora, San Justo, Gregorio de
Laferrere, Morón, Merlo-Moreno, San Martín y San Isidro.

Una meticulosa organización cubrió toda esta región con centros de misión instalados en parroquias, capillas,
centros vecinales y clubes barriales. Varios centenares de sacerdotes y numerosos obispos venidos del interior del país,
de países de Latinoamérica y de España, fueron distribuidos en esos centros de misión, muchos de los cuales con el
tiempo devinieron en nuevas parroquias.

Los misioneros también realizaron visitas a los enfermos en los hospitales, a los privados de libertad en las
cárceles, y a todos los que de algún modo estaban necesitando la presencia de Cristo en sus vidas.

La Gran Misión fue puesta bajo el maternal patrocinio de la Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora
de Luján, por lo que una multitud de réplicas de su imagen fueron llevadas por los misioneros a plazas, calles, hogares,
hospitales, cárceles y escuelas religiosas. Asimismo se acuñaron miles y miles de botones con la imagen de la Virgen
de Luján teniendo como fondo la Cruz del Congreso Eucarístico Internacional, que lucieron en sus pechos miles de
argentinos hasta durante muchos años después de la Misión.

Primer Congreso Mariano Interamericano
Casi simultáneamente con esta Gran Misión, que duró en sus tres etapas de septiembre a noviembre, se realizó
en octubre de 1960 el Primer Congreso Mariano Interamericano, acontecimiento que dio lugar a una serie de grandes
celebraciones en un altar monumental levantado en el mismo lugar del Congreso Eucarístico Internacional de 1934, en
el cruce de las avenidas Del Libertador y Sarmiento en la zona de los bosques de Palermo.

Se encomendó al arquitecto Amancio Williams la ejecución de un escenario adecuado a los fines de los actos del
Congreso y éste diseñó una pirámide que envolvía al Monumento de los Españoles, junto al cual se erigió una airosa
cruz de acero. La gigantesca pirámide, de caras triangulares se recubrió de láminas de acrílico de colores azulados y en
medio de los cuatro frentes una imagen monumental de Nuestra Señora de Luján.

El aspecto del conjunto, imponente por sí mismo, sin embargo fue opacado por otra presencia mucho más
significativa que el conjunto escenográfico, que la presencia de numerosos prelados venidos de las diócesis del país y
del extranjero, que la presencia del legado pontifico, y que las multitudes de sacerdotes, seminaristas, niños y fieles.

La estrella de esa convocatoria popular fue un simple y sencillo acontecimiento: después de 330 años, por primera
vez la imagen auténtica de la Virgen de Luján volvía a transitar las calles de la región. La que antes había recorrido las
polvorientas calles de la aldea colonial en el seno del buche de una carreta, escondida dentro de un simple embalaje de
madera, ahora reaparecía en toda su majestad en medio del pueblo que la aclamaba.

En una carroza autopropulsada, bajo un sencillo baldaquín dorado, cubierta de flores del pueblo que la aclamaba,
pasó por buena parte del territorio misional y fue recibida oficialmente en la plaza de Mayo.

La presencia de las autoridades religiosas, civiles y militares y de la feligresía marcó un nuevo hito en la historia de

las reuniones religiosas en Buenos Aires, pareció que nadie quiso quedarse fuera de ese encuentro con la Madre de la
Patria que venía nuevamente a la gran ciudad.

Mientras se desarrollaron los actos de la Misión la sagrada imagen los acompañó con su presencia y retornó a su
santuario de Luján en el mes de noviembre.

La Gran Misión concluyó en noviembre, mientras la Iglesia en la Argentina y en el resto del Mundo estaban
pendientes de los trabajos iniciales del Concilio Ecuménico Vaticano

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