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El aborto en la Argentina

Primer paso para instaurar el “crimen abominable”

Monseñor Hector Aguer, arzobispo de La PlataLa Plata (Buenos Aires), 12 Jun. 07 (AICA) “Resulta tremendo constatar cómo avanzó, en los últimos años, la cultura de la muerte en la Argentina, sobre todo en el caso de la negación del derecho a la vida de los niños por nacer. Basta ver cómo importantes funcionarios de la administración actual se pronuncian con mucha frecuencia a favor de la legalización del aborto”, afirmó el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su reflexión televisiva semanal.

“El ministerio de Salud de la Nación -continuó- no pierde ocasión para hacerlo, en nombre de la asepsia; parece que fuera un problema sanitario. La presidenta del INADI, el Instituto Nacional contra la Discriminación, lo hace en nombre de los derechos humanos. Por supuesto, olvidando el derecho de los niños que serán masacrados gracias a su intervención. El ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, por medio de un protocolo semiclandestino, dio permiso para practicar abortos.

“Ahora hay un proyecto de ley en el Congreso de la Nación -siguió diciendo monseñor Aguer- que apunta a un primer paso en la legalización del aborto, a partir de las dos excusas absolutorias que ofrece el artículo 86 del Código Penal. Excusa absolutoria que no significa permiso, o concesión, sino que en dos casos el delito –que no deja de ser tal– no es castigado: cuando hay peligro para la salud o la vida de la madre y cuando se trata de una mujer idiota o demente violada”.

El arzobispo platense explicó que el lenguaje empleado en esas “excusas absolutorias” es el propio de los años veinte del siglo pasado, “época en la que reinaba una mentalidad eugenésica y en la que la medicina no contaba con los recursos que hoy hacen innecesario tener que elegir entre la vida de la madre y la del hijo. Aquellas excusas absolutorias del Código Penal, además de anticuadas, son claramente anticonstitucionales, porque la Constitución Nacional incorporó la valoración y la defensa del derecho a la vida desde el instante de la concepción”.

“Sin embargo -dice en seguida-, parece que eso no es tenido en cuenta, porque ahora se quiere extender la despenalización de aquellos dos casos y otorgar la facultad de abortar para todo caso de violación y en favor de la salud psíquica y social de la madre”.
“Esto -aseveró monseñor Aguer- es el primer paso hacia la total legalización de lo que el Concilio Vaticano II llamó “crimen abominable”.

“La presión de los funcionarios y legisladores que procuran la despenalización -señala el Pastor platense- se apoya en las conocidas tácticas del movimiento pro-abortista mundial, que incluye la manipulación de las estadísticas. Llegan hasta afirmar que hay tantos abortos clandestinos como nacimientos [si son clandestinos ¿cómo saben su número?].

Monseñor Aguer siguió dicidndo: “Otras veces hablé sobre este tema desde el punto de vista científico, del derecho natural y del sentido común. Hoy quiero proponer una reflexión desde otra perspectiva, más alta, si se quiere; desde el 5º mandamiento, que afirma ¡no matarás! Uno tiene que preguntarse cuál va a ser la calidad moral de un pueblo en el que se legaliza la masacre, el holocausto, la eliminación de los inocentes; de aquellos que son más inocentes que nadie, los niños que todavía no han nacido. A las numerosas injusticias que subsisten en la sociedad argentina se quiere añadir una injusticia suprema.

“Pensemos el problema del aborto desde esa perspectiva teológica y bíblica: ¡no matarás! Pensemos en la calidad moral de un mundo así, donde la liquidación de los niños por nacer se permite por ley. En los países donde se legalizó el aborto, el fenómeno abortista creció en forma exponencial. No será extraño que, además, se persiga a aquellos que interpongan una objeción de conciencia ante tamaña iniquidad.

