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Homilía en la misa de Acción de gracias por el ministerio de Benedicto XVI, en el dia de su renuncia a la Sede de Pedro

Ayer  Su Santidad Benedicto XVI nos decia : “En este momento, tengo una gran confianza, porque sé, sabemos todos, que la Palabra de verdad del Evangelio es la fuerza de la Iglesia, es su vida. El Evangelio purifica y renueva, da fruto, dondequiera que la comunidad de los creyentes lo escucha y acoge la gracia de Dios en la verdad y en la caridad. Ésta es mi confianza, ésta es mi alegría”.

El miércoles de Cenizas en esta misma catedral les proponía que nos adentramos en el desierto cuaresmal enfrentando una lucha, como lo hizo Jesús después de su bautismo guiado por el Espíritu en el desierto, y por otra parte ante la perplejidad de la noticia de la renuncia del Papa Benito ,destacábamos su coraje y entrega.

Recordamos este camino del desierto cuaresmal con el oido atento en el Evangelio:

El episodio del rico y el pobre Lázaro, que hemos escuchado, nos descubre en el Evangelio de Lucas la bondad de la misericordia, nos recuerda que en el despojo del desierto cuaresmal no podemos olvidarnos de los mas pobres, marginados y sufrientes. La figura de Lázaro en su miseria, nos hace reflexionar sobre  la importancia que tiene para el cristiano el cuidado de los más pobres. Lázaro será llevado a la presencia, al seno de Abraham por los males y sufrimientos que soportó en su vida terrena, es decir, es salvado por su pobreza.

Aunque todo parezca estar mas o menos bien, la indiferencia ante la desigualdad de oportunidades de los mas carenciados nos coloca en un camino de oscuridad, olvido, resentimiento, violencia y abandono.

La parábola nos hace reflexionar sobre lo más importante en nuestra vida: El mandamiento del amor. El rico pensó que no era del todo malo lo que hacía, a nosotros tambien nos puede pasar que no nos parezcan del todo malas: las superficialidades que nos entretienen, las novedades que nos distraen y las preocupaciones que nos desencantan, el precio que pagó el rico fue muy alto y sin salida, su condena, el Evangelio nos despierta a no cometer el mismo error.

Jesús va a vencer la tentación en el desierto cuaresmal con la fuerza irreductible de la Palabra de Dios: hoy nos lo recuerda el Evangelio en el dialogo entre el rico y Abraham: Padre Abraham si alguno de los que han muerto va avisarles a mis hermanos…se acordó un poco tarde que tenia hermanos … tienen a Moisés  y a los profetas que los escuchen.. no padre Abraham pero si va alguno… si no prestamos oído atento a las exigencias de la Palabra de Dios y la practicamos, aunque resucite un muerto no nos harán renunciar a nuestros egoísmos, nuestros malos hábitos e indiferencia.

Proponemos el camino del desierto cuaresmal como una lucha contra el mal enquistado en nosotros mismos, la fuerza de la Palabra de Dios, la oración de súplica y las obras de misericordia pueden iluminar las zonas oscuras de nuestro corazón para que se dejen iluminar del todo, para que saliendo a la luz, la futura Pascua nos encuentre iluminados con la luz del Señor Resucitado.

Recordando el gesto de renuncia de Su Santidad

Hoy estamos celebrando esta misa por Benedicto XVI, en acción de gracias por su pontificado, su grandeza de corazón, su valentía y el testimonió que nos dejó, sobre todo como el dice por su confianza en Dios:

“…El Señor realmente me ha guiado, ha estado cerca mío, he podido percibir cotidianamente su presencia. Ha sido un trecho del camino de la Iglesia, que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no fáciles; me he sentido como San Pedro con los apóstoles en la barca en el lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa suave, días en los que la pesca ha sido abundante; ha habido también momentos en los que las aguas se agitaban y el viento era contrario, como en toda la historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir. Pero siempre supe que en esa barca estaba el Señor y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino que es suya. Y el Señor no deja que se hunda; es Él quien la conduce, ciertamente también a través de los hombres que ha elegido, pues así lo ha querido. Ésta ha sido y es una certeza que nada puede empañar. Y por eso hoy mi corazón está lleno de gratitud a Dios, porque jamás ha dejado que falte a toda la Iglesia y tampoco a mí su consuelo, su luz, su amor.

Quisiera destacar un momento muy doloroso respecto a la valentía de afrontar los conflictos en la Iglesia lo que el expresó públicamente en su libro, a las víctimas y sus familiares que sufrieron abusos cometidos por eclesiásticos:

                 Habéis sufrido inmensamente y eso me apesadumbra en verdad. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y vuestra dignidad ha sido violada. Muchos habéis experimentado que cuando teníais el valor suficiente para hablar de lo que os había pasado, nadie quería escucharos. Los que habéis sufrido abusos en los internados debéis haber sentido que no había manera de escapar de vuestros sufrimientos. Es comprensible que os resulte difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos […]Benedicto XVI, entrevista de Meter Seewald. Luz del mundo. Ed. Heder .España. 2010  

Este es el hombre que se hizo cargo del dolor y la deshonra cometida por miembros de la Iglesia, en nombre de todos, como así tambien de intentar limpiar la suciedad de la corrupción que escandaliza tambien a los más pequeños, Su Santidad Benito no buscó un lugar ya lo tenía ganado, busco servir donde el Señor se lo pedía, hasta que realmente no pudo mas, estas eran sus palabras de despedida:

“En estos últimos meses, he notado que mis fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia, en la oración, que me iluminara con su luz para tomar la decisión más adecuada no para mi propio bien, sino para el bien de la Iglesia. He dado este paso con plena conciencia de su importancia y también de su novedad, pero con una profunda serenidad de ánimo. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de tomar decisiones difíciles, sufridas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no el de uno mismo”.

En este tiempo propicio de cuaresma oramos por su Santidad el papa Benito y ofrecemos y pedimos al Espíritu Santo por los electores del nuevo Papa. Gracias S.S. que Maria nuestra Madre N S. de la Paz lo proteja…

Mons Jorge R. Lugones  s j

Obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora

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