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Signos populares navideños

El árbol, las luces, los regalos, el pesebre o nacimiento.

El árbol.

Juan Pablo II ha evangelizado sobre él en sus últimas intervenciones, haciendoreferencia al follaje siempre verde del abeto.

Si buscamos en el diccionario, el abeto pertenece al género de las coníferas,cuyo forraje está siempre verde.

No buscamos para Navidad un árbol que se seca en invierno o en determinadas épocasdel año se pone mustio, sino que tanto el abeto como el pino permanecen siempreverdes, florecidos.

Esto nos lleva al árbol también siempre verde de la cruz, que por medio deJesús Resucitado no deja de dar frutos de Vida, y de Vida en Abundancia.

Las luces.

Otro signo popular navideño son las luces que adornan nuestro árbol siempreverde de la Cruz.

Ellas no son más que destellos de la Luz del Cristo Resucitado.

Así como en la Pascuaencendemos el Cirio, y de él toman la Luz los padrinos de los bautizandos, siendo el símbolo de la Luz de Jesús que da sentido eilumina nuestro camino, así también las luces del Árbol Navideño son destellosde la Luz deCristo Resucitado que da sentido e ilumina nuestra existencia.

Los regalos.

Jesús es el Gran Regalo del Padre.

El Regalo Prometido, como reza el título de un conocido film, aunque condistinto significado.

Por eso nos hacemos regalos los unos a los otros. Son pequeños regalos yatenciones que participan del Gran Regalo del Padre.

Así como el Padre se fijó en nosotros para darnos lo mejor que tenía y lo quemás podía satisfacernos, así también nosotros nos fijamos en nuestros hermanospara obsequiarles cosas que puedan disfrutar entregadas con amor.

Los compramos con dinero de nuestros bolsillos, pero el Gran Regalo del Padreno se puede comprar con nada. Es puro Don del Dios Celestial.

El pesebre.

El pesebre fue creación de Francisco de Asís, alrededor del año 1100.

Pertenece al género de los auto-sacramentales, esas representaciones evangélicasque sirven para instruir en la devoción y en la fe.

Algunas son con movimiento, vivientes, como los Vía Crucis y Pesebres o Belenesvivientes.

Otros son estáticos; otras son representaciones en pinturas hechas de distintosmodos o en distintos lugares, como los vitrós o los dibujos de los misioneros.

Se empleaban principalmente para evangelizar a aquellos que no sabían leer niescribir, o que no entendían el idioma.

Hoy han quedado incluso para las personas cultas y formadas, que no cesan conellos de crecer también en la fe y en la devoción.

De allí que es interesante explicar el significado de cada figura a fin deevangelizar en la familia principalmente que se reúne y entre los fieles engeneral.

Por supuesto que la figura excluyente es el Mesías que puso su morada entrenosotros.

Luego María y José, sus papás virginales que nos acompañan en la contemplacióndel Enviado del Padre.

Los Ángeles (Lc. 2, 9), mensajeros de Dios para los miembros del PuebloElegido, que conocían la revelación y las promesas, prefigurados en lospastores (Lc. 22, 15).

También los astros del universo se conmueven y se acercan atraídosinstintivamente por el Rey y Señor de todo, y una estrella (Mt. 2, 10), simpleinstrumento natural, sirve para indicar a los magos de oriente, encargados deescrutar los astros, el nacimiento de un ser excepcional que colmará susexpectativas de salvación.

A tal punto que, después de adorarlo en la gruta de Belén, y ofrecerle inciensocomo a Dios, oro como a Rey, y mirra como a hombre mortal que nos salvará consu pasión, cambian sus caminos por el encuentro con el Mesías esperado (Mt. 2,15 ss.)

Por último, el burrito y el buey. Responden a la cita de Isaías 1, 3, donde elProfeta dice que el buey conoce a su amo, y el burrito a aquel que le da decomer, pero que el Pueblo de Dios no conoce a su Señor.

Queda como mensaje que, así como el burrito y el buey, seres sin inteligencia,conocen a sus dueños y a quienes los alimentan, nosotros también conozcamos aAquél que es nuestro Dios y Señor, nuestro amo que tiene Providencia sobrenosotros.

Gustavo Daniel D´Apice – Profesor deTeología – Pontificia Universidad Católica

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