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Coronación Pontificia de la Virgen, un reconocimiento a la fe popular

Procesión naútica en ItatíItatí (Corrientes), 17 Jul. 07 (AICA)
Una multitud de peregrinos llegó hasta la basílica de Nuestra Señora de Itatí, donde el arzobispo de Corrientes, monseñor Domingo Castagna, presidió la misa principal con motivo del 107º aniversario de la Coronación Pontificia de esa imagen mariana.

Unas 300.000 personas, según estimaciones de la policía provincial, participaron de esta expresión de fe popular. Habían comenzado a llegar los días previos desde otros puntos de Corrientes, diócesis vecinas, y desde el Paraguay, Uruguay y Brasil.

El momento culminante fue la procesión naútica –lanchas, canoas, botes y piraguas- por el río Paraná, donde se produjo el tradicional encuentro de las imágenes de Itatí y Caacupé, que trajo una embarcación desde el Paraguay, en medio de los aplausos, sirenas y vítores a la Virgen de la gente que se congregó en la costa ribereña correntina.

El fervor religioso y la devosión mariana se hicieron sentir durante toda la jornada, que finalizó con una misa presidida por el superior de la Obra de Don Orione, padre Oscar Pezzarini, la procesión de antorchas, los fuegos de artificio y el canto “Adiós Reina del Cielo”.

Monseñor Castagna explicó en su homilía que “la Coronación de una imagen sagrada de la Virgen es el reconocimiento público, por parte de la Iglesia, de la devoción divinamente inspirada del pueblo cristiano a una determinada advocación de la Santísima Virgen, Madre de Dios”, y recordó que “Itatí, después de tres siglos de conmovedora presencia de la Imagen venerada, recibe del Papa León XIII ese solemne reconocimiento”.

“María ha escogido a Corrientes como morada de su materna solicitud. El pueblo creyente la constituye en eco de su fe cristiana. De esa manera ajusta su comportamiento a la fe y a la concentración piadosa en este sagrado lugar. En virtud de ello recibe el calificativo honroso de pueblo cristiano y mariano. Incluye un estilo de vida profundamente articulado por el Evangelio y su principal portadora: la Iglesia Católica”, subrayó.

El prelado destacó que “este pueblo cristiano es católico y mariano. Es la verdad de su identificación religiosa entre otras respetables expresiones, cristianas y no cristianas, de la religiosidad que anima a la sociedad argentina” y señaló que “María abraza a quienes la aman y veneran conduciéndolos delicadamente al encuentro con su Hijo Jesucristo. Pretende para sus devotos hijos la Verdad – que es su divino Hijo – e inexorablemente el movimiento devocional que suscita concluye en el encuentro con Cristo”.

Tras considerar “comprensible” que los peregrinos pidan confesión y se agolpen para recibir la comunión eucarística porque es “lo que la Madre quiere para ellos”, reiteró que “su solicitud materna se refiere a quienes componemos esta sociedad, exponente de contradictorias actitudes y de anhelos que oscilan entre egoístas despilfarros y encomiables servicios a los más pobres”.

“La Iglesia, ante el espectáculo bochornoso de la exclusión y la inequidad, procura exponer el mensaje inalterable del Evangelio. No parece bastar. La palabra necesita la contundencia del compromiso y del socorro generoso hacia quienes están inmersos en esas inocultables franjas de pobreza y exclusión”, advirtió.

El arzobispo dijo que Maria “se ocupa de los más pobres y desheredados”, y manifiesta “una verdadera predilección por los humildes que asocia a su materna solicitud por los excluidos en el injusto y deplorable intento actual de construir un mundo para algunos. ¡Qué desafío el suyo! Atrae a todos, muchos de ellos desahuciados, a causa del estado irregular de sus vidas, no obstante presentados a la Iglesia como desafío a la creatividad pastoral”.

Por último, monseñor Castagna recordó que “nuestra Iglesia particular en Corrientes se prepara a celebrar el centenario de su creación. Cuando iniciamos el trienio preparatorio (Navidad del 2006) nos propusimos, como bien lo indica la oración propia: ‘Que su historia inspire, desde nuestro presente, un futuro más fecundo en la fe, más osado en la esperanza y más comprometido en la caridad’. María de Itatí, como lo ha hecho desde sus orígenes, responderá al anhelo de nuestra humilde plegaria. Deseo reconocer ante ustedes que la Iglesia Arquidiocesana de Corrientes, por la gracia de Dios y la maternal presencia de Nuestra Señora de Itatí, es fuerte, sólida y fiel a Jesucristo”.

“La prueba más tangible es el constante flujo de las vocaciones al ministerio sacerdotal, diaconal y a la Vida Consagrada. En menos de trece años ha más que duplicado su presbiterio y ha recibido el beneficio inapreciable de treinta y tres diáconos permanentes. No se debe al mérito de nadie sino a la misteriosa benevolencia del Padre y al cuidado exquisito de María. La celebración de su primer Centenario es una ocasión providencial para crecer aún más y renovarse”, asegura.

Muertes que opacaron la fiesta

La fiesta mariana se opacó por la muerte de dos peregrinos, que fueron atropellados el domingo por el conductor, que también falleció, al perder el control del vehículo sobre la ruta nacional 2. También provocó media docena de heridos, la caída de una tarima para periodistas que cedió luego de que numerosas personas se subieran a ella.+

Texto completo de la homilía

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