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Meditaci?n de Adviento de Benedicto XVI

Posted: December 4th, 2006, by Matoga

Homil??a en la celebraci?n de las V??speras del Domingo I de Adviento

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 4, diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la homil??a que pronunci? Benedicto XVI el s?bado por la tarde en la Bas??lica de San Pedro del Vaticano durante la celebraci?n de las v??speras del primer domingo de Adviento.


Volvamos a escuchar la primera ant??fona de esta celebraci?n vespertina, que se presenta como apertura del tiempo de Adviento y que resuena como ant??fona de todo el A?o Lit?rgico: ?Anunciad a todos los pueblos: Dios viene, nuestro Salvador?. Al inicio de un nuevo ciclo anual, la liturgia invita a la Iglesia a renovar su anuncio a todos los pueblos y lo resume en dos palabras: ?Dios viene?. Esta expresi?n tan sint?tica contiene una fuerza de sugesti?n siempre nueva.

Deteng?monos un momento a reflexionar: no usa el pasado–Dios ha venido– ni el futuro, –Dios vendr?–, sino el presente: ?Dios viene?. Si prestamos atenci?n, se trata de un presente continuo, es decir, de una acci?n que siempre tiene lugar: est? ocurriendo, ocurre ahora y ocurrir? una vez m?s. En cualquier momento, ?Dios viene?.

El verbo ?venir? se presenta como un verbo ?teol?gico?, incluso ?teologal?, porque dice algo que tiene que ver con la naturaleza misma de Dios. Anunciar que ?Dios viene? significa, por lo tanto, anunciar simplemente al mismo Dios, a trav?s de uno de sus rasgos esenciales y significativos: es el ?Dios-que-viene?.

Adviento invita a los creyentes a tomar conciencia de esta verdad y a actuar coherentemente. Resuena como un llamamiento provechoso que tiene lugar con el pasar de los d??as, de las semanas, de los meses: ?Despierta! ?Recuerda que Dios viene! ?No vino ayer, no vendr? ma?ana, sino hoy, ahora! El ?nico verdadero Dios, el Dios de Abraham, de Isaac y Jacob? no es un Dios que est? en el cielo, desinteres?ndose de nosotros y de nuestra historia, sino que es el Dios-que-viene.

Es un Padre que no deja nunca de pensar en nosotros, respetando totalmente nuestra libertad: desea encontrarnos, visitarnos, quiere venir, vivir en medio de nosotros, permanecer en nosotros. Este ?venir? se debe a su voluntad de liberarnos del mal y de la muerte, de todo aquello que impide nuestra verdadera felicidad, Dios viene a salvarnos.

Los Padres de la Iglesia observan que el ?venir? de Dios –continuo y por as?? decir, connatural con su mismo ser– se concentra en las dos principales venidas de Cristo, la de su Encarnaci?n y la de su regreso glorioso al fin de la historia (Cf. Cirilo de Jerusal?n, ?Catequesis? 15, 1: PG 33,870). El tiempo de Adviento vive entre estos dos polos. En los primeros d??as se subraya la espera de la ?ltima venida del Se?or, como demuestran tambi?n los textos de la celebraci?n vespertina de hoy.

Al acercarse la Navidad, prevalecer? por el contrario la memoria del acontecimiento de Bel?n, para reconocer en ?l la ?plenitud del tiempo?. Entre estas dos venidas, ?manifestadas?, hay una tercera, que san Bernardo llama ?intermedia? y ?oculta?: tiene lugar en el alma de los creyentes y tiende una especie de puente entre la primera y la ?ltima.

?En la primera –escribe san Bernardo–, Cristo fue nuestra redenci?n en la ?ltima se manifestar? como nuestra vida, en ?sta ser? nuestro descanso y nuestro consuelo? (?Disc. 5 sobre el Adviento?, 1).

Para la venida de Cristo que podr??amos llamar ?encarnaci?n espiritual?, el arquetipo es Mar??a. Como la Virgen conserv? en su coraz?n al Verbo hecho carne, as?? cada una de las almas y toda la Iglesia est?n llamadas en su peregrinaci?n terrena a esperar a Cristo que viene, y a acogerlo con fe y amor siempre renovados.

La Liturgia del Adviento subraya que la Iglesia da voz a esa espera de Dios profundamente inscrita en la historia de la humanidad, una espera a menudo sofocada y desviada hacia direcciones equivocadas. Cuerpo m??sticamente unido a Cristo Jefe, la Iglesia es sacramento, es decir, signo e instrumento eficaz de esa espera de Dios.

De una forma que s?lo ??l conoce, la comunidad cristiana puede abreviar la venida final, ayudando a la humanidad a salir al encuentro del Se?or que viene. Y esto lo hace antes que nada, pero no s?lo, con la oraci?n. Las ?obras buenas? son esenciales e inseparables a la oraci?n, como recuerda la oraci?n de este primer domingo de Adviento, con la que pedimos al Padre Celestial que suscite en nosotros ?la voluntad de salir al encuentro de Cristo, con las buenas obras?.

Desde este punto de vista, el Adviento es m?s adecuado que nunca para convertirse en un tiempo vivido en comuni?n con todos aquellos –y gracias a Dios son muchos-que esperan en un mundo m?s justo y m?s fraterno.

Este compromiso por la justicia puede unir en cierto sentido a los hombres de cualquier nacionalidad y cultura, creyentes y no creyentes. Todos de hecho est?n animados por un anhelo com?n, aunque sea distinto por sus motivaciones, hacia un futuro de justicia y de paz.

?La paz es la meta a la que aspira toda la humanidad! Para los creyentes ?paz? es uno de los nombres m?s bellos de Dios, quien quiere el entendimiento entre todos sus hijos, como he tenido la oportunidad de recordar en mi peregrinaci?n de estos d??as pasados a Turqu??a.

Un canto de paz reson? en los cielos cuando Dios se hizo hombre y naci? de una mujer, en la plenitud de los tiempos (Cf. G?latas 4, 4).

Comencemos pues este nuevo Adviento –tiempo que nos regala el Se?or del tiempo–, despertando en nuestros corazones la espera del Dios-que-viene y la esperanza de que su nombre sea santificado, de que venga su reino de justicia y de paz, y que se haga su voluntad as?? en el cielo como en la tierra.

Dej?monos guiar en esta espera por la Virgen Mar??a, madre del Dios-que-viene, Madre de la Esperanza, a quien celebraremos dentro de unos d??as como Inmaculada: que nos conceda la gracia de ser santos e inmaculados en el amor cuando tenga lugar la venida de nuestro Se?or Jesucristo, a quien, con el Padre y el Esp??ritu Santo, se alabe y glorifique por los siglos de los siglos. Am?n.

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit
? Copyright 2006 – Libreria Editrice Vaticana]

Aclaraci?n del nuevo prefecto de la Congregaci?n para el Clero sobre el celibato sacerdotal

Posted: December 4th, 2006, by Matoga

Declaraci?n del cardenal Cl?udio Hummes O.F.M.

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 4, diciembre 2006 (ZENIT.org).- El cardenal Cl?udio Hummes O.F.M., nuevo prefecto de la Congregaci?n vaticana para el Clero, ha aclarado que la revisi?n del celibato para los sacerdotes en la Iglesia cat?lica de rito latino no est? en el orden del d??a de las autoridades eclesi?sticas.

El purpurado brasile?o, hasta ahora arzobispo de S??o Paulo public? este lunes una declaraci?n, distribuida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en la que aclara interpretaciones sobre una entrevista que concedi? este domingo al diario ?Estado de S??o Paulo?.

?La Iglesia podr??a discutir sobre el celibato para los sacerdotes?, fue el t??tulo con el que algunas de las agencias internacionales se?alaron las declaraciones del purpurado franciscano.

En su declaraci?n, el cardenal recuerda que ?en la Iglesia siempre ha quedado claro que la obligaci?n del celibato para los sacerdotes no es un dogma, sino una norma disciplinar?.

?De hecho –aclara–, tiene vigor en la Iglesia latina, pero no para los ritos orientales, en los que incluso en las comunidades unidas a la Iglesia cat?lica es normal que haya sacerdotes casados?.

Sin embargo, sigue diciendo la nota, ?est? claro que la norma del ce

Nulidades matrimoniales: desinformaci?n, la t?ctica usual

Posted: December 2nd, 2006, by Matoga

Hace unos d??as un diario del monopolio Clar??n publicaba el art??culo denominado “Cr??ticas a la Iglesia por el alto costo y el tiempo que lleva anular un matrimonio”. El tema ya est? mal formulado desde el vamos y tiene una voluntad desinformativa evidente.

Por Zulema Usach

“Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”. La frase resuena en el interior de las iglesias locales cadavez que una pareja se jura amor eterno frente al altar. Pero en el caso de que se demuestre que los esposos no cumplieron su promesa de respeto, lealtad y cuidados mutuos, es posible anular el matrimonio. S?lo as??, la Iglesia Cat?lica podr? confirmar que el enlace fue una apariencia.

Comentario Dru??dico: que los esposos no cumplieron su promesa de respeto, lealtad y cuidados mutuos”… esto no es causal de nulidad, lo cual, adem?s, as?? formulado, tiene escasa precisi?n jur??dica. Lo que la Iglesia hace es un juicio can?nico para determinar si es posible probar la existencia de vicios que hayan impedido la validez del matrimonio. Pero la nulidad es previa, f?ctica, se declare o no. Inclusive es posible que un matrimonio nulo ab initio se “sane” por razones posteriores y se vuelva v?lido. Nunca a la inversa.

No es poco el tiempo y el dinero que dicen haber invertido los fieles que a?n esperan los papeles oficiales que avalen la invalidez de su casamiento. Incluso, las situaciones a las que se ven sometidos para empezar una nueva vida, hoy son el centro de las cr??ticas hacia las gestiones que realizan los tribunales eclesi?sticos. En la Argentina existen seis organismos interdiocesanos ubicados en Buenos Aires, Bah??a Blanca, Santa Fe, Tucum?n, Neuqu?n y C?rdoba.

Comentario Dru??dico: La lentitud de los tribunales no tiene nada que ver con la doctrina sobre el matrimonio o la cuesti?n jur??dica. Es un problema burocr?tico que la Iglesia debe resolver con mayor eficacia administrativa y naturalmente porque la justicia lenta no es justicia. Pero precisamente, mientras el Papa Benedicto reclamaba a la Sagrada Rota Romana m?s celeridad en sus causas por nulidad, Juan Pablo II hab??a pedido a los jueces del mismo tribunal m?s seriedad a la hora de sentenciar nulidades, puesto que invocaban causas un tanto l?biles jur??dicamente hablando…


Realmente vale la pena leer el art??culo completo.

Fuente: Panorama Cat?lico Internacional

Investigaciones modernas sobre Jes?s de Nazaret

Posted: December 2nd, 2006, by Matoga

ROMA, s?bado, 2 de diciembrede 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario que el padre Raniero Cantalamesa, ofmcap., ha enviado a Zenit a prop?sito del libro, publicado en Italia, por Corrado Augias y Mauro Pesce bajo el t??tulo Investigaci?n sobre Jes?s (Inchiesta su Ges?, Mondadori, 2006).

Predicador del Papa desde 1980, el padre Cantalamessa fue anteriormente profesor de Historia de los Or??genes Cristianos en la Universidad Cat?lica de Mil?n, as?? como miembro de la Comisi?n Teol?gica Internacional.


P. Raniero Cantalamessa

INVESTIGACIONES MODERNAS SOBRE JES??S DE NAZARET

1. En la estela del cicl?n

El cicl?n ?El C?digo da Vinci? de Dan Brown no ha pasado en vano. En su estela est?n floreciendo, como siempre ocurre en estos casos, nuevos estudios sobre la figura de Jes?s de Nazaret con la intenci?n de desvelar su verdadero rostro, cubierto hasta ahora bajo el manto de la ortodoxia eclesi?stica. Hasta quien de palabra se distancia de esto, se muestra influenciado de varias maneras.

A tal fil?n pertenece en Italia el libro de Corrado Augias y Mauro Pesce, un periodista de fama y un historiador de profesi?n, Investigaci?n sobre Jes?s (Inchiesta su Ges?, Mondadori, 2006). ??ste se presta a una valoraci?n global de toda la literatura sobre el ?verdadero Jes?s de la historia? que se publica a chorros en Europa y en Am?rica y sigue inspirando novelas, pel??culas y espect?culos. Lo examino con la intenci?n de aportar un poco de claridad sobre toda la cuesti?n, en nombre de la ?Historia de los or??genes cristianos? que ense?? durante a?os en la Universidad Cat?lica de Mil?n.

Existen, como es natural, diferencias entre uno y otro autor, entre el periodista y el historiador. Pero no quiero caer yo mismo en el error que, m?s que cualquier otro, compromete, en mi opini?n, esta ?investigaci?n? sobre Jes?s, que es el de tener en cuenta ?nica y exclusivamente las diferencias entre los evangelistas, jam?s las convergencias. Parto entonces de lo que es com?n a los dos autores, Augias y Pesce. Se puede resumir as??: existieron, al principio, no uno, sino varios cristianismos. Una de sus versiones tom? ventaja sobre las dem?s; estableci?, seg?n el propio punto de vista, el canon de las Escrituras y se impuso como ortodoxia, relegando a las dem?s al rango de herej??as y suprimiendo su recuerdo. Sin embargo actualmente podemos, gracias a nuevos descubrimientos de textos y a una rigurosa aplicaci?n del m?todo hist?rico, restablecer la verdad y presentar finalmente a Jes?s de Nazaret por aquello que fue verdaderamente y que ?l mismo intent? ser, esto es, algo totalmente diferente de lo que las diversas Iglesias cristianas han pretendido hasta ahora que fuera.

Nadie contesta el derecho de historiadores a acercarse a la figura de Cristo, prescindiendo de la fe de la Iglesia. Es lo que la cr??tica, creyente y no creyente, lleva haciendo desde hace al menos tres siglos con los instrumentos m?s refinados. La cuesti?n es si la presente investigaci?n sobre Jes?s recoge de verdad, a?n de forma divulgativa y accesible al gran p?blico, el fruto de este trabajo, o si en cambio obra de partida una dr?stica elecci?n dentro de ?l, acabando por ser una reconstrucci?n de parte.

Considero que, lamentablemente, ?ste segundo es el caso. El fil?n elegido es el que va desde Reimarus a Voltaire, a Renan, a Brandon, a Hengel, y hoy a cr??ticos literarios y ?profesores de humanidades?, como Harold Bloom y Elaine Pagels. Completamente ausente est? la aportaci?n de la gran ex?gesis b??blica, protestante y cat?lica, desarrollada en la post-guerra, en reacci?n a las tesis de Bultmann, mucho m?s positiva acerca de posibilidades de sacar, a trav?s de los evangelios, al Jes?s de la historia.

En los relatos de la pasi?n y muerte de Jes?s, por poner un ejemplo, en 1998 public? Raymond Brown (?el m?s distinguido entre los estudiosos americanos del Nuevo Testamento, con pocos rivales a nivel mundial?, seg?n el New York Times) una obra de 1608 p?ginas. Fue definida por los especialistas del sector como ?la medida seg?n la cual todo futuro estudio de la Pasi?n ser? medido?, pero de tal estudio no hay rastro en el cap??tulo dedicado a los motivos de la condena y de la muerte de Cristo, ni figura en la bibliograf??a final, que refiere distintos t??tulos de obras en ingl?s.

Al uso selectivo de los estudios le corresponde una utilizaci?n igualmente selectiva de las fuentes. Los relatos evang?licos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis; son hist?ricos cuando concuerdan con ella. Hasta la resurrecci?n de L?zaro, a pesar de estar atestiguada s?lo por Juan, se toma en consideraci?n, si puede servir para fundar la tesis de la motivaci?n pol??tica y de orden p?blico del arresto de Jes?s (p?g. 140).

2. ?Pero qu? dicen los ap?crifos?

Entremos en el debate m?s directo de la tesis de fondo del libro. Ante todo a prop?sito de los descubrimientos de nuevos textos que habr??an modificado el marco hist?rico sobre los or??genes cristianos. Se trata esencialmente de algunos evangelios ap?crifos descubiertos en Egipto a mediados del siglo pasado, sobre todo los c?dices de Nag Hammadi. Sobre ellos se realiza una operaci?n bastante sutil: retrasar lo m?s posible la fecha de composici?n de los evangelios can?nicos y adelantar lo m?s posible la fecha de composici?n de los ap?crifos para poderlos usar como fuentes v?lidas alternativas a los primeros. Pero aqu?? se choca contra un muro no f?cilmente salvable: ning?n evangelio can?nico (tampoco el de Juan, seg?n la cr??tica moderna) se deja fechar m?s all? del a?o 100 despu?s de Cristo, y ning?n ap?crifo se deja fechar antes de tal a?o. (Los m?s osados llegan, con conjeturas, a fecharlos al inicio del III o a mediados del siglo II).

Todos los ap?crifos sacan o suponen los evangelios can?nicos; ning?n evangelio can?nico lo hace respecto a un evangelio apr?crifo. Por poner un ejemplo actualmente m?s en boga: de los 114 dichos de Cristo en el Evangelio copto de Tom?s, 79 tienen un paralelo en los Sin?pticos, 11 son variaciones de las par?bolas sin?pticas. S?lo tres par?bolas no est?n atestiguadas en otro lugar.

Augias, tras la estela de Elaine Pagels, cree poder superar esta desviaci?n cronol?gica entre los Sin?pticos y el Evangelio de Tom?s, y es instructivo ver de qu? manera. En el Evangelio de Juan se asiste, seg?n el autor, a un claro intento de desacreditar al ap?stol Tom?s, a una verdadera persecuci?n contra ?l, comparable a la de Judas. Prueba: ?la insistencia en la incredulidad de Tom?s! Hip?tesis: ?el autor del Cuarto Evangelio no quiere tal vez desacreditar las doctrinas que ya en su tiempo circulaban bajo el nombre de ap?stol Tom?s y que confluir?n despu?s en el evangelio que lleva su nombre? As?? se supera la desviaci?n cronol?gica. Se olvida, de esta manera, que el evangelista Juan pone precisamente en boca de Tom?s la m?s conmovedora declaraci?n de amor a Cristo (?Vayamos tambi?n nosotros a morir con ?l?) y la m?s solemne profesi?n de fe en ?l: ??Se?or m??o y Dios m??o!? que, seg?n muchos exegetas, constituye la coronaci?n de todo su evangelio. Si Tom?s es un perseguido por los evangelios can?nicos, ?qu? decir del pobre Pedro con todo lo que refieren de ?l! A menos que no haya ocurrido, tambi?n en su caso, para desacreditar los futuros ap?crifos que llevan su nombre…

Pero el punto principal no es tampoco el de la fecha; es el de los contenidos de los evangelios ap?crifos. Dicen exactamente lo contrario de aquello por lo que se invoca su autoridad. Los dos autores sostienen la tesis de un Jes?s plenamente introducido en el juda??smo, que no intent? innovar nada respecto a aqu?l; pero los evangelios ap?crifos profesan todos, unos m?s y otros menos, una ruptura violenta con el Antiguo Testamento, haciendo de Jes?s el revelador de un Dios diferente y superior. La revaloraci?n de la figura de Judas en el evangelio hom?nimo se explica en esta l?gica: con su traici?n, ?l ayudar? a Jes?s a liberarse del ?ltimo residuo del Dios creador, ?el cuerpo! Los h?roes positivos del Antiguo Testamento pasan a ser negativos para ellos, y los negativos, como Ca??n, positivos.

Jes?s es presentado en el libro como un hombre que s?lo la Iglesia posterior elev? al rango de Dios; los evangelios ap?crifos, al contrario, presentan un Jes?s que es verdadero Dios, pero no verdadero hombre, habiendo revestido s?lo la apariencia de un cuerpo (docetismo). Para ellos, lo que representa dificultad no es la divinidad de Cristo, sino su humanidad. ?Se est? dispuesto a seguir los evangelios ap?crifos sobre este terreno suyo?

Se podr??a alargar la lista de equ??vocos en el uso de los evangelios ap?crifos. Dan Brown se basa en ellos para avalar la idea de un Jes?s que exalta el principio femenino, que no tiene problemas con el sexo, que se casa con la Magdalena… ?Y para probar esto se apoya en el Evangelio de Tom?s donde se dice que, si quiere salvarse, la mujer debe dejar de ser mujer y hacerse hombre!

El hecho es que los evangelios ap?crifos, en particular los de matriz gn?stica, no fueron escritos con la intenci?n de narrar hechos o dichos hist?ricos sobre Jes?s, sino para transmitir cierta visi?n de Dios, de s?? mismos y del mundo, de naturaleza esot?rica y gn?stica. Basarse en ellos para reconstruir la historia de Jes?s es como basarse en As?? hablaba Zaratustra no para conocer el pensamiento de Nietzsche, sino el de Zaratustra. Por esto en el pasado, a?n siendo ya conocidos casi todos, al menos en amplios pasajes, nadie pens? jam?s en poder utilizar los evangelios ap?crifos como fuente de informaciones hist?ricas sobre Jes?s. S?lo nuestra era medi?tica, en b?squeda exasperada de primicias comerciales, lo est? haciendo.

