Papa Francisco

Auspiciantes

Biblia

Rezo del Rosario

Publicidad

Recién Escritos

Categorias

Suscribir newspaper

Sindicación

Facebook

Twitter

Campaña de Navidad de la A.C.A. sobre el valor de la familia

Campaña de Navidad sobre el valor de la familiaBuenos Aires, 16 Nov. 07 (AICA)La Acción Católica Argentina (A.C.A.) realizará en diciembre una campaña de Navidad para promover el valor de la familia, anunció el presidente de la institución laical, Alejandro Madero.

“Tiene por objeto proponer a la familia como un espacio vital, de encuentro, convivencia, formadora de personas y promotora del desarrollo, en un lenguaje simple y personal, en torno a esa fecha en que Dios se hace presente entre nosotros en el seno de la familia de Belén”, subrayó en la convocatoria.

En una carta enviada a asociaciones y movimientos, Madero invita a sumarse a ella mediante la adhesión y difusión a través de correos electrónicos, páginas webs y distribución de folletos.

La iniciativa lleva por lema “Es mejor en familia. Que en esta Navidad, puedas sentirte en familia” y se presenta con una frase de la beata Madre Teresa de Calcuta, quien exhortaba: “Si queremos que haya paz en el mundo, empecemos por lograrla en nuestras familias“.

La A.C.A. recuerda, en la presentación, que “cada uno de nosotros ha recibido la vida de otros y hemos aprendido los conocimientos básicos y las verdades esenciales de otros seres que con amor nos recibieron. Esa comunidad pequeña llamada ‘familia’, es el mejor lugar donde cada ser humano puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse como persona; por ello sigue siendo: nido personal, célula de la sociedad y patrimonio de la humanidad”.

Lo que puede encontrar y construir cada persona

Tras subrayar que “es mejor en familia”, la organización enumera qué puede encontrar y construir cada persona desde el seno familiar:

· Crezcamos, aun en medio de las dificultades, rodeados de afectos, contención y estímulo.

·Recibamos y demos amor, con generosidad y alegría.

· Vincularnos en paz, conviviendo y superando los conflictos a través del diálogo y el perdón.

· Aprendamos a respetar a cada persona según sus posibilidades y limitaciones.

. Nos acostumbremos a ayudar y aceptemos ser ayudados con naturalidad.

. Encontremos refugio para estar a salvo de todas las tormentas de la vida.

. Tengamos un espacio vital desde el cual podamos integrarnos a la sociedad; y a la cual volver para compartir nuestra vida.

· Se respete la vida siempre y en cada momento, estimulando su crecimiento, apoyando su desarrollo y educando ante la toma de decisiones fundamentales.

· Los valores sean vividos, trasmitidos y sostenidos como fundamento de un proyecto de vida personal.

· Los esposos se amen y se acompañen en el camino de la vida; y encuentren en sus hijos el reflejo de su amor y compromiso. Y si las dificultades separan el matrimonio, no se pierda el respeto personal y el vínculo amoroso con los hijos.

· Los hijos puedan encontrar en el ejemplo en sus mayores, formación para su vida personal; y un espacio para ser escuchados y para el ejercicio de su libertad responsable.

· Los abuelos sean respetados, valorados y asistidos, como miembros activos del pasado y del presente en la historia familiar.

· Las relaciones familiares más amplias sirvan de plataforma para entablar relaciones sociales sanas, equilibradas y respetuosas, que posibiliten una sociedad mejor.

. Aun en las nuevas realidades de conformación de una familia, se conserven las funciones esenciales que posibilitan a sus integrantes el equilibrio emocional, la madurez y su proyección positiva frente a la vida.

Los espacios que genera

A pesar de que reconoce que la vida familiar “se transformó en nuestra época, detalla que la familia puede generar espacios de:

Encuentro y convivencia: donde nuestra vida es recibida desde nuestra concepción, aun en situaciones difíciles, con respeto y amor; ayudándonos a establecer relaciones fraternas, generosas; haciendo posible el intercambio, compartiendo los momentos alegres y las dificultades, apoyándonos en nuestros proyectos; y acompañándonos recíprocamente a lo largo de las distintas etapas de nuestro crecimiento, hasta la vejez.

Comunicación y diálogo: entre esposos, entre padres e hijos, entre hermanos, con los demás familiares, aun cuando una pareja se ha separado; favoreciendo la actitud de escuchar y hablar generando confianza y aceptación, que permita expresar lo que se siente y lo que se espera de los demás; superando los conflictos y encontrando acuerdos superadores de posturas diferentes.

Desarrollo y educación: de cada uno de sus integrantes en lo físico, afectivo, espiritual y religioso; a fin de lograr, en cada hogar, hombres y mujeres sanos, equilibrados y de bien que puedan ser felices.

Proyectos y solidaridad: para que cada uno de sus integrantes -en primer lugar padres e hijos, luego abuelos, tíos, primos- encuentren un marco de libertad y contención que les permita, desde sólidos valores, proyectarse a la vida a través de sus intereses, capacidades, posibilidades; eligiendo aquello que lo haga cada día mejor ser humano y, desde allí, solidarizarse con quienes necesitan ayuda, protección, orientación o compañía.

Crecimiento en la fe: donde padres e hijos profundicen el don recibido, afianzando la relación con Dios que nos ama y que da fundamento a un modo de vivir la propia vida en la fe, la esperanza y la caridad; respetando la diversidad y la pluralidad en las distintas formas de manifestar esa fe.

La familia tiene derecho a vivir con dignidad en una sociedad que promueva su desarrollo. El Estado debe implementar políticas que creen condiciones para ese desarrollo brindando posibilidades de trabajo, educación, vivienda, salud, justicia.

Por último, la A.C.A. exhorta a “buscar caminos para hacer de tu familia un lugar mejor para tu vida y la de los tuyos. Vale la pena intentarlo ¿Por qué no?”.

Informes: (011) 4331-6323 o en la página de Internet www.accioncatolica.org.ar .+

Facebook comments: