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“Perdón Online”

“Bienvenido al mayor Confesionario del mundo

Ahora tienes la oportunidad de confesar todos los pecados que hayas cometido y ser juzgado por la comunidad para saber si eres o no digno de perdón. Cada confesión en un ranking de Perdonado o No Perdonado. Tu reputación será enmarcada en Ángel o demonio en función de tu puntuación.”

Este es el mensaje de bienvenida de la web i4giveu, una página de origen israelí cuya finalidad, a decir de sus creadores, es proporcionar un espacio para que los participantes se confiesen, compartan y que la comunidad les otorgue el perdón a ciertas acciones o conductas. El participante puede hacer esto de manera anónima o dando a conocer su identidad.

Al navegar un poco por esta web y otras semejantes, uno advierte que algunas de estas confesiones, a la par que divertidas y seguramente falsas, hay otras que tienen visos de ser verdad.

En ellas conceptos como perdón, confesión, absolución tienen reminiscencias religiosas, en particular cristiano-católicas, pero con la pérdida de toda su carga significativa original y originante de gracia.

Esta pérdida de significado lleva, en el mejor de los casos, a hacer un uso inadecuado de estas palabras, por ejemplo, se habla de perdón cuando no se dan las condiciones para que éste sea real: falta aquí el encuentro personal entre quien confiesa una acción o pensamiento indebido y quién ha recibido la ofensa y ahora perdona. Se confunde perdón con aprobación; además ésta se da por una comunidad no formada. Hay como una especie de modalismo informático, es decir, hay mera apariencia de confesión y mera apariencia de perdón.

En todo caso, y más allá de estas consideraciones, podemos repetir con tantos estudioso del tema, que a cada sacramento corresponde radicarse en una etapa de la vida de la persona. Existe pues la necesidad de confesión, la necesidad de recibir perdón en todo individuo, y esto nos lleva a afirmar la actualidad del sacramento de la reconciliación y penitencia. Nosotros estamos necesitados de perdón, estamos necesitando perdonar, necesitamos vivir el perdón para poder realizarnos como personas.

Este sacramento ha sufrido, a lo largo de la historia, distintas denominaciones: penitencia, confesión, etc. y muy diversas interpretaciones, unas veces se ha puesto el acento en la acción misma de confesar o en otras ocasiones en las obras del penitente.

Dos de las categorías que han sido de mayor aporte en el último tiempo son las de encuentro personal y el de acogida por parte de la comunidad eclesial. La primera de ellas nos habla de esa dimensión de encuentro entre dos personas que dialogan y la segunda de ellas nos habla de la dimensión comunitaria del sacramento, rescatándolo del ámbito de lo privado a donde había sido confinado durante muchísimo tiempo. En este encuentro y acogida se da la vivencia plena del perdón. Es la comunidad que nos da prueba, al acogernos de nuevo en su seno, que hemos recibido el perdón; y es en el diálogo personal, con el sacerdote quien obra en la persona de Cristo, donde obtenemos la certeza de la gracia del perdón.

Autor: Sergio Labrada
Fuente: Observatorio digital

Hace algún tiempo, bromeaba con un sacerdote amigo sobre hacer esto… (Sin palabras)

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