Existen, ciertamente, fuentes hist?ricas sobre Jes?s fuera de los evangelios can?nicos, y es extra?o que se dejen pr?cticamente fuera de esta ?investigaci?n?. La principal es Pablo, quien escribe menos de treinta a?os despu?s de la desaparici?n de Cristo y despu?s de haber sido un orgulloso opositor suyo. Su testimonio s?lo es discutido a prop?sito de la resurrecci?n, pero para ser naturalmente desacreditado. No obstante, ?qu? hay de esencial en la fe y en los ?dogmas? del cristianismo que no se encuentre ya atestiguado (en su sustancia, si no en la forma) en Pablo, esto es, antes de que ?l tuviera tiempo de absorber elementos ajenos? ?Se puede, por ejemplo, definir no hist?rico y fruto de la preocupaci?n posterior de no alarmar a la autoridad romana el contraste entre Jes?s y los fariseos y la propia mentalidad legalista de un grupo de ellos, sin tener en cuenta lo que dice Pablo, quien fue uno de ellos y que precisamente por esto hab??a perseguido encarnizadamente a los cristianos? Pero sobre esto volver? m?s adelante, hablando de la historia de la Pasi?n.

3. Jes?s: ?jud??o, cristiano o las dos cosas?

Llego ahora al punto principal compartido por los dos autores. Jes?s fue un jud??o, no un cristiano; no intent? fundar ninguna religi?n nueva; se consider? enviado s?lo para los jud??os, no tambi?n para los paganos; ?Jes?s es mucho m?s cercano a los jud??os religiosos de hoy que a los sacerdotes cristianos?; el cristianismo ?nace nada menos que en la segunda mitad del siglo II?.

?C?mo conciliar esta ?ltima afirmaci?n con la noticia de los Hechos de los Ap?stoles (11,26) seg?n la cual, no m?s de siete a?os despu?s de la muerte de Cristo, en torno al a?o 37, ?en Antioqu??a fue donde, por primera vez, los disc??pulos recibieron el nombre de “cristianos”?? Plinio el Joven (?una fuente no sospechosa!), entre los a?os 111 y 113, habla repetidamente de los ?cristianos?, de quienes describe la vida, el culto y la fe en Cristo ?como en un Dios?. En torno a los mismos a?os, Ignacio de Antioqu??a habla cinco veces del cristianismo como diferente del juda??smo, escribiendo: ?No es el cristianismo el que ha cre??do en el juda??smo, sino el juda??smo el que ha cre??do en el cristianismo? (Carta a los Magnesios, 10,3). En Ignacio, esto es, a inicios del siglo II, no s?lo encontramos atestiguados los nombres ?cristiano? y ?cristianismo?, sino tambi?n el contenido de ellos: fe en la plena humanidad y divinidad de Cristo, estructura jer?rquica de la Iglesia (obispos, presb??teros, di?conos), hasta una clara alusi?n al primado del obispo de Roma, ?llamado a presidir en la caridad?.

Antes a?n, por lo dem?s, de que entrara en el uso com?n el nombre de cristianos, los disc??pulos eran conscientes de la identidad propia y la expresaban con t?rminos como ?los creyentes en Cristo?, ?los del camino?, o ?aquellos que invocan el nombre del Se?or Jes?s?.

Entre las afirmaciones de los dos autores que acabo de referir hay una que merece considerar seriamente y discutir aparte. ?Jes?s no intent? fundar ninguna religi?n nueva. Era y sigui? siendo jud??o?. Absolutamente verdadero: en efecto, tampoco la Iglesia, en rigor, considera el cristianismo como una ?nueva? religi?n. Se considera junto a Israel (una vez se dec??a injustamente ?en lugar de Israel?) la heredera de la religi?n monote??sta del Antiguo Testamento, adoradores del mismo Dios ?de Abraham, de Isaac y de Jacob?. (Tras el Concilio Vaticano II, el di?logo con el Juda??smo no lo lleva adelante el organismo vaticano que se ocupa del di?logo entre las religiones, ?sino el que se ocupa de la unidad de los cristianos!). El Nuevo Testamento no es un inicio absoluto, es el ?cumplimiento? (categor??a fundamental) del Antiguo. Por lo dem?s, ninguna religi?n ha nacido porque alguien haya intentado ?fundarla?. ?Acaso Mois?s intent? fundar la religi?n de Israel, o Buda el budismo? Las religiones nacen y toman conciencia de s?? despu?s, por parte de aquellos que han recogido el pensamiento de un Maestro y lo han hecho raz?n de vida.

Pero hecha esta precisi?n, ?se puede decir que en los evangelios no hay nada que haga pensar en la convicci?n de Jes?s de ser portador de un mensaje nuevo? ?Y sus ant??tesis: ?Hab?is o??do que se dijo…, pero Yo os digo? con las que reinterpreta hasta los diez mandamientos y se pone al mismo nivel que Mois?s? Ellas llenan toda una secci?n del evangelio de Mateo (5, 21-48), esto es, ?el mismo evangelista sobre el que hace palanca, en el libro, para afirmar el pleno juda??smo de Cristo!

4. ?Llegado para los jud??os, para los paganos o para ambos?

?Ten??a Jes?s la intenci?n de dar vida a una comunidad suya y preve??a que su vida y doctrina tendr??an continuidad? El hecho indiscutible de la elecci?n de los doce ap?stoles parece precisamente indicar que s??. Aun dejando de lado el gran mandato: ?Id por todo el mundo, predicad el evangelio toda criatura? (alguno podr??a atribuirlo, en su formulaci?n, a la comunidad post-pascual), no se explican de otra forma todas aquellas par?bolas cuyo n?cleo originario contiene justamente la perspectiva de una ampliaci?n a las gentes. Pi?nsese en la par?bola de los vi?adores homicidas, de los trabajadores de la vi?a, en lo dicho respecto a que los ?ltimos ser?n los primeros, o sobre muchos que ?vendr?n de Oriente y de Occidente para sentarse en la mesa con Abraham?, mientras que otros ser?n excluidos, y otras innumerables afirmaciones…

Durante su vida Jes?s no sali? de la tierra de Israel, excepto alguna breve escapada a los territorios paganos del Norte; pero esto se explica con su convicci?n de haber sido enviado ante todo para Israel, para despu?s impulsarle, una vez convertido, a acoger en su seno a todas las gentes, seg?n las perspectivas universalistas anunciadas por los profetas. Es muy curioso: existe todo un fil?n del pensamiento jud??o moderno (F. Rosenzweig, H. J. Schoeps, W. Herberg) seg?n el cual Jes?s no habr??a venido para los jud??os, sino s?lo para los gentiles; seg?n Augias y Pesce en cambio ?l habr??a venido s?lo para s?lo para los jud??os, no para los gentiles.

Hay que agradecer a Pesce que no acepta liquidar la historicidad de la instituci?n de la Eucarist??a y su importancia en la comunidad primitiva. ??ste es uno de los puntos en los que m?s emerge el inconveniente se?alado al principio, el de tener en cuenta s?lo las diferencias, y no las convergencias. Los tres Sin?pticos y Pablo un?nimemente atestiguan el hecho casi con las mismas palabras, pero para Augias esto cuenta menos que el hecho de que la instituci?n sea callada por Juan y que, al referirla, Mateo y Marco tengan ???sta es mi sangre?, mientras que Pablo y Lucas tienen ?Este c?liz es la Nueva Alianza en mi sangre?.

La palabra de Cristo: ?Haced esto en memoria m??a?, pronunciada en tal ocasi?n, recuerda a ??xodo 12,14 y muestra la intenci?n de dar al ?memorial? pascual un nuevo contenido. No por nada Pablo en poco tiempo hablar? de ?nuestra Pascua? (1 Co 5, 7), distinta de la de los jud??os. Si a la Eucarist??a y a la Pascua se a?ade el hecho incontrovertible de la existencia de un bautismo cristiano desde el d??a siguiente a la Pascua, que progresivamente sustituye a la circuncisi?n, tenemos los elementos esenciales para hablar, si no de una nueva religi?n, de una forma nueva de vivir la religi?n de Israel. En cuanto al canon de las Escrituras, es cierto lo que afirma Pesce (p?g. 16) respecto a que el elenco definitivo de los actuales veintisiete libros del Nuevo Testamento fue fijado s?lo con Atanasio en el a?o 367, pero no se deber??a silenciar el hecho de que su n?cleo esencial, compuesto por los cuatro evangelios m?s trece cartas paulinas, es mucho m?s antiguo; se form? hacia el a?o 130 y al final del siglo II goza ya de la misma autoridad que el Antiguo Testamento (fragmento Muratoriano).

?Igual Pablo, como Jes?s, -se dice- no es un cristiano, sino un jud??o que permanece en el juda??smo?. Tambi?n esto es cierto; ?no dice acaso ?l mismo: “?Son jud??os? ?Tambi?n yo! ?Hasta yo m?s que ellos!”? Pero esto no hace m?s que confirmar lo que acabo de advertir sobre la fe en Cristo como ?cumplimiento? de la ley. Por un lado Pablo se siente en el coraz?n mismo de Israel (del ?resto de Israel?, precisar? ?l mismo); por otro se separa de ?l (del juda??smo de su tiempo) con su actitud hacia la ley y su doctrina de la justificaci?n mediante la gracia. Sobre la tesis de un Pablo ?jud??o y no cristiano? ser??a interesante o??r lo que piensan los propios jud??os…

5. Responsable de su muerte: ?el Sanedr??n, Pilato o los dos?

Merece discusi?n aparte el cap??tulo del libro de Corrado Augias y Mauro Pesce sobre el proceso y la condena de Cristo. La tesis central no es nueva; comenz? a circular despu?s de la tragedia de la Shoa y fue adoptada por aquellos que propugnaban en los a?os sesenta y setenta la tesis de un Jes?s zelote y revolucionario. Seg?n ?sta, la responsabilidad de la muerte de Cristo recae principalmente, incluso tal vez exclusivamente, en Pilato y la autoridad romana, cosa que indica que su motivaci?n es m?s de orden pol??tico que religioso. Los evangelios han disculpado a Pilato y han acusado de aqu?lla a los jefes del juda??smo para tranquilizar a las autoridades romanas al respecto y mantenerlas amistosas.

