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100 años de la Basílica de María Auxiliadora

Posted: May 19th, 2010, by Matoga

La Basílica de María Auxiliadora, en Hipólito Yrigoyen 3900,Almagro, festeja sus 100 años. Fué inaugurada un 24 de mayo de 1910, como homenaje del Barrio, en el Centenario de la Patria.

Se vienen realizando varios Festejos: el dom ingo 23 habrá una solemne Misa a las 23 hs y luego una fiesta de “fuegos artificiales” en la esquina del templo.

El lunes 24, día del Centenario, habrá Misas cada hora desde las 07 de la mañana y a las 19,30 presidirá la celebración el Cardenal Jorge Bergoglio y en el final se entonará el Himno Nacional, acompañado por el órgano del templo.

El viernes 28 se realiza el ACTO OFICIAL del CENTENARIO de la BASILICA, con un audiovisual, un Concierto y Bendición de la placa recordatoria, a las 20.00 hs.

El templo, hoy Basílica, coronada por el Pontífice hace varios años, fué diseñada y dirigida la obra por el sacerdote salesiano, Arquitecto Ernesto Vespignani, y fué solventada por los vecinos de Almagro.

Es una construcción imponente con tres niveles: cripta, nivel calle y piso superior, una obra de arte que merece sere visitada.

EXALUMNOS Y EXALUMNAS : realizan su Peregrinación Anual, desde el año 1927. Este domingo 23 de mayo, realizarán su 83ª Peregrinación. Partirán de Av.Rivadavia 3700 a las 9,45 y la Misa en la Basílica se oficiará a las 10,30 presidida por el Superior de los salesianos de esta Inspectoría, R.P.Fernández Artime. Están invitados todos los que pasaron por una Casa Salesiana: alumnos, exploradores y oratorianos.

Los Frutos del Espíritu Santo.

Posted: May 19th, 2010, by Matoga

Los Frutos del Espíritu Santo son actos de exquisita virtud.

Así como el árbol produce sus frutos, la persona que se ha ejercitado y entrenado en las virtudes y en la docilidad a las mociones del Espíritu Santo que actúan a través de los dones, produce frutos exquisitos y deleitables, que no son nada más (ni nada menos), que las virtudes actuadas por medio de los dones del Espíritu.

Por lo tanto, los actos producidos no son ya humanos ayudados por la gracia, como las virtudes, cuya ejecución se debe a la razón iluminada por la fe, sino que los frutos son actos sobrenaturales y divinos, fáciles de realizar ya para la persona, y no requieren del esfuerzo acético de las virtudes, sino de la perfección mística de la fidelidad ya corroborada en la recepción de la inspiración del Espíritu Santo a través de los dones.

Por lo que los frutos son la virtudes actuadas por lo dones de manera constante, fácil y deleitosa, a modo divino, sobrenatural o sobrehumano. Se realizan con suavidad y dulzura.

Los dones son su causa, actuando sobre las virtudes. Los frutos son el efecto de la actuación de los dones y de la respuesta fidelísima a las inspiraciones divinas. La persona supo escuchar Su Voz.

Son contrarios totalmente a los deseos desordenados de la carne, que colocan al hombre, varón y mujer, por debajo de su dignidad (Gálatas 5, 19-21); los frutos mueven a lo que está por encima de nosotros, hacia lo más alto.

Perfeccionan y desarrollan al ser humano, sin llegar, sin embargo, a la cumbre de las bienaventuranzas, que trataremos en otro lugar más adelante.

¿Cuántos son los Frutos del Espíritu Santo? ¿Están en la Biblia?

La Biblia latina o Vulgata, traducida por San Jerónimo, menciona 12 frutos del Espíritu Santo. El texto paulino original de Gálatas 5, 22-23 menciona solamente nueve.

Santo Tomás y los Santos Padres, aducen que el Apóstol no tuvo la intención de enumerarlos todos, y mencionan también la cita de Apocalipsis, capítulo 22, versículo 2, donde el relator bíblico habla del río de la vida que produce un árbol con 12 frutos.

