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Historias de la Beatificación de ceferino Namuncurá

Un pariente de Ceferino habló sobre la situación de los mapuches

Ariel Calfucurá, familiar de Ceferino NamuncuráChimpay (Río Negro), 16 Nov. 07 (AICA) Ariel Calfucurá, museólogo que reside en la ciudad de La Plata, es descendiente de Juan Calfucurá, el cacique “Emperador de las Pampas y Patagonia”, creador de la dinastía de los Curá. Uno de sus hijos, que mantuvo el apellido central, es el fundador de su familia, y Juan también fue padre de Manuel y abuelo de Ceferino Namuncurá.

Ariel viajó a Chimpay para la beatificación de Ceferino, de la que participaron numerosos miembros de la familia del nuevo beato, entre ellos, algunos loncos (caciques) provenientes de distintas regiones. Muchos mapuches vestían sus trajes típicos y el pasado domingo tuvieron un papel activo en la ceremonia, que estuvo presidida por el enviado del Papa y Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

Ceferino: un orgullo de familia En diálogo con AICA, expresó que la beatificación de Ceferino “es un orgullo de familia”. Tras destacar que para ellos Ceferino es “un ejemplo”, sostuvo que “es bueno también que la juventud lo tenga como ejemplo, porque fue una vida corta pero intensa y clara como para poder apreciar todas sus virtudes”, y agregó: “A partir de ahora Ceferino va a ser un hermano de todo el mundo”.

Es católico apostólico romano y tiene ascendencia italiana, pero igualmente se siente mapuche por su linaje, por su nombre y por pertenecer a la dinastía de los Curá.

En cuanto a los sectores mapuches que se oponen a la beatificación del joven indígena, dijo que en cierto sentido entiende que algunos no estén de acuerdo, “pero también me parece que toman en cuenta lo que sucedió en épocas pasadas. Uno no se puede llevar el ciento por ciento por lo de épocas pasadas. El tiempo pasa. Colón fue Colón, Roca y los que hicieron esas masacres son una cosa y ahora hay otra visión”.

“Mi familia” -añadió- toma lo de Ceferino como lo tomó él. Adoptó el cristianismo como una visión de lo bueno, de hacer el bien, por eso, y sabiendo que Ceferino a los 11 años ya quería ser sacerdote, nosotros estamos de acuerdo con su beatificación. Además lo tomamos como un regalo hacia él, porque como católicos pensamos que nos ve y nos oye”.

Tenemos que tomar conciencia de que estamos en tierra mapuche

También se refirió a la situación de los indígenas que fueron expulsados de su territorio y confinados en reservas. Su familia, por ejemplo, reside en La Plata porque sus abuelos fueron desplazados de Azul y de Neuquén, los territorios en los que vivían. Advirtió que las autoridades deben tomar una “decisión urgente” porque “es increíble que yo venga acá, pregunte por un Namuncurá ¡y no haya ninguno!. Estamos en la tierra de Ceferino, acá nació Ceferino ¿Qué pasó con la tribu?”.

“Pienso que hay que tomar una decisión urgente -insistió-. Obviamente es imposible sacar del lugar a todas las personas que descienden de europeos. Pero sí hay que reconocerles las tierras a los mapuches. El mapuche quiere la tierra para vivir de ella y para disfrutar cuidándola. Bienvenidos sean los que quieren hacer lo mismo, pero no adueñarse de ella y poner a las familias en una reserva. Eso de las reservas me parece una barbaridad. Ellos tienen que estar en su lugar porque les corresponde, porque es su territorio”.

“Tenemos que tomar conciencia de que estamos en tierra mapuche. Ellos nunca te van a negar que vos vengas o vivas, pero en convivencia con ellos. Lo de Ceferino es como un abrazo entre la cultura mapuche y la cultura cristiana, pero a la vez hay que tomar más conciencia, no respecto de la religión sino respecto de las autoridades mayores, como las nacionales”.