Esta tesis naci? de una preocupaci?n justa que hoy todos compartimos: cortar de ra??z todo pretexto de antisemitismo que tanto mal ha causado al pueblo jud??o por parte de los cristianos. Pero la ofensa m?s grave que se puede hacer a una causa justa es defenderla con argumentos err?neos. La lucha contra el antisemitismo hay que situarla en un fundamento m?s s?lido que una discutible (y discutida) interpretaci?n de los relatos de la Pasi?n. La ajenidad del pueblo jud??o, en cuanto tal, a la responsabilidad de la muerte de Cristo reposa en una certeza b??blica que los cristianos tienen en com?n con los jud??os, pero que lamentablemente por muchos siglos fue extra?amente olvidada: ?El que peque es quien morir?; el hijo no cargar? con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su hijo? (Ez 18,20). La doctrina de la Iglesia conoce un solo pecado que se transmite por herencia de padre a hijo, el pecado original, ninguno m?s.

Ya asegurado el rechazo del antisemitismo, desear??a explicar por qu? no se puede aceptar la tesis de la total ajenidad de las autoridades jud??as respecto a la muerte de Cristo y por lo tanto de la naturaleza esencialmente pol??tica de ella. Pablo, en la m?s antigua de sus cartas, escrita en torno al a?o 50, da, de la condena de Cristo, la misma versi?n fundamental de los evangelios. Dice que los ?jud??os son los que dieron muerte a Jes?s? (1 Ts 2,15), y sobre los hechos acontecidos en Jerusal?n poco tiempo antes de su llegada a la ciudad ?l deb??a estar mejor informado que nosotros, los modernos, habiendo, en un tiempo, aprobado y defendido ?encarnizadamente? la condena del Nazareno.

Durante esta fase m?s antigua el cristianismo se consideraba a?n destinado principalmente a Israel; las comunidades en las que se hab??an formado las primeras tradiciones orales confluidas despu?s en los evangelios estaban constituidas en su mayor??a por jud??os convertidos; Mateo, como observan tambi?n Augias y Pesce, est? preocupado por mostrar que Jes?s ha venido a cumplir, no a abolir, la ley. Si hab??a por lo tanto una preocupaci?n apolog?tica, ?sta habr??a debido inducir a presentar la condena de Jes?s como obra m?s bien de los paganos que de las autoridades jud??as, a fin de tranquilizar a los jud??os de Palestina y de la di?spora en relaci?n con los cristianos.

Por otro lado, cuando Marcos y, con seguridad, los dem?s evangelistas escriben su evangelio ya ha sucedido la persecuci?n de Ner?n; ello habr??a debido impulsar a ver en Jes?s a la primera v??ctima del poder romano y en los m?rtires cristianos a quienes hab??an sufrido la misma suerte que el Maestro. Se tiene una confirmaci?n de ello en el Apocalipsis, escrito despu?s de la persecuci?n de Domiciano, en el que Roma se hace objeto de una invectiva feroz (?Babilonia?, la ?Bestia?, la ?prostituta?) a causa de la sangre de los m?rtires (Ap 13 ss.). Pesce tiene raz?n al divisar una ?tendencia anti-romana? en el evangelio de Juan (p?g. 156), pero Juan es tambi?n quien m?s acent?a la responsabilidad del Sanedr??n y de los jefes jud??os en el proceso contra Cristo: ?c?mo se concilia esto?

No se pueden leer los relatos de la Pasi?n ignorando todo lo que les precede. Los cuatro evangelios atestiguan, se puede decir que en cada p?gina, un contraste religioso creciente entre Jes?s y un grupo influyente de jud??os (fariseos, doctores de la ley, escribas) sobre la observancia del s?bado, sobre la actitud hacia los pecadores y los publicanos, sobre lo puro y lo impuro. Jerem??as demostr? la motivaci?n anti-farisaica presente en casi todas las par?bolas de Jes?s. El dato evang?lico es tanto m?s cre??ble en cuanto que el contraste con los fariseos no es en absoluto general y por prejuicio. Jes?s tiene amigos entre ellos (uno es Nicodemo); le encontramos a veces comiendo en casa de alguno de ellos; ?stos aceptan al menos hablar con ?l y tomarle en serio, a diferencia de los saduceos. Sin excluir por lo tanto que la situaci?n posterior haya influido en cargar ulteriormente las tintas, es imposible eliminar todo contraste entre Jes?s y una parte influyente del liderato jud??o de su tiempo, sin desintegrar completamente los evangelios y hacerlos hist?ricamente incompresibles. ?El encarnizamiento del fariseo Saulo contra los cristianos no hab??a nacido de la nada y no se lo hab??a llevado consigo de Tarso!

Sin embargo, una vez demostrada la existencia de este contraste, ?c?mo se puede pensar que ello no haya jugado papel alguno en el momento del ajuste final de cuentas y que las autoridades jud??as se hubieran decidido a denunciar a Jes?s ante Pilato ?nicamente por temor a una intervenci?n armada de los romanos, casi a su pesar?

Pilato no era ciertamente una persona sensible a razones de justicia, como para preocuparse de la suerte de un desconocido jud??o; era un sujeto duro y cruel, dispuesto a reprimir con sangre el m?s m??nimo indicio de revuelta. Todo ello es muy cierto. Pero ?l no intenta salvar a Jes?s por compasi?n hacia la v??ctima, sino s?lo por porf??a contra sus acusadores, con los cuales estaba en marcha una guerra sorda desde su llegada a Judea. Naturalmente esto no disminuye en absoluto la responsabilidad de Pilato en la condena de Cristo, que recae sobre ?l no menos que sobre los jefes jud??os.

No es cosa, sobre todo, de querer ser ?m?s jud??o que los jud??os?. De las noticias sobre la muerte de Jes?s, presentes en el Talmud y en otras fuentes judaicas (por m?s que sean tard??as e hist?ricamente contradictorias), emerge algo: la tradici?n jud??a jam?s ha negado una participaci?n de las autoridades religiosas del tiempo en la condena de Cristo. No ha fundado la propia defensa negando el hecho, sino en todo caso negando que el hecho, desde el punto de vista jud??o, constituyera delito y que su condena hubiera sido una condena injusta. Una versi?n, ?sta, compatible con la de las fuentes neotestamentarias que, mientras por una parte sacan a la luz la participaci?n de las autoridades jud??as (de los saduceos tal vez m?s que de los fariseos) en la condena de Cristo, por otra parte frecuentemente la excusan, atribuy?ndola a ignorancia (Lc 23,34; Hch 3, 17; 1 Co 2,8). Es el resultado al que llega tambi?n Raymond Brown, en su libro de 1608 p?ginas sobre ?La muerte del Mes??as?.

Una nota marginal, pero que toca un punto bastante delicado. Seg?n Augias, Lucas atribuye a Jes?s las palabras: ?Pero a aquellos enemigos m??os, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aqu?? y matadlos delante de m? (Lc 19, 27), y comenta diciendo que ?es en frases como ?stas que cobran fuerzas los partidarios de la “guerra santa” y de la lucha armada contra los reg??menes injustos?. Hay que precisar que Lucas no atribuye tales palabras a Jes?s, sino al rey de la par?bola que est? narrando, y se sabe que no se pueden trasladar tal cual de la par?bola a la realidad todos los detalles del relato parab?lico, y que en cualquier caso hay que trasladarlos del plano material al espiritual. El sentido metaf?rico de aquellas palabras es que aceptar o rechazar a Jes?s no carece de consecuencias; es una cuesti?n de vida o muerte, pero vida y muerte espiritual, no f??sica. La guerra santa no tiene nada que ver.

6. Un balance

Es hora de cerrar esta lectura cr??tica m??a con alguna reflexi?n conclusiva. No comparto muchas respuestas de Pesce, pero le respeto reconoci?ndole pleno derecho de ciudadan??a a una investigaci?n hist?rica. Muchas de ellas (sobre la actitud de Jes?s hacia la pol??tica, los pobres, los ni?os, la importancia de la oraci?n en su vida) son incluso iluminadoras. Algunos de los problemas suscitados -el lugar de nacimiento de Jes?s, la cuesti?n de los hermanos y de las hermanas de ?l, el parto virginal- son objetivas y debatidas incluso entre historiadores creyentes (lo ?ltimo no entre los cat?licos), pero no son los problemas con los que permanece o cae el cristianismo de la Iglesia.

Menos justificada en una ?investigaci?n? hist?rica sobre Jes?s me parece la atenci?n con la que Augias recoge todas las insinuaciones sobre presuntos v??nculos homosexuales existentes entre los disc??pulos, o entre ?l mismo y ?el disc??pulo que amaba? (?pero no ten??a que estar enamorado de la Magdalena?), como tambi?n la detallada descripci?n de escabrosos sucesos de algunas mujeres presentes en la genealog??a de Cristo. De la investigaci?n sobre Jes?s se tiene la impresi?n de que se pasa a veces a habladur??a sobre Jes?s. Pero el fen?meno tiene una explicaci?n. Siempre ha existido la tendencia a revestir a Cristo con los ropajes de la propia ?poca o de la propia ideolog??a. En el pasado, si bien discutibles, se trataba de causas serias y de gran aliento: el Cristo idealista, socialista, revolucionario… Nuestra ?poca, obsesionada con el sexo, no logra pensar en ?l m?s que enfrascado en problemas sentimentales.

Considero que el hecho de haber situado juntas una visi?n de corte period??stico declaradamente alternativa con una visi?n hist?rica tambi?n radical y minimalista ha llevado a un resultado en conjunto inaceptable, no s?lo para el hombre de fe, sino tambi?n para el historiador. Al final de la lectura, uno se pregunta: ?c?mo lo hizo Jes?s, que no trajo absolutamente nada nuevo respecto al juda??smo, que no quiso fundar ninguna religi?n, que no realiz? ning?n milagro ni resucit? m?s que en la mente alterada de sus seguidores, c?mo lo hizo, repito, para convertirse en ?el hombre que ha cambiado el mundo?? Una cierta cr??tica parte con la intenci?n de disolver estos ropajes puestos a Jes?s de Nazaret por la tradici?n eclesi?stica, pero al final el tratamiento se revela tan corrosivo que disuelve hasta a la persona que est? bajo ellos.

A fuerza de disipar los ?misterios? sobre Jes?s para reducirle a un hombre ordinario, se acaba por crear un misterio a?n m?s inexplicable. Un gran exegeta ingl?s, hablando de la resurrecci?n de Cristo, dice: ?La idea de que el imponente edificio de la historia del cristianismo sea como una enorme pir?mide situada en vilo sobre un hecho insignificante es ciertamente menos cre??ble que la afirmaci?n de que todo el acontecimiento -el dato de hecho m?s el significado inherente a ?l- haya ocupado realmente un lugar en la historia comparable al que le atribuye el Nuevo Testamento? (Ch. H. Dodd).