Monseñor concluyó su reflexión diciendo que “la Argentina se va deslizando, de manera implacable, por esta pendiente de la cultura de la muerte. Esto comenzó en los últimos cuatro años. ¿Adónde vamos a llegar? Los invito a reflexionar una vez más porque debemos tomar conciencia de que todos tenemos responsabilidad en este asunto; no sólo los obispos, que tenemos el deber de hablar con insistencia y claridad. Todos debemos actuar, tratar de impedir que siga avanzando esa mentalidad favorable a la legalización del aborto, promovida, en general, por muchos medios de comunicación y que crece al amparo del favor oficial”.+

Texto completo de la reflexión

Sin el derecho a la vida no tienen sentido otros derechos

Buenos Aires, 12 Jun. 07 (AICA) Buscan legalizar el aborto en la Argentina A propósito del dictamen favorable de la Comisión de Acción Social y Salud de la Cámara de Diputados de la Nación al proyecto de ley sobre procedimiento en casos de aborto no punible, de la diputada J. Marino, la licenciada en Psicología y asesora en Familia, Niñez y Adolescencia, Araceli Ramilo Álvarez, preparó un escrito que distribuyó entre los miembros de dicha área legislativa.

“Dado que la existencia de vida humana desde la concepción es un hecho científico, comprobable experimentalmente y que, además, está protegida en nuestro ordenamiento jurídico -dice el meduloso documento-, la pretensión de reglamentar el aborto no punible es inconstitucional. Pero también ignora los adelantos tecnológicos que permiten salvaguardar la salud de la madre, combatir la mortalidad prenatal y salvar niños por nacer o recién nacidos enfermos”.

Madre e hijo, destaca, “son dos sujetos de derecho a los que hay que proteger con todos los recursos y de manera integral desde el momento de la gestación”.

Entre otros documentos, el escrito cita la “Convención sobre los Derechos del Niño”, de rango constitucional por decisión del Congreso de la Nación (Ley Nº 23.849, del 27 de noviembre de 1990), con la expresa reserva y declaración de que para la Argentina niño es “todo ser humano desde el momento de su concepción”.

En el caso del bebé con anencefalia, la interrupción prematura del embarazo o la artificial anticipación del alumbramiento, conduce necesariamente al adelanto de la muerte de un niño por nacer. Es decir, cualquiera sea la enfermedad que padeciera el ser concebido en el seno materno, se trataría de un puro y simple aborto eugenésico.

La Lic. Ramilo Alvarez destaca que la práctica del aborto afecta profunda y durablemente la salud física y psicológica de la mujer, con huellas traumáticas difíciles de borrar, con secuelas como depresión, pesadillas, insomnio, abuso de fármacos, dolores abdominales, migrañas, disfunciones sexuales, problemas de vínculos con sus otros hijos y otras afecciones psicológicas, por imposibilidad de procesar el duelo al ser responsable de la muerte del niño.

Es particularmente grave que el proyecto avasalle la patria potestad al incluir el derecho a interrumpir el embarazo a menores de 14 años que no hayan sido declaradas incapaces, al margen de la decisión paterna, dejándolas en un estado de absoluta vulnerabilidad y poniéndolas en serio riesgo psíquico.

Respecto de la legitimación que el proyecto pretende del aborto en el caso de violación, la licenciada Ramilo afirma, citando al conocido doctor Nathanson, que la vida tiene valor en sí misma, aunque haya sido creada en situaciones tremendas. La violación es una situación muy dolorosa, realmente terrible, que no debe ser seguida de otra, no menos terrible, como lo es la destrucción de un ser vivo. En realidad lo que hace es aumentar el trauma de la mujer, al destruir la vida de un ser inocente.

Piénsese que se está reglamentando la muerte de un niño indefenso que en cualquiera de los casos que trata el proyecto no tiene culpa alguna de cómo fue concebido y cuya vida debe ser respetada.

Por todo ello el documento pide a los diputados que no aprueben la ley y, en cambio, impulsen planes de atención a la madre y al niño desde el inicio del embarazo, y atención físicopsicológica, social y económica, porque “no hay acto de mayor discriminación ni de mayor violencia que decidir quién nace y quién no”, concluye la licenciada Araceli Ramilo Alvarez.

Texto completo del documento

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