También habló acerca de los extensos territorios patagónicos que hoy están en manos extranjeras: “No es posible así porque sí andar vendiendo territorio o dejando que las empresas internacionales se inmiscuyan tanto en nuestros recursos naturales. Ahí el europeo tendría que tomar la idiosincrasia mapuche para que nuestras tierras no estén en manos de otros. No puede ser que las exploten tanto y que los bienes no vayan a nuestra gente”, lamentó. (Alicia Palmieri).+

En tren a Chimpay, otro milagro de Ceferino

Chimpay (Río Negro), 16 Nov. 07 (AICA) “Para servir a mi pueblo y a mis hermanos” fue el lema que iluminó la Peregrinación en tren a Chimpaytravesía de 350 peregrinos que el viernes 9 de noviembre partieron desde la estación Constitución con destino a Chimpay para participar de la ceremonia de beatificación de Ceferino Namuncurá, que se llevó a cabo el domingo 11 de noviembre en el suelo natal del joven mapuche, y estuvo presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano y enviado especial del Papa para esta celebración.

Organizadores de la marcha fueron el Programa de Investigación Geográfico Político Patagónico de la Universidad Católica Argentina (UCA), y los colegios San Pablo, Etcheverry Boneo y Santo Tomás de Aquino, de Buenos Aires, y La Providencia, de Bella Vista.

Según contó a AICA una de las participantes de la marcha, en cada estación, aun las más perdidas, “salían de las casitas a saludar con alegría el paso del tren”, al tiempo que los vecinos de los pueblos manifestaban la necesidad urgente del regreso del tren que dejó de funcionar en la década del noventa.

En su mayoría los peregrinos eran jóvenes estudiantes, pero había también familias enteras, con niños pequeños. El presbítero Francisco Morad, rector del Colegio San Pablo, los acompañó durante todo el viaje.

Los colegios con sus formadores, rectores, animadores y preceptores se ubicaron cada uno en su vagón. Las chicas del Etcheverry Boneo llenaron el primer vagón; el segundo fue para el Santo Tomás de Aquino; el tercero transportó a los integrantes del Colegio San Pablo y el restante, a los de La Providencia.

“Todos estos nuevos y actuales educadores dieron el mejor testimonio de continuidad con la misión que otrora llevaron a cabo tantas congregaciones. Ellos son un don a nuestra Argentina de hoy. Realizan la tarea maravillosa de recordarle a nuestros jóvenes la alegría de los valores y los principios de nuestra fe, que son los más humanizantes”, señaló nuestra informante.

El frío era intenso y casi no pudieron dormir. “El sábado soplaron los vientos patagónicos con toda su fuerza. Ellos estaban allí para recordarnos que la tarea de la evangelización de nuestras tierras no fue fácil”. Al atardecer de ese día llegaron a Pichi Mahuida, en el límite entre Río Negro y La Pampa, dando por finalizada la primera etapa del recorrido. En ese lugar se celebró la misa y en la homilía el padre Morad dijo: “Estamos en camino, cada uno fue convocado. Jesús nos llama a un camino más profundo, el de nuestro corazón, donde el Señor de la vida nos espera”.

Después de la misa comenzó la fiesta con asado, fogones y guitarreadas y a la madrugada del domingo partieron para Chimpay. “Se repitió lo del día anterior -relató a AICA esta peregrina-: en los pueblos la gente salía a saludar con sus familias, alegres y agradecidos porque sabían que íbamos a tributar honores a su indiecito, y con la esperanza y el ruego de la vuelta del tren”.

Llegaron a destino a las 10 y, ante el entusiasmo de la gente que los saludaba, marcharon hasta el parque Ceferino, donde todo estaba preparado para la ceremonia en la que el “Príncipe de las Pampas” iba a ser declarado Beato.

“Él es nuestro modelo más que nunca para la Argentina de hoy. Él nos llama a la reconciliación, a dejar atrás con misericordia las heridas de nuestra historia, a ser magnánimos y a pensar en grande ‘para servir mejor a nuestro pueblo’”, afirmó.

Al término de la celebración emprendieron el regreso y el lunes arribaron a Buenos Aires.

Hacía 16 años que el ferrocarril no llegaba hasta esa zona patagónica y en esta oportunidad fue posible gracias a la empresa FERROBAIRES y a la compañía de transporte FERROSUR, quienes pusieron a disposición una locomotora y cuatro vagones que unieron Buenos Aires con Bahía Blanca y esta última con el pueblo rionegrino de Chimpay.+

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