?La fe condiciona la investigaci?n hist?rica? Innegablemente, al menos en cierta medida. Pero creo que la incredulidad la condiciona enormemente m?s. Si uno se aproxima a la figura de Cristo y a los evangelios como no creyente (es el caso, creo entender, por lo menos de Augias) lo esencial ya est? decidido de partida: el nacimiento virginal no podr? sino ser un mito, los milagros fruto de sugesti?n, la resurrecci?n producto de un ?estado alterado de la conciencia?, y as?? sucesivamente. Algo sin embargo nos consuela y nos permite seguir respet?ndonos rec??procamente y continuar el di?logo: si nos divide la fe, nos une en compensaci?n ?la buena fe?. En ella los dos autores declaran haber escrito el libro y en ella aseguro yo que lo he le??do y discutido.

Padre Raniero Cantalamessa

[Ex profesor de Historia de los Or??genes Cristianos
en la Universidad Cat?lica del Sagrado Coraz?n]

[Traducci?n del original italiano realizada por Zenit]

Recomendado

Posted: December 2nd, 2006, by Matoga

BonDeu.jpgGracias a Fernando, un amigo mio, hoy he encontrado un nuevo sitio para recomendarles y agregar a listado de Links Religiosos de la p?gina.

Se trata de STAT VERTITAS.

En donde podr?n encontrar much??simo material (incluida una interesante colecci?n de libros electr?nicos)

Espero les resulte de inter?s y utilidad.

IIIa Peregrinaci?n Juvenil Legionaria a la tumba del Siervo de Dios Alfonso Lambe

Posted: December 2nd, 2006, by Matoga

Hace alg?n tiempo ya, les comentaba sobre la peregrinaci?n que los j?venes de la Legi?n de Mar??a realizar??an (ver nota).

Me prometieron que me enviar??an el material para compartirlo…

Bueno, aunque un poco tarde, ac? lo recib?? (recien ayer) y ac? lo tienen….

Homil??a de la Misa 9 de Setiembre de 2006

“Ser como brasas encendidas para que arda el fuego del amor de Dios”

Acercarse al fuego.

Ser brasas es acercarse al fuego. Sin ?l no somos nada. Es el camino de cada cristiano, y de todo legionario. Nuestra peregrinaci?n es signo de esa marcha que constantemente estamos haciendo hacia el fuego del Amor de Dios. No comenzamos a ser cristianos por una decisi?n o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona.[1] Para ser brasas encendidas, necesitamos acercarnos a Dios mismo.

Nadie se enciende en el amor a la distancia. Es en contacto con ??l como nuestra vida de legionarios se enciende y se hace brasa. El que se detiene, o se queda lejos, nunca es encendido. Siempre est? apagado, triste, enfriado por el desaliento, cansado con la frialdad del que est? distante de la fuente del calor y de la vida. Nadie puede ser brasa si no se acerca al fuego.

Nuestro origen es un Dios que nos ama. Ese momento misterioso en el que hemos sido sembrados en el tiempo marca el inicio de nuestro camino. Salidos del amor del Dios que es amor, comuni?n de Personas, nuestra vida es peregrinaci?n hacia esta Comuni?n del Padre, del Hijo y del Esp??ritu. Por eso, para nosotros los cristianos y muy especialmente para los legionarios, nuestra vocaci?n m?s profunda es acercarnos al amor que es Dios mismo, y dejarnos encender por ??l.

Mirando al Siervo de Dios, mirando a Alfonso, descubrimos que el camino de cada cristiano, recorrido hasta el final culmina en una caridad cada vez m?s grande, vivida hasta las ?ltimas consecuencias. Ese es el fuego con el que nosotros tambi?n queremos encendernos.

Dejarse encender para dar luz y calor.

Es necesario alimentar el amor?Jes?s es lo bastante poderoso para alimentar ?l solo el fuego? A ?l nosotros no lo vemos pero si sentimos la fuerza del calor del amor? [2]Ser brasas encendidas no s?lo es ponerse en camino hacia el amor que nos enciende, es tambi?n dejarnos transformar. El amor crece a trav?s del amor.[3]

Ser alguien encendido en Dios es antes que nada ser disc??pulo de Jesucristo. El camino del discipulado, que nos pone a la escucha de las palabras de Jes?s, que hace centrar nuestra atenci?n en sus gestos, es la escuela del amor, donde los cristianos nos vamos encendiendo lentamente. Si nos hacemos cada vez m?s disc??pulos, nos encendemos m?s y m?s en Jes?s, y as?? ?l nos va transformando en ??l. Dejarse encender es dejarse cambiar, hacerse semejante al fuego que nos va envolviendo, cubriendo.

Para nosotros los legionarios, ser disc??pulos de Jesucristo y dejarnos encender por ??l es dejarnos transformar con la forma de Jes?s en el molde de Mar??a, es hacernos su copia viviente.[4]Model?ndonos en Ella misma, como hizo con Jes?s, Mar??a enciende en nosotros el fuego de la humildad en el coraz?n de cada legionario.[5]

Dejarnos encender es tambi?n para nosotros dejarnos abrasar por el Esp??ritu. Ese que invocamos sobre nosotros para que venga con fuego, para que nos haga una sola cosa con Mar??a.[6]??l es esa fuerza interior que enciende nuestro coraz?n en el coraz?n de Cristo y nos mueve a amar a los hermanos como ??l los ha amado[7].

??l nos hace una columna de fuego en medio del mundo de hoy, encendiendo en nosotros la fe, como lo hizo con la ni?a de Nazaret en la hora de la Anunciaci?n.. Dejarnos abrasar por el Esp??ritu es para nosotros los legionarios encendernos en la fe viva animada por la caridad, encendernos en la fe firme e inconmovible, encenderse en la fe que nos une. Es encender en todas partes el fuego de su amor, para iluminar a los que est?n en la oscuridad, para dar vida nueva a los que andan como muertos.[8]

Para que arda el fuego del amor de Dios.

Hacer arder en nosotros el fuego del amor de Dios es ser misioneros de Jesucristo. Como Alfonso, debemos en esta hora de la historia, ser luz y calor para todos los que buscan refugio o est?n desorientados, muy especialmente debemos ser luz y calor para otros j?venes. Es con ellos con los que primero debemos compartir el fuego que nos quema dentro, si llegamos entender que significa ser como brasas encendidas.

El amor es una luz que ilumina al mundo y nos da la fuerza para vivir. Vivir el amor y, as??, llevar la luz de Dios al mundo[9]es nuestra vocaci?n m?s profunda como cristianos y como legionarios. No nos basta con acercarnos al fuego del amor, ni con dejarnos encender por ?l. El fuego del amor de Dios debe arder a trav?s nuestro en cada hombre y en el mundo. Es la ley del amor insaciable, que solo descansa cuando el otro es encendido como yo en el amor.

Para nosotros los cristianos, acercarnos al fuego del amor y dejarnos encender por Dios termina en compartir ese amor con todos los hombres, a modo de servicio y de sacrificio perdonal.[10]S?lo el amor atrae, s?lo ?l salva y rescata. Nuestro camino se hace ahora oraci?n y s?plica?

Madre de la Iglesia, acercanos al fuego de la Trinidad,

queremos encendernos en el amor de Dios y ser como brasas encendidas,

para dar luz y calor a los hombres de hoy, especialmente a los j?venes

Quemanos el coraz?n con la fuerza del Esp??ritu,

hacenos hombres y mujeres nuevos. Am?n.


[1]Cfr. DCE n. 1.
[2]Santa. Teresa del Ni?o Jes?s, Carta 143.
[3]Cfr. DCE n. 18.
[4]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. VI, p. 1.
[5]Ibid., cap. VI, p. 2.
[6]Ibid. cap. XV.
[7]Cfr. DCE n. 19
[8]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. XXII p. 3
[9]Cfr. DCE n. 39.
[10]Manual Oficial de la Legi?n de Mar??a, cap. XXXIII, p.

Jesucristo es el Jes?s hist?rico

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

Se anuncia la publicaci?n de la primera parte del libro del Papa sobre Jesucristo

La editorial Editrice Vaticana anuncia la publicaci?n de la primera parte del libro Jes?s de Nazaret para la pr?xima primavera. Benedicto XVI quiere despejar una letal duda que ronda a algunos creyentes: ?conocemos razonablemente qui?n fue Jes?s de Nazaret? ??ste es un fragmento del Prefacio:

He recorrido un largo camino interior hacia el libro. En mi juventud, hab??a multitud de libros fascinantes acerca de Jes?s, que presentaban su figura a partir de los evangelios: enteramente hombre y, al mismo tiempo, portador a los hombres de Dios, con quien ??l era Uno como Hijo. Apartir de los a?os cincuenta cambi? esta situaci?n. Se ensanch? la ruptura entre el Jes?s hist?rico y el Jes?s de la fe. ?Pero qu? significado puede tener la fe en Jesucristo, en Jes?s el Hijo de Dios vivo, si el Jes?s hombre era tan distinto del que presentaron los evangelistas y anuncia la Iglesia desde entonces?

Las reconstrucciones nos presentan versiones contradictorias de Jes?s: desde un revolucionario antirromano que fracas? en su intento de demoler el poder establecido, a un moralista afable que da su aprobaci?n a todo, e, inexplicablemente, termina arrojado a los pies de los caballos. Quien haya comparado algunas de estas reconstrucciones podr? comprobar que son, con mucho, antes fotograf??as de sus autores y de sus ideales. Ha crecido la desconfianza hacia estas im?genes, pero ha permanecido la impresi?n de que sabemos poco con certeza acerca de Jes?s, y de que la creencia en su divinidad conform? posteriormente nuestra imagen de ??l. Esta situaci?n es dram?tica para la fe, porque cuestiona su punto de referencia: la amistad interior con Jes?s, de la que procede todo.

En la medida de mis posibilidades, he querido probar a presentar al Jes?s de los evangelios como al verdadero Jes?s, el Jes?s hist?rico. Estoy convencido de que esta figura es mucho m?s l?gica y, desde el punto de vista hist?rico, mucho m?s comprensible. S?lo si aconteci? algo extraordinario, si la figura y las palabras de Jes?s superaron radicalmente todas las esperanzas y expectativas de la ?poca, se explican su crucifixi?n y su repercusi?n.

Naturalmente, supera las posibilidades del m?todo hist?rico creer que ??l, como hombre, era Dios. Por el contrario, cuando se leen los textos a partir de este convencimiento, con m?todos hist?ricos y su apertura interna a algo m?s grande, se abre y se muestra un camino y una figura que son dignas de fe.