El río de vida del Espíritu produce sus doce frutos, que podemos dividir en:

  1. En cuanto la mente y el corazón del hombre ordenados en sí mismo: Amor, gozo y paz. Paciencia y longanimidad.
  2. En cuanto la mente y el corazón del hombre ordenados respecto a las cosas y personas que están a su lado: Bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad.
  3. Respecto de las cosas inferiores, el hombre se predispone bien: en cuanto a las acciones exteriores, por medio de la modestia; y en cuanto a los deseos interiores, por medio de la continencia y de la castidad.
  4. La mente humana está bien consigo misma cuando se predispone bien para los bienes y los males.
  5. La primera predisposición con respecto al bien es el amor, primero de los Frutos del Espíritu Santo, como dice la carta a los Romanos 5, 5, que el amor de Dios ha sido derramado en nosotros por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.
  6. Al amor le sigue el gozo de estar en Dios.
  7. Y la perfección del gozo es la paz, en cuanto al cese de las perturbaciones exteriores, y al aquietamiento de su corazón en Jesús, descansando en Él como en un todo. Se calma también por lo tanto el deseo fluctuante que se posa de cosa en cosa, de persona en persona, y solo se posa en el Señor su Dios. Por lo que nada impide disfrutar de Él.
  8. Con referencia a los males, la persona se predispone bien por medio de la paciencia, para no ser perturbada por la inminencia de los males presentes.
  9. Y también se predispone bien con referencia a los males, por medio de la longanimidad, no ser perturbada por la dilación en el tiempo en la consecución de los bienes deseados, pues carecer del bien tiene razón de mal.
  10. Respecto de las cosas que están junto a sí, y eminentemente de sus prójimos, el hombre se dispone bien:
  11. Primero, en cuanto a lo voluntad de hacer el bien, y esto corresponde a la bondad.
  12. Luego en cuanto a hacer el bien a los demás, perdonándolos y ayudándolos, que es propio de la benignidad.
  13. En cuanto a tolerar sin sobresaltos los males inferidos por estos mismos prójimos, está el Fruto amable del Espíritu Santo de la mansedumbre, que refrena las iras.
  14. En cuanto a no hacerle daño al prójimo, no sólo con la ira, sino tampoco con el fraude y el engaño, está el Fruto deleitoso de la fidelidad.
  15. En cuanto a las cosas inferiores, el hombre se predispone bien:
  16. En cuanto a las acciones exteriores, por medio de la modestia, que pone moderación en los dichos y en los hechos, evitando la afectación o la chabacanería y fanfarronería en el vestir, en el hablar, en el actuar.
  17. Y en cuanto a los deseos que pueden ser desordenados en el interior de la persona, actúan los Frutos vigorosos de la continencia, de quien siente las concupiscencias pero no se deja arrastrar por ellas.
  18. Y también el Fruto exquisito de la castidad, que no permite que la persona casta sea arrastrada ni padezca los movimientos desordenados de la sensualidad.

Vimos los dones y frutos del Espíritu Santo en el camino de la perfección cristiana. Corresponden a la vía iluminativa y unitiva de la misma.

En otra ocasión trataremos de las virtudes, propias de los principiantes, que las colocan (las virtudes cardinales y morales) desechando vicios; y de las bienaventuranzas, que es la coronación del camino del organismo de la vida sobrenatural en la vía unitiva, cuando a un paso de la eternidad claman estas personas para que un impulso de amor más intenso arranque su alma de esta tierra y sea llevada al encuentro del amado Jesús más allá de las cosas y del tiempo.

Gustavo Daniel D´Apice
Profesor de Teología Pontificia Universidad Católica
http://es.catholic.net/gustavodaniel
http://gustavodaniel.autorcatolico.org
http://es.netlog.com/dialogando/blog

Aniversario

Posted: May 19th, 2010, by Matoga

Entre tanta cosa nostálgica, me olvidé de comentar que ayer se cumplió un aniversario más de l nacimiento de Karol Józef Wojtyła a quien todos conocimos como Juan Pablo II.

Mientras rezamops por su pronta beatificación, aquí su biografía

Nos vestimos de fiesta

Posted: May 18th, 2010, by Matoga

En el día de la Escarapela, y preparando los festejos del Bicentenario, el templo de mi parroquia, se viste de fiesta

Vigilia de Oración por la Patria

Posted: May 18th, 2010, by Matoga

Los jóvenes del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana de la diócesis de Lomas de Zamora queremos sumarnos a los festejos por los 200 años de la Patria y para ello ofrecemos las herramientas que como movimiento tenemos: la Alegría y la Oración.

La propuesta es hacer una “Vigilia de Oración por la Patria ”, para pedir por “un Bicentenario en justicia y solidaridad”, en consonancia con los lineamientos de la Iglesia en la Argentina para esta ocasión. Se llevará a cabo el próximo lunes 24 de mayo a partir de las 20 en la plaza Grigera, frente a la catedral Nuestra Señora de la Paz.

Los jóvenes del Bicentenario estamos convencidos de que todos debemos -y podemos- ser responsables en la construcción del bien común, y con esta iniciativa alegre y pacífica nos proponemos llamar a la reflexión, alentar al compromiso y rezar para que Dios lo haga posible.

Queremos hacer un encuentro ameno y dinámico en el que los momentos de oración y reflexión estén matizados con números artísticos. Desde ya están todos invitados a participar, sea que pertenezcan a alguna institución o movimiento de la Iglesia o profesen otros credos, sean niños, jóvenes, adultos o adultos mayores, familias, en definitiva, todos los que sientan en su corazón el deseo de construir una Patria para todos y crean que es posible, aportando cada uno su granito de arena y confiando en que el mismo Dios que nos une y nos congrega, nos quiere ver verdaderamente felices, porque somos sus hijos amados y a todos nos regaló la misma dignidad.

Como una manera de plasmar el sentido de este acto en un gesto concreto, los invitamos a colaborar con un alimento no perecedero. Lo recolectado será entregado a las familias más necesitadas del barrio La Victoria , de la localidad de Monte Grande, que se encuentra bajo la jurisdicción de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, de la misma localidad, y donde realizan su tarea apostólica un grupo de jóvenes misioneros que acompañan desde sus comienzos el crecimiento del barrio.

Creemos que el mejor lugar para llevar adelante esta propuesta es la plaza Grigera debido a que es un sitio emblemático en la diócesis, por encontrarse frente a la catedral pero también por haber transcurrido allí gran parte de la historia de nuestra Iglesia particular y de nuestro pueblo y, además, por ser un lugar altamente concurrido por personas de las más diferentes culturas, creencias religiosas y condiciones sociales, lo que hará posible que todos participen de este humilde gesto.

Para mayor información: (011) 4290-7105 y secretariadolomas@yahoo.com.ar.

Un año más…

Posted: May 18th, 2010, by Matoga

Hoy, hace 6 años ya, un día martes, soleado y fresco (como hoy) luego de mirar a su hermano y decirle “chau”, mi madre caía muerta en la esquina de Boedo y Acevedo (en Lomas de Zamora, en la puerta de una conocida pizería). Un infarto masivo habíafinalizado su tiempo con nosotros…

Esa misma mañana yo había estado hablando por teléfono con ella, cambiando mi hábito de llamarla por la noche…

La verdad, es que la extraño MUCHÍSIMO….

Por eso, aunque desde ayer y, hasta mañana se etá relizando la Jornada para Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, yo no he asistido, ya que la misma se realiza justamente en en el colegio Inmaculada Concepción, que queda en la misma esquina…

No es, precisamente, tristesa lo que siento, ni desesperanza…. Como dije, la extraño MUCHÍSIMO…. y a mi padre también….Y, aunque puedo compartir con ellos espiritualmente, extraño su presensia física, el poder abrazarlos…

A ellos fueron dedicados los distintos eventos de esta última semana; en especial, la distinción recibida

Les ruego una oración por su eterno descanso…

Día de Internet

Posted: May 17th, 2010, by Matoga

Hoy se conmemora el Día Internacional de Internet y quiero aprovechar la oportunidad para saludar y agradecer la confianza de todos los que día a día dejan sus comentarios, me envían material para la página o, simplemente, me acompañan con su oración.

Para celebrarlo, cuando vuielva a casa (ahora aprovecho un rato libre en el trabajo, seguire peleando con mi PC para que funcione….

El Bicentenario, una oportunidad hacia la integración urbana

Posted: May 17th, 2010, by Matoga

Villa 31 en el barrio de RetiroBuenos Aires,16May. 10 (AICA)El Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia consideró hoy que la celebración del Bicentenario patrio en Buenos Aires es una ocasión para “reconocer al pueblo que habita la Villa como un interlocutor al que hay que primeramente escuchar para entrar en un diálogo fecundo”.
“Una escucha sincera y eficaz que lleve soluciones reales, que ayuden a recuperar la confianza del vecino común de la Villa en los funcionarios públicos y en la justicia”, subraya el documento “Bicentenario e integración urbana” difundido tras una misa en la parroquia Cristo Rey, de la Villa 31 de Retiro, con motivo de un nuevo aniversario del asesinato del padre Carlos Mugica.
Los sacerdotes del Equipo para las Villas de Emergencia, que integran el clero de la arquidiócesis de Buenos Aires, estiman que “este tipo de escucha ciertamente ayudará a bajar los niveles de enojo y de violencia que a veces vemos en los barrios”.
Tras advertir que “no alcanza conocer el barrio a través de punteros políticos” ni tampoco “conocer la Villa a través de la televisión o los diarios”, explicaron que “no alcanza, porque aquí estamos hablando de que se desatienden los derechos más elementales: el derecho a la alimentación, el acceso al agua, a la educación básica, al cuidado de la salud, a una vivienda digna”.
Asimismo, lamentan que “en la gran ciudad muchas veces se reivindica el derecho a lo superfluo y nos olvidamos que en la periferia de la misma se vulneran los derechos más elementales”.
“El Evangelio de Jesús nos enseña que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita y debemos respetarla. Esta Buena Noticia debe ser anunciada y realizada entre los más pobres. El programa de Jesús, ese camino que va desde los pobres a todos, nos parece un programa más que válido a la hora de trazar políticas de Estado, a la hora de legislar y a la hora de juzgar”, destacaron.
El Equipo insistió en que “si tenemos pasión por el bien, si realmente queremos pagar la deuda social en los barrios más pobres de la Ciudad, la celebración del Bicentenario se presenta como una gran oportunidad”, e indicó que se trata de seis años -2010-2016- para “escucharnos y a través del diálogo buscar consensos que nos permitan realizar acciones concretas, que ayuden a integrar las Villas a la Ciudad de Buenos Aires”.
Y enumeran una serie de pasos: “En un primer paso habría que buscar un método para escuchar a los vecinos de las Villas, recogiendo así los deseos y necesidades que el pueblo de la Villa experimenta. Tal vez, por ejemplo, se descubra que primero desean una escuela cerca, o una guardería para que las mamás puedan salir a trabajar y sólo luego cambiarle el nombre a las calles, para que no sean los mismos nombres que las de otras calles de la ciudad”.
“Obviamente se necesita alguien en el Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires que tenga la mirada del conjunto de estas aspiraciones de los vecinos de las Villas y articule la necesaria participación de distintos ministerios y áreas del Estado, para que en lo concreto del trabajo de integración de las Villas al todo de la Ciudad no se superpongan roles y funciones, ni se actúe de manera desarticulada”.
“También es necesario más allá de las diferencias políticas, el diálogo, el consenso y las acciones comunes entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre temas que hacen a la promoción y al cuidado de los más pobres que viven en las Villas de la Ciudad.
Los llamados “curas villeros” reiteran que “el Bicentenario nos da la posibilidad de mirar hacia delante, de proyectar, de votar un presupuesto, de realizar acciones concretas y de evaluar los objetivos consensuados. Por consiguiente es necesario una vez escuchados a los vecinos de estos barrios trazar políticas de Estado más allá de quien gobierne”.
“Estamos hablando entonces de un acuerdo social y político que favorezca la integración de las Villas a la Ciudad. La deuda social es enorme, visualizamos esta propuesta como un camino para alcanzar una mayor justicia social. Pedimos a la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, que nos inspire los caminos para celebrar un Bicentenario con justicia e inclusión social”.+

Distinción recibida

Posted: May 16th, 2010, by Matoga

Con motivo de la Jornada Mundial de la Comunicación Social que la Iglesia , la Iglesia de Lomas de Zamora celebraró una misa donde entregaron reconocimientos a diversos comunicadores “por su labor social a favor de la comunidad”, y entre ellos distinguirá a Roberto Sánchez, “Sandro”, “por su mensaje de vida y de fe, manifestado especialmente en momentos de su enfermedad” y a Marana – Thá

La celebración eucarística, organizada por la Comisión Diocesana de Comunicación Social (Co.Di.Co.S.),fue  presidida por el obispo Jorge Lugones en la catedral Nuestra Señora de la Paz .

El lema de la jornada propuesto para este el año por el Papa Benedicto XVI es: “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra”.

Agradezco profundamente esta distinción que renueva mi compromiso de dar mayor presencia al Mensaje de Evangelio en Internet. Ruego sus oraciones para tener la fuerza  y humildad necesarias para hacerlo bien….

Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres

(Col. 3,23)

Seguramente para mañana, recibiré la homilía de Mons. Lugones para compartirla.

Actualización

Que se metan en el barro, sin renunciar a los valores cristianos
En la homilía, monseñor Lugones destacó la necesidad de “inculturar el Evangelio”, que implica “dialogar con todos, y no solo con los cristianos”. Señaló que “el objetivo es integrar el mensaje a la cultura. Pero hoy la tecnología de por sí es el lenguaje de la cultura”, y “crea una cultura nueva porque es el lenguaje con el que la gente se maneja”.
“Sabemos que el desafío de los medios es arduo y necesita de agentes con una creatividad nueva, preparados para incursionar en un ambiente que no es el católico, que puedan llegar a ser formadores de opinión, que se metan en el barro del mundo, pero sin renunciar a nuestros valores humanos y cristianos”, subrayó.
Consideró asimismo