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¡Ni un herido más!, clamó monseñor Romanín

Mensaje de Mons. Juan Carlos Romanin

Hace hoy exactamente 5 meses , en este mismo lugar, me dirigía a ustedes por primera vez. Nos convocaba un reclamo justo y legítimo.

Hoy nos convoca la indignación, la impotencia, la bronca, el dolor por lo sucedido el pasado viernes en nuestra ciudad.

A mi regreso de Río Turbio y 28 de Noviembre, visité a los heridos en el Hospital, estuve con cada uno de ellos y tengo la clara convicción de que no puede haber ni un herido más entre nosotros!

Desde hace unos meses nuestro pueblo ha apuntalado los cimientos de una nueva sociedad: la convivencia de gente diversa, el cuidado de las personas, el reclamo de trabajo digno y estable, la libertad de expresión, la transparencia en el manejo de los fondos públicos, la defensa del medio ambiente y de los recursos naturales, la necesidad de instituciones que funcionen, el ejercicio de ciudadanía plena y la urgente independencia en los tres poderes del Estado.

El viernes la población respondió con cuidado ante el atropello, con racionalidad ante lo irracional, con pedido de justicia ante la criminalidad, con serenidad ante tamaña y brutal violentación.

¡Ni un herido más! En este tiempo tan delicado y difícil hago un llamado sentido y firme:

-a las autoridades provinciales para que asuman la responsabilidad de gobernar para todos en esta etapa de transición, respondiendo rápidamente a los reclamos más urgentes.

-a los referentes sociales, políticos, religiosos, gremiales, a todos los ciudadanos, para que cuiden de manera particular la serenidad que garantice que lo que está naciendo pueda crecer.

Dice la Palabra de Dios: “llevamos un tesoro en vasijas de barro”. El tesoro sin lugar a dudas ¡es la vida! La vida de cada uno de nosotros, la vida de nuestros hijos, la vida de nuestros familiares, la vida de nuestros amigos, la vida de nuestros compañeros, esa vida que tanto amamos, que hoy más que nunca queremos que sea reconocida, respetada, defendida.

La vasija de barro es nuestra sociedad resquebrajada y partida, que pone en riesgo el tesoro de la vida y por cuyas grietas ¡hemos perdido tanto! Hoy estamos construyendo una vasija nueva que puede y tiene que defender la vida, que puede y tiene que decir: ¡no a la violencia, no a las agresiones, sí a la justicia, sí a la paz.!

Que María, la Virgen de Luján, que gestó en sus entrañas al Dios de la Vida, nos ayude a seguir caminando juntos con esta convicción.

Pidiendo nuevamente serenidad les dejo mi abrazo y bendición de Padre y Pastor.

Juan Carlos Romanin, Padre Obispo.

Río Gallegos, 21 de agosto de 2007.+

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