Espero que quede claro al lector que este libro no est? escrito contra la ex?gesis moderna, sino desde el agradecimiento por todo lo que nos ha regalado y nos regala. Yo s?lo he tratado de superar la mera interpretaci?n hist?rico-cr??tica, aplicando las nuevas perspectivas metodol?gicas, que nos permiten una interpretaci?n propiamente teol?gica de la Biblia

y que, desde luego, exigen fe, pero que no quieren ni pueden renunciar a la seriedad hist?rica. Por supuesto, no necesito decir que este libro no es un acto de magisterio, sino s?lo una expresi?n de mi b?squeda personal del rostro del Se?or (Sal 27, 8). Cualquiera, por tanto, es libre de contradecirme.

Comenc? los trabajos en las vacaciones de verano de 2003. En agosto de 2004, di la forma final a los cap??tulos del 1 al 4. Despu?s de mi elecci?n a la sede episcopal de Roma, he utilizado todos los instantes libres para llevar a cabo el libro. Ya que no s? cu?nto tiempo y fuerza me ser?n regalados, me he decidido a publicar los primeros 10 cap??tulos, como la primera parte del libro.

Joseph Ratzinger – Benedicto XVI

Uno con el Padre

En Jes?s se cumple la promesa del nuevo Profeta. En ??l se realiza plenamente lo que, en Mois?s, aparece s?lo de forma fragmentada: vive, de cara a Dios, no s?lo como amigo, sino como Hijo, en la m?s estrecha uni?n con el Padre. Sus obras, sus hechos, sus padecimientos, su gloria se fundan en esto. La reacci?n de quienes le escuchaban era clara: esta ense?anza no procede de ninguna escuela.

Para comprender a Jes?s son fundamentales las recurrentes referencias a que se retir? ?al monte? y rez? toda la noche, solo con el Padre. Esta oraci?n es el conversar del Hijo con el Padre. El alma humana de Jes?s se implica en Su comuni?n filial con el Padre en el acto de la oraci?n. Quien ve a Jes?s ve al Padre (Jn 14,9). El disc??pulo que sigue a Jes?s es llevado, de este modo, a la comuni?n con Dios. Y esto es lo realmente salv??fico: la superaci?n de los l??mites de lo humano que, en el hombre, a trav?s de la vinculaci?n a Dios, como esperanza y como posibilidad, est? ya establecida antes de la Creaci?n.

De la Introducci?n a Jes?s de Nazaret

Fuente: Alfa y Omega N? 522/30-XI-2006

"As?? como nosotros perdonamos"

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

Mercedes, una amiga m??a, me envi? este libro que comparto con ustedes.

Podr?n bajarlo haciendo “click” ac?


Pr?logo

Uno de los signos de los tiempos en la Iglesia hoy es el despertar comunitario. La palabra comunidad pertenec??a antiguamente al lenguaje espiritual de la vida religiosa. Era algo espec??fico que diferenciaba al religioso de los laicos y de los sacerdotes diocesanos.

Hoy d??a, en cambio, las fronteras entre las diversas vocaciones cristianas se han esdibujado mucho. Hay una nostalgia generalizada por la vida de comunidad. Los laicos se sienten tambi?n llamados a ella y se asocian no s?lo ya para “hacer cosas juntos”, sino para “vivir juntos”, para “ser juntos”. A medidas que los lazos familiares se han ido debilitando y empobreciendo, surge la necesidad de un marco cristiano de convivencia mucho m?s amplio del que puede dar la familia “nuclear” burguesa, tan peque?a y tan pobre para cubrir ella sola todas las necesidades espirituales de relaci?n que tiene el hombre cristiano.

En mi apostolado sacerdotal, aparte de mi propia experiencia comunitaria como religioso, he dedicado mucho de mi tiempo, energ??a e ilusiones a crear y consolidar este tipo nuevo de comunidades de laicos, en las que creo profundamente y en las que no veo el futuro de la Iglesia en medio de una sociedad secularizada.

Dentro de la inmensa producci?n literaria de hoy, he constatado que los manuales y revistas especializadas de moral dedican much??simas p?ginas a problemas muy actuales, pero muy minoritarios: inseminaci?n artificial, madres de alquiler, manipulaci?n gen?tica. En cambio, ?qu? poco se escribe sobre los problemas de ?tica comunitaria, tales como acogida mutua, comprensi?n, tolerancia y perd?n en la vida ordinaria! En algunos manuales de moral no hay ni siquiera una secci?n dedicada a estos temas.

Son contados los t??tulos aparecidos ?ltimamente sobre el perd?n en las relaciones de familia y comunidad. Esto es lo que me ha impulsado a publicar estas reflexiones, nacidas de una experiencia comunitaria y dedicadas a todos aquellos que de una manera u otra viven en comunidad.

Autor: P. Juan Manuel Mart??n-Moreno, s.j.

Homil??a 1? domingo de Adviento

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

Estamos de estreno. Hoy comenzamos un a?o nuevo. Y todos sabemos cuales son nuestras actitu?des cuando estrenamos algo. Nos llenamos de alegr??a ?verdad?, y nos sentimos un tantoufanos, nos sentimos importantes con el nuevo coche que estrenamos, o el vestido de una gran firma, o la moto en la que tanto so?amos. Y no solo estamos contentos, ale?gres, ufanos, sino que tambi?n ponemos un poco de cuidado y es?merocon lo que estrenamos, al menos los primeros d??as. Alegr??ay vigilancia son las dos actitudes fundamentales.

Hoy, pues, hermanos, estrenamos un nuevo a?o, y tendremos la oportunidad de hacer un mejor ensayo, que el que hicimos el a?o pasado, sobre lo que debe ser este gran misterio de nuestra vida, de nues?tras vida, que queremos que sea verdaderamente cristiana, porque aun no nos convence, su cristianismo. Somos un poco cristianos a medias. Para que cuando llegue el d??a de la re?presentaci?n y no del simple ensayo o entrenamiento, en este gran teatro del mundo de toda la humanidad, y delante de Jesucristo, Juez de vivos y muertos, lleno de poder y majestad, la obra de nuestra vida sea maravillosa y ya no ensayada, sino vivida de ma?nera plena y esplendorosa y para siempre, el triunfo total.

Esta obra de nuestra vida cristiana durante el a?o se desarrolla en tres actos o escenas, con sus respectivas preparaciones.

Empezamos con la preparaci?n del primer acto con el adviento o advenimiento: alguien que viene para ayudarnos, para salvarnos. Y ya preparados, vivimos la alegr??a de ese primer misterio que llamamos Encarnaci?n, Navidad, decimos: que Dios, el Hijo, se hace hombre para que el hombre se haga Dios. Despu?s durante varios domingos profundizamos e in?tentamos vivir este primer misterio.

El segundo acto comienza con la preparaci?n que llamamoscua?resma, que son cuarenta d??as de preparaci?n para profundizar y vi?vir el segundo misterio, que es la cumbre, la cima de todo el a?o: la muerte y la Resurrecci?n de Jesucristo.

Este gran misterio de resurrecci?n, llega a su plenitud con nuestro tercer acto o escena, con la infusi?n de la plenitud del amor de Dios, del Padre y del Hijo, y que llamamos Santo Esp??ritu, Par?clito o Pentecost?s.

Despu?s durante 34 domingos “profundizamos, inte?riorizamos” para vivirlos esos tres misterios.

Hoy comenzamos el adviento y hemos, pues, de procurar no dejar?nos dominar y arrastrar por la monoton??a, que diciembre tras diciembre se nos repite: tiempo de adviento y Navidad; sobre todo los que somos ya mayores. Sentimos, a veces, hasta una cierta indiferencia, porque ya no nos dice nada o no nos dice tanto, como cuando ?ramos ni?os o j?venes ?
La Encarnaci?n del Hijo de Dios y su Navidad,

??nimo, pues, y a emprender con ilusi?n este nuevo a?o cristiano para que cada vez lo vivamos mejor, que sin g?nero de duda, estamos dispuestos a hacerlo y a que no se nos pase sin casi darnos cuenta y ni vivirlo.

El mensaje de los cuatro domingos de adviento es un desaf??o permanente a la ra??z misma de nuestra fe. Nos han proclamado hoy:

1?- Estad siempre despiertos

2? pidiendo fuerza, ?para qu??,

3? para escapar de todo lo que est? por venir,
4? Ymanteneos en pie ante el Hijo del hombre”.

Ya veis, todo un programa a realizar, no solo para este nuevo a?o, que hoy se nos abre, que hoy estrenamos, sino un programa a rea?lizar a lo largo de nuestra vida. Es, pues, una consigna y una ame?naza:
– Consigna: “Estad siempre despiertos…”
– Amenaza:”para escapar de todo lo que est? por venir”.

S??, es una amenaza, pero no para metemos miedo: “cuidado con tu futuro, se nos ha dicho, con lo que est? por venir”.
Si este grito del adviento me da miedo, no he entendido lo que es el adviento.

Una amenaza es para nuestra vida la calavera, pintada en una cha?pa de hoja de lata y colocada en los postes de la luz de alta ten?si?n. Y no nos da miedo. S??, es verdad, despierta en nosotros la vi?gilancia, la prudencia en el obrar de nuestra vida. No se nos ocurre encaramamos a esos postes de la luz de alta tensi?n como si fue?ran una cuca?a.

El cartel, donde podemos leer: aguas contaminadas, agua no potable, es una amenaza, pero no nos infunde miedo. Nos pone en guardia pa?ra no cometer la imprudencia de beber de aquellas aguas, incluso, aunque tengamos sed

Ya veis, que reaccionamos bien, muy bien en nuestro mundo de aqu??, donde vivimos. Obramos con prudencia y con inteligencia ante las amenazas y los peligros.

Pero esta amenaza, que se contiene en la Palabra de Dios, puede ser que me haya dejado indiferente, dormido, atolondrado: “Estad siempre despiertos”, nos gritan, vigilantes. Manteneos en pie, se nos a?ade. Que nada, ni nadie rompa la historia de tu vida, con lo que est? por venir. Lo que viene cada d??a. Vive la historia de tu vida bajo la amenaza de tu libertad, que te puede hacer fracasar.

Eric Fromm escribi? un libro muy le??do por los universitarios de su ?poca, con el t??tulo sugerente: “Miedo a la libertad” Y es para temerla, no cabe duda. No fra?casar?s, en cambio, con la fuerza que te da la Palabra del Hijo del Hombre.

Evitar?s la amenaza de un fracaso total. L?ela durante la semana, s?lo o en familia. Te encontrar?s contigo mismo y con esa nueva creaci?n y nueva vida, que todos buscamos. Llegar?s gozoso a ese d??a de la 28 ve?nida de Jesucristo, Juez de vivos y muertos, si est?s vigilante.

Pero, ?de qu? tenemos que tener cuidado, qu? tenemos que vigi?lar? Nos lo dice concreta y taxativamente: “Tened cuidado: no se embote la mente y el coraz?n con el vicio. la, bebida, los place?res de la mesa y la preocupaci?n por el dinero”.

Por esa ansia y ambici?n de tener, en lugar de esforzarse por ser lo que somos. Te?ned cuidado del vicio de la mentira de vuestras vidas, de las mur?muraciones, que matan, de los ego??smos e injusticias, que esclavi?zan, de la irresponsabilidad y falta de rendimiento en el trabajo, de la soberbia y orgullo, de la vanidad y de la envidia, que te destruye. Cuando nos dejamos invadir por esta vida terrestre y mundana y por los placeres desmedidos, nos olvidamos de aquel d??a, que cae?r? de repente como un lazo-trampa sobre los habitantes de la tierra.

Vigilad yorad; pedid, nos dice el Se?or. La confianza y la esperanza no deben ser sin?nimos de seguridades enga?osas. Es nece?sario estar alertas, vigilar, ser prudentes, porque hay un peligro en esta amenaza, y es llegar derrotados a ese gran d??a por el vicio, la bebida, los placeres absurdos y la preocupaci?n desmedida del di?nero.

Quiz?s esta primera semana nos vendr??a bien mirarnos al espejo de la Inmaculada , porque nos dar? la imagen de lo que de verdad po?demos ser y en el fondo lo estamos deseando: estar sin mancha, dar la medida de la verdadera existencia humana, tener limpio nuestro horizonte y nuestro coraz?n. Porque si a Ella nos asoma?mos, intentaremos recuperar la belleza de nuestro ser desfigurado y as??, llevados de su mano, consigamos, que Dios se encarne tam?bi?n en nosotros, como lo hizo en Ella por limpia, por pura, por ??nte?gra y que ahora nosotros se lo vamos a pedir al ofrecerle este pan y vino, vuestro y m??o, nuestro, pues, de esta Eucarist??a, que juntos vamos a celebrar.

AMEN.

Edu, escolapio

Catequesis de introducci?n para el adviento y 1er domingo de adviento

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

“Estamos de estreno”

“Un a?o nuevo a partir del 3 de diciembre del 2006” –

“Un cuaderno de bit?cora en blanco…” –

Adviento – advenimiento

“Alguien” que viene y que se le est? esperando para que nos ayude a resolver problemas y situaciones desesperantes de la vida.

“Alguien” que viene para hacer realidad nuestros sue?os de felicidad, gozo y alegr??a hasta lo inimaginable:

Nuestra “divinizaci?n” se nos revela en un g?nero literario o lenguaje “apocal??ptico”, propios de la ?poca, pero mucho m?s discreto:

? “.. de todo esto que veis (la grandiosidad del templo de Jerusal?n), vendr?n d??as en que no quedar? piedra sobre piedra que no sea demolida.”

? “le preguntaron, diciendo: ?y cu?ndo suceder? esto y cu?l es la se?al de que estas cosas est?n a punto de suceder?

? Cuando oye?reis hablar de guerras y revueltas?, se levantar? na?ci?n contra naci?n y reino contra reino, habr? grandes terremo?tos, y en diversos lugares, ham?bres, pestes, espantos y grandes se?ales del cielo.

? Ser?is en?tregados aun por los padres, por los hermanos, por los parientes y por los amigos, y har?n morir a muchos de vosotros, y ser?is aborrecidos de todos a causa de mi nombre.C

? Caer?n al filo de la espada y ser?n llevados cautivos entre to?das las naciones, y Jerusal?n ser? hollada por los gentiles

? Habr? se?ales en el sol, en la luna y en las estrellas, y sobre la tierra perturbaci?n de las na?ciones, aterradas por los brami?dos del mar y la agitaci?n de las olas, exhalando los hombres sus almas por el terror y el ansia de lo que viene sobre la tierra, pues los poderes celestes se con?mover?n.

? Todo son desgracias, cataclismos, desastres,
persecuciones, muertes?

? La realidad es muy distinta de las apariencias

? C?ntrate, mira fijamente la realidad y sabr?s interpretar las apariencias, lo que significan, no lo que muestran.

? En los trigales ves la paja en los graneros est? el trigo.

???No te equivoques!!!

Salimos del alfa (momento de la creaci?n) de dios llegaremos a la omega (momento de la plenitud y perfecci?n de todo lo creado) de dios una apocat?stasis, una apoteosis.

El grano de trigo metido en tierra, experimenta una destrucci?n, una demolici?n, una desintegraci?n “aparente”. la realidad es muy otra: es una transformaci?n. primero germina; despu?s sale un tallo; m?s tarde una espiga; y la espiga se llena de granos, hasta el 60, 80 o 100 por uno.

Hay que saber leer bien e interpretar mejor esta catequesis de victoria y no de derrota y destrucci?n.

Autor: padre Eduardo Martinez


En la siguiente entrega incliur? la homil??a preparada por el padre Eduardo Martinez

Domingo: n?cleo primordial del a?o lit?rgico

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

CIUDAD DEL VATICANO, 1 DIC 2006 (VIS).-Se ha publicado hoy un mensaje de Benedicto XVI al cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con motivo de la jornada de estudio que ese dicasterio dedica hoy al tema: “La misa dominical para la santificaci?n del pueblo cristiano”.

En el texto, fechado el 27 de noviembre, el Papa recuerda que la jornada se celebra en el aniversario de la promulgaci?n de la constituci?n “Sacrosanctum Concilium” y es la tercera de este tipo tras las anteriores centradas respectivamente en el Martirologio Romano y en la M?sica Sacra.

“El domingo -escribe el Santo Padre-, sigue siendo el fundamento germinal y, al mismo tiempo, el n?cleo primordial del a?o lit?rgico, (…) un fragmento del tiempo empapado de eternidad, porque su alba vio al Crucificado resucitado entrar victorioso en la vida eterna”.

“Para los primeros cristianos, la participaci?n en las celebraciones dominicales constitu??a la expresi?n natural de su pertenencia a Cristo, de la comuni?n con su Cuerpo m??stico, en la gozosa espera de su regreso glorioso”.

Hoy es necesario, observa el Papa, “reafirmar el car?cter sacro del d??a del Se?or y la necesidad de participar en la Misa dominical”, ya que “el contexto cultural que vivimos, marcado a menudo por la indiferencia religiosa y el secularismo que ofusca el horizonte de lo trascendental, no debe hacer olvidar que el Pueblo de Dios, nacido de la Pascua, debe regresar a ella como a una fuente inagotable, para comprender cada vez m?s las se?as de su identidad y las razones de su existencia”.

“El domingo no lo eligi? la comunidad cristiana, sino los ap?stoles -explica Benedicto XVI- m?s a?n, el mismo Cristo, que ese d??a, “el primer d??a de la semana”, resucit? y se apareci? a los disc??pulos. (…) En cada celebraci?n eucar??stica dominical se cumple la santificaci?n del pueblo cristiano, hasta el domingo sin ocaso, d??a del encuentro definitivo de Dios con sus criaturas”.

El Santo Padre finaliza el mensaje con el deseo de que la jornada “contribuya a la recuperaci?n del sentido cristiano del domingo en el ?mbito de la pastoral y en la vida de cada creyente”.

Intenciones de oraci?n del Papa mes de diciembre

Posted: December 1st, 2006, by Matoga

CIUDAD DEL VATICANO, 1 DIC 2006 (VIS).-La intenci?n general del Apostolado de la Oraci?n del Papa para el mes de diciembre es: “Para que Cristo, manso y humilde de coraz?n, mueva a los dirigentes de las naciones al uso sabio y responsable del poder”.

Su intenci?n misional es: “Para que en el mundo entero los misioneros vivan con gozo y entusiasmo su vocaci?n en el seguimiento fiel de Cristo”.

As?? fue la Divina Liturgia a la que asisti? el Papa en la Sede de Constantinopla

Posted: November 30th, 2006, by Matoga

Del libro lit?rgico del viaje apost?lico a Turqu??a

ESTAMBUL, jueves, 30 de noviembre de 2006 (ZENIT.org).- El coraz?n de la visita de Benedicto XVI al Patriarcado Ecum?nico (ortodoxo) de Constantinopla (actual Estambul) ha tenido lugar durante este jueves, memoria lit?rgica del Ap?stol Andr?s -patrono de la Iglesia constantinopolitana-.

Desde el inicio de su pontificado, Benedicto XVI se ha marcado como prioridad el compromiso ecum?nico, tras las huellas de sus predecesores. De ah?? tambi?n la importancia de estos momentos propios del aspecto ecum?nico del presente viaje apost?lico del Papa a Turqu??a.

El Santo Padre se traslad? por la ma?ana a la Iglesia Patriarcal de San
Jorge en El Fanar donde, acogido por el Patriarca Ecum?nico Bartolom? I, asisti? a la Divina Liturgia bizantina.

Le sigui? una breve oraci?n com?n y el descubrimiento de una l?pida en memoria de los ?ltimos tres pont??fices que han visitado el Patriarcado.

La Oficina de las Celebraciones Lit?rgicas del Sumo Pont??fice explica detalladamente en qu? ha consistido esta Divina Liturgia -que ha presidido Bartolom? I- seg?n el rito de San Juan Cris?stomo.

La liturgia bizantina es com?n a todas las Iglesias de tradici?n bizantina (ortodoxas y cat?licas): de Grecia, Oriente Medio, este de Europa, sur de
Italia.

Las Iglesias bizantinas utilizan tres an?foras, oraciones eucar??sticas, llamadas sencillamente ?liturgias?: la de San Juan Cris?stomo -utilizada casi a diario-, la de San Basilio -diez veces al a?o- y la de Santiago
-una vez al a?o-.

En la celebraci?n de la Divina Liturgia, el sacerdote y todos los fieles miran hacia Oriente, de donde Cristo vendr? un d??a en su gloria. Y el sacerdote intercede ante el Se?or por su pueblo, y camina ante el pueblo hacia el encuentro con el Se?or.

Tres partes forman la Divina Liturgia bizantina. La primera es la preparaci?n del sacerdote y de los dones del pan y del vino (Protesi): el sacerdote ruega al Se?or que, en su misericordia, le haga digno de ofrecer el sacrificio, de interceder por el pueblo, de invocar el Esp??ritu Santo; el rito de la preparaci?n de los dones del pan y del vino lo realiza s?lo el sacerdote, y en ?l est? presente simb?licamente toda la Iglesia, la del cielo y la que peregrina en la tierra.

La segunda parte es la liturgia de los catec?menos, as?? llamada porque prev? la participaci?n de ?stos, a quienes se despide tras la proclamaci?n del Evangelio.

