Papa Francisco

Auspiciantes

Biblia

Rezo del Rosario

Publicidad

Recién Escritos

Categorias

Suscribir newspaper

Sindicación

Facebook

Twitter

Es un día especial para mi…

El 22 de julio de 1999 fue un día que marcó mi vida definitivamente.

Esé día, por primera vez de manera cruda y frontal, comprendí, sinceramente, que la vída era sólo un instante y que, en un pestañar de ojos transcurría completamente…

Comprendí, por primera vez, que no había demasiado tiempo para perder en cosas sin sentido…

Ese día mi padre, Roberto Oscar Becherini, fallecía…

Seguramente mi viejo no fue perfecto; pero, al menos a mis ojos si lo era…Y yo, que no le llego ni a los talones en tantísimas cosas, así lo experimenté…

Julio, desde ese entonces, viene sumando fechas para estremecer mi corazón hasta su última célula y yo, que soy tremendamente sensible, no puedo más que soltar lágrimas…Pero no todas son de dolor o pena. Algunas son de verguenza, de lástima por mi…Otras, la mayoría, de Alegre Gratitud…

Doy Gracias a Dios por haberme regalado a un padre como mi papá. Gracias por permitirme, incluso frente a mis fallas, descubrir permanentemente su ejemplo… Gracias por permitirme, con mis limitaciones, recorres su camino…

Hoy, 22 de julio de 2011, a 12 años de su paso, recuerdo frente a ustedes a MI Viejo, y les ruego se unan a mi en una sencilla oración por su alma, por su memoria…

Roberto Oscar Becherini, nació en el entonces pacífico pueblo de Quilmes el 30 de Abril de 1928. papá

Autor de “Poemas para un Amor Imposible” (1973),

“A partir del Otoño” (1975), participó en el

“Panorama Poético Bonaerense” (1977),

“Panorama Poético Hispanoamericano” (1978),

“Panorama Poético Argentino” (1980).

Su obra más destacada es la de haber sido Mi Padre y ejemplo.

Dios lo llamó a su lado el 22 de Julio de 1999.

Este es uno de sus trabajos.

En Este Otoño

De pronto sin notarlo se otoñaron mis sienes,

se alargaron las sombras del recuerdo en mi mente,

del árbol de la vida las hojas lentamente

alfombraron los senderos y los terraplenes.

Primavera perdida, si acaso ya no vienes,

que al menos tus colores adornen el poniente;

yo aturdiré mis horas, oh, tiempo, vanamente,

para olvidar tu paso en que jamás te detienes.

Será mi loco empeño rescatar del olvido

los seres que se fueron de mi vera algún día,

en mis propios retoños, sus gestos, su alegría.

Tiempo recuperado, sutil e indefinido,

en que habrá de verdecer mi verano cumplido

y dejará mi pena de amar la lejanía.

Gracias por todo!!!

Facebook comments: