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Recomendaciones de la Iglesia ante el acto electoral

Elecciones nacionalesBuenos Aires, 25 Oct. 07 (AICA)Ante la inminencia del acto electoral para elegir nuevo presidente de la Nación, la Conferencia Episcopal Argentina, varios obispos y la Acción Católica, convocaron a participar de los comicios de este domingo en un clima de serenidad y libertad, y a votar a conciencia por candidatos que manifiesten su compromiso por el bien común del país.

Además de sugerir a los ciudadanos que conozcan las propuestas y plataformas políticas de cada uno de los candidatos, recuerdan que “el voto de cada uno vale” y es el modo de asumir responsabilidad en el momento de elegir a quienes tendrán la misión de gobernar y legislar para el bien de todos.

En sendas declaraciones, subrayaron que hay principios válidos “innegociables” para los cristianos, como el valor trascendente e inviolable de la persona y de la vida, la libertad religiosa, la igualdad e inviolabilidad de sus derechos, el respeto a la conciencia de cada persona, la existencia de la ética objetiva que nos vincula en nuestro comportamiento, la autoridad como servicio al bien común y de cada ciudadano, los valores fundamentales de la familia y del matrimonio.

Por eso el voto debe ser –según dijo el Episcopado- una contribución al bien común, al bien de las personas, de las familias y de las diversas entidades que constituyen la sociedad civil, particularmente conociendo a quienes vamos a elegir”.

Los representantes e  instituciones eclesiásticas también consideran que es necesario tener en cuenta si en los contenidos de sus propuestas, los candidatos:

– se comprometen por la vida en toda su extensión, desde la concepción hasta la muerte natural; promueven el cuidado de la salud de la población, especialmente de los más débiles y carecientes, y luchan contra el flagelo de la droga, que es como una mancha de aceite que lo invade todo;

– sostienen la dignidad de la persona, y el verdadero sentido de la familia, con sus derechos y deberes; tutelan la primacía del hombre en toda la actividad económica, dispuestos a promover las fuentes de trabajo y el derecho de los que trabajan; y si favorecen con sus propuestas a los excluidos socialmente, como los rostros sufrientes que nos duelen;

– si aseguran el acceso a la educación como un verdadero derecho para todos, y la libertad de enseñanza, que permita a cada familia elegir la forma de educar a sus hijos; así como si promueven la administración eficaz de la justicia.

– si garantizan la libertad religiosa, que constituye un derecho inalienable de toda persona, abierta a los valores del espíritu y a Dios; y si van a fortalecer la unidad nacional y la paz a través del diálogo y los medios que la aseguren y fortifiquen.

Transparencia y desafíos

El Episcopado consideró, en una declaración, que “la trascendencia del acto eleccionario exige una gran transparencia, que lo aleje de prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan su profundo significado y degradan la cultura cívica”, y subrayó que “es obligación del ciudadano controlar la gestión del gobernante”.

También marcó algunos desafíos que deberán enfrentar los argentinos si es que quieren realmente pasar de habitantes a ciudadanos:

    a) la vida: es un don de Dios y el primero de los derechos humanos que debemos respetar. Corresponde que la preservemos desde el momento de la concepción y cuidemos su existencia y dignidad hasta su fin natural;

    b) la familia: fundada en el matrimonio entre varón y mujer, es la célula básica de la sociedad y la primera responsable de la educación de los hijos. Debemos fortalecer sus derechos y promover la educación de los jóvenes en el verdadero sentido del amor y en el compromiso social;

    c) el bien común: es el bien de todos los hombres y de todo el hombre. Debemos ponerlo por sobre los bienes particulares y sectoriales. Su primacía sustenta y fortalece los tres poderes del Estado, cuya autonomía, real y auténtica, se hace imprescindible para el ejercicio de la democracia. Dicho bien común se afianza cuando la autoridad sanciona leyes justas y vela por su acatamiento. También el ciudadano está obligado en conciencia a cumplirlas, salvo que se opongan a la ley natural;

    d) la inclusión: debemos priorizar medidas que garanticen y aceleren la inclusión de todos los ciudadanos. La pobreza y la inequidad, no obstante el crecimiento económico y los esfuerzos realizados, siguen siendo problemas fundamentales. Toda gestión social, política y económica debe estar orientada al logro de una mayor equidad, que permita a todos la participación en los bienes espirituales, culturales y materiales;

    e) el federalismo: tenemos que promover el verdadero federalismo, que supone el fortalecimiento institucional de las Provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central. Los poderes del Estado se ennoblecen cuando consolidan la estructura federal y republicana del País;

    f) políticas de Estado: la experiencia nos ha enseñado que una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado, que orienten hacia un proyecto común de Nación. Este sigue siendo un fuerte desafío para nuestra democracia.+

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