Una invocaci?n a la Sant??sima Trinidad -?Bendito el Reino del Padre y del Hijo y del Esp??ritu Santo…?- da comienzo a la Divina Liturgia, explica un comunicado del arzobispo Piero Marini -al frente de la Oficina antes mencionada-.

Le siguen tres letan??as en las que se invoca la misericodia de Dios sobre todo el mundo y sobre toda la Iglesia. Estas letan??as incluyen siempre una invocaci?n a la Madre de Dios, aquella que intercede por todos y por la
Santa Iglesia.

La belleza y la solemnidad recorren esta liturgia -que se ha extendido dos horas- con s??mbolos, im?genes, luces y cantos.

Tras la segunda letan??a se canta el himno cristol?gico ?Oh, Unig?nito?, un antiqu??simo himno lit?rgico que resume los principales dogmas de la fe cristiana: la Trinidad, la encarnaci?n del Verbo de Dios, la divina maternidad de Mar??a, la salvaci?n que nos viene de la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Cristo.

A continuaci?n comienza la proclamaci?n de la Palabra de Dios. Se canta el
Trisagio: ?Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal…? y entonces se proclaman dos lecturas del Nuevo Testamento. Tras el Evangelio, habitualmente hay homil??a.

La tercera parte de la Divina Liturgia est? constituida por la liturgia de los fieles, en la que participan plenamente los bautizados. Se realiza la procesi?n con el pan y el vino hacia el altar. El coro canta el himno
?Nosotros, que m??sticamente representamos a los querubines…?, otro antiguo texto lit?rgico en el que la Iglesia del cielo y de la tierra se unen en la alabanza y la acci?n de gracias a Dios por sus dones.

El sacerdote inciensa el altar, la iglesia, los dones preparados y a los
fieles, que todos son iconos de Cristo. Despu?s toma solemnemente la patena y el c?liz, y orando los coloca sobre el altar y los cubre con el velo. Es el momento en que el sacerdote hace suyas y de toda la Iglesia las palabras del buen ladr?n: ?Acu?rdate Se?or de m?? en tu Reino…?.

Los dones, s??mbolo de Cristo, el Cordero inmolado, se colocan sobre el altar, esto es, el sepulcro desde el que, tras la consagraci?n o santificaci?n, Cristo vivo y vivificador ser? dado a cada uno de los fieles.

Se cantan letan??as, se intercambia un signo de paz y se recita el s??mbolo niceno-constantinopolitano [Profesi?n de fe. Ndr.]. Le sigue la an?fora de San Juan Cris?stomo, y a continuaci?n el Padre Nuestro -cuyo rezo, en griego, por parte de Benedicto XVI, ha sido particularemente conmovedor-, la fracci?n del pan y la comuni?n.

Antes de la comuni?n el sacerdote vierte agua hirviendo (llamada z?on) en el c?liz como s??mbolo de la presencia y de la venida del Esp??ritu Santo. Se comulga bajo las dos especies eucar??sticas. La Divina Liturgia concluye con la bendici?n final.

Al t?rmino de la celebraci?n, el Santo Padre Benedicto XVI y el Patriarca Ecum?nico Bartolom? I se trasladaron a la Sala del Trono del Patriarcado Ecum?nico donde tuvo lugar la lectura y la firma de una Declaraci?n Conjunta.

Roma y Constantinopla comparten llamada apost?lica

Posted: November 30th, 2006, by Matoga

CIUDAD DEL VATICANO, 30 NOV 2006 (VIS).-Esta ma?ana Benedicto XVI asisti? a la Divina Liturgia celebrada en la iglesia patriarcal de San Jorge del Patriarcado Ecum?nico de Constantinopla, que hoy celebra a su patrono, San Andr?s. A su llegada el Papa fue acogido por el patriarca ecum?nico Bartolom? I, que tras las lecturas pronunci? un discurso al que sigui? la intervenci?n del Santo Padre.

“Hoy en esta iglesia patriarcal de San Jorge -afirm? el Papa- experimentamos de nuevo la comuni?n y la llamada de los dos hermanos Sim?n Pedro y Andr?s, en el encuentro entre el sucesor de Pedro y su hermano en el ministerio episcopal, el jefe de esta Iglesia fundada seg?n la tradici?n del ap?stol Andr?s. Nuestro encuentro fraternal subraya la relaci?n especial que une a las Iglesia de Roma y de Constantinopla como iglesias hermanas”.

El Santo Padre dio gracias a Dios por “la nueva vitalidad de las relaciones a partir del memorable encuentro en Jerusal?n, en diciembre de 1964, entre nuestros predecesores el Papa Pablo VI y el Patriarca Aten?goras”, que “la v??spera de la sesi?n final del Concilio Vaticano II (…) dieron un paso ?nico e inolvidable: borraron de la memoria de la Iglesia las mutuas excomuniones de 1054” y de esa forma “confirmaron un cambio decisivo en nuestras relaciones”.

“Hoy, con ese mismo esp??ritu, mi presencia aqu?? est? destinada a renovar el compromiso com?n para proseguir el camino del restablecimiento (…) de la plena comuni?n entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla -exclam? Benedicto XVI-. Os aseguro que la Iglesia Cat?lica est? dispuesta a hacer todo lo posible para superar los obst?culos y buscar, junto con nuestros hermanos y hermanas ortodoxos, medios de colaboraci?n pastoral cada vez m?s eficaces para llegar a ese fin”.

Confi? a los ap?stoles Pedro y Andr?s “la misi?n de hacer disc??pulos entre todas las naciones, bautizando y proclamando sus ense?anzas”, explic? el Papa, y record? que esa tarea hoy es “todav??a urgente y necesaria”, ya que ata?e “no solo a las culturas tocadas marginalmente por el mensaje del Evangelio, sino a las culturas europeas enraizadas desde hace mucho tiempo en la tradici?n cristiana”.

“El proceso de secularizaci?n ha debilitado la consistencia de esa tradici?n, que incluso se cuestiona y rechaza. Frente a esta realidad estamos llamados, junto con todas las otras comunidades cristianas, a renovar la conciencia de Europa acerca de sus ra??ces, valores y tradiciones cristianas, d?ndoles nueva vitalidad. Nuestros esfuerzos para construir lazos m?s estrechos entre la Iglesia Cat?lica y las Iglesias Ortodoxas forman parte de esta tarea misionera. Las divisiones existentes entre los cristianos son un esc?ndalo para el mundo y un obst?culo para la proclamaci?n del Evangelio”.

Benedicto XVI reiter? que Sim?n Pedro y Andr?s fueron llamados a ser pescadores de hombres, pero que esa misi?n “asumi? formas diferentes para cada uno de los dos hermanos. Sim?n (…) fue llamado Pedro, la “roca”, sobre la que se edificar??a la Iglesia: a El (..) fueron entregadas las llaves del Reino de los Cielos. Su itinerario desde Jerusal?n (…) lo llev? a Roma, para que en esa ciudad ejerciera una responsabilidad universal”.

“El tema del servicio universal de Pedro y sus sucesores -explic? el Papa-, dio desgraciadamente, origen a nuestras diferencias de opini?n, que esperamos superar, gracias tambi?n al di?logo teol?gico reanudado hace poco”. Benedicto XVI record? a este prop?sito las palabras de Juan Pablo II acerca de “la misericordia que caracteriza el servicio a la unidad de Pedro, (..) invitando sobre esta base a entrar en di?logo fraterno para individuar las formas en que el ministerio petrino podr??a ejercerse hoy, respetando su naturaleza y esencia, para “realizar un servicio de amor reconocido por unos y otros”.

Por cuanto respecta a Andr?s, que hablaba griego, su misi?n fue ser “ap?stol del encuentro con los griegos”. Andr?s representa as?? “el encuentro entre el cristianismo primitivo y la cultura griega. Este encuentro, particularmente en Asia Menor, fue posible gracias a los grandes padres de la Capadocia que enriquecieron la liturgia, la teolog??a y la espiritualidad de las iglesias orientales y occidentales”.

“El mensaje cristiano, como el grano de tierra, cay? sobre esta tierra y dio mucho fruto”, observ? Benedicto XVI, recalcando que debemos estar “profundamente agradecidos a la herencia derivada del fruct??fero encuentro entre el mensaje cristiano y la cultura hel?nica que ha tenido un impacto duradero” en ambas iglesias.

“En el curso de la historia, tanto la Iglesia de Roma como la de Constantinopla han experimentado la lecci?n del grano de trigo. Juntos veneramos a muchos de los mismos m?rtires, (…) compartimos la misma esperanza que obliga a la Iglesia a proseguir “su peregrinaci?n entre las persecuciones del mundo y el consuelo de Dios” y “el siglo apenas pasado ha sido escenario de valientes testimonios de fe, tanto en Oriente como en Occidente, (…) al igual que hoy. Los recordamos en nuestras oraciones y (…) les ofrecemos nuestro apoyo, mientras pedimos con insistencia a todos los l??deres mundiales que respeten la libertad religiosa como un derecho humano fundamental”.

“La Divina Liturgia en que hemos participado se ha celebrado seg?n el rito de San Juan Cris?stomo. La cruz y la resurrecci?n de Jesucristo han estado presentes m??sticamente. (…) Esta fe en la muerte redentora de Jes?s en la Cruz y esta esperanza que Cristo resucitado ofrece a la familia humana la compartimos todos, ortodoxos y cat?licos. ?Qu? nuestra oraci?n y nuestra actividad diarias -concluy?- se inspiren en el deseo ferviente de celebrar juntos la Divina Liturgia, para tomar parte en la ?nica mesa del Se?or, compartiendo el mismo pan y el mismo c?liz”.

Finalizada la Liturgia, el Papa y el Patriarca Ecum?nico impartieron juntos la bendici?n final.

Liturgia de las Horas

Posted: November 29th, 2006, by Matoga

Acabo de subir la actualizaci?n de la Liturgia de las Horas a la versi?n 2.1.

En la misma se agregan las distintas ant??fonas que corresponden a los salmos de acuerdo al tiempo lit?rgico.

M?s adelante ir? agregando, de a poco, el ciclo dominical y los oficios propios, comunes, de difuntos…

El tiempo dir?…

Por ahora, si quieren tener la actualizaci?n, deber?n repetir el proceso que realizaron para bajar la el programa anteriormente; es decir:

  1. Ingrsen en la p?gina de Marana – Th?
  2. Busquen la secci?n Login (que se encuentra a la derecha)
  3. Ingresen su Nick y su Password
  4. Ser?n enviados a la secci?n de descargas y, en esa p?gina.
  5. Instalan el programa en el mismo directorio que antes.