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Hoy nos ha nacido el Salvador

Mensaje de Navidad de la Conferencia Episcopal Mexicana

MÉXICO, sábado, 22 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje de Navidad que ha enviado la Conferencia Episcopal Mexicana.

Hoy nos ha nacido el Salvador.

Navidad 2007

El Santo Padre Benedicto XVI, en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, nos invita a tomar conciencia sobre la «común pertenencia a la única familia humana y a comprometerse para que la convivencia en la tierra refleje cada vez más esta convicción, de la cual depende la instauración de una paz verdadera y duradera». Haciendo eco de esta invitación del Santo Padre, los Obispos de México pedimos a todo el pueblo de Dios que reafirmemos nuestro tenaz compromiso por la paz con justicia; y pidamos a Dios, Nuestro Padre, que conceda a nuestra Nación este preciado don como regalo en esta Navidad.

Los obispos somos conscientes de nuestra responsabilidad ante los grandes retos que deben afrontar la Iglesia y la sociedad en el año venidero, entre los cuales está la globalización que, regida por la ética, debería estar al servicio de la persona; sin embargo, tiene el riesgo de llevar a grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y generar una pobreza más cruel y mayor. Otro reto para la sociedad mexicana está en la consolidación de la democracia, en la cual se ha avanzado, pero es necesario que sea más participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Como pastores, hemos asumido el reto que representa el debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica, debido al secularismo, al hedonismo y al indiferentismo. También en muchos casos reconocemos el escaso o limitado acompañamiento, de parte nuestra, a los fieles laicos que frecuentemente con buen espíritu y entusiasmo desean una evangelización, con gran ardor apostólico, que conduzca con métodos eficaces a las nuevas expresiones culturales que manifiesten al hombre de hoy la bondad de la fe en Jesucristo.

Ante lo complejo de nuestra realidad, es necesario seguir promoviendo la acción y el compromiso de todas las personas de buena voluntad para llegar a acuerdos concretos en beneficio de quienes más nos necesitan: nuestros hermanos indígenas, los emigrantes, los enfermos, los adictos dependientes, los detenidos en las cárceles y las personas que viven en la calle. Pero además, está presente en nuestro corazón, de manera muy especial, la preocupación por el ser humano más débil e indefenso, el ser que se gesta en el seno de su propia madre, de la que depende totalmente hasta lograr su nacimiento. Nos preocupa que México, una sociedad cuya característica fundamental ha sido la valoración y cuidado por la familia y por la vida, quede sin la debida protección legal que garantice preservar la sensibilidad humana y el respeto efectivo en todos los casos, en favor del ser humano en gestación.

En este año que termina, el pueblo de México ha vivido momentos de tensión debido a los movimientos sociales y políticos propios del proceso de cambio en el que nuestra Nación se haya inmersa; y, desde luego, momentos de amargura y tristeza, provocadas por las catástrofes naturales en los que muchos de nuestros hermanos padecieron y siguen sufriendo por los daños causados, sobre todo en los estados de Tabasco y Chiapas. Estos acontecimientos nos dieron la oportunidad de mostrar, una vez más, el espíritu solidario de nuestro pueblo, que desde el primer día y hasta hoy sigue atento a las necesidades de sus hermanos en desgracia. Con esta inercia solidaria y con este espíritu de hermandad vivamos la Navidad, y continuemos firmes en el inicio del 2008.

Este tiempo de Navidad propicia el encuentro de las familias para compartir lo vivido a lo largo del año. Deseamos que cada familia fortalezca su propio espíritu como cuna de la vida y el amor, y que ahí florezca el mensaje de justicia y de paz que porta el Emmanuel, Dios con nosotros.

Encomendamos a todos los mexicanos a la maternal y bondadosa mirada de Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive.

Por los obispos de México,

+ Carlos Aguiar Retes

Obispo de Texcoco

Presidente de la CEM

+ José Leopoldo González González

Obispo Auxiliar de Guadalajara

Secretario General de la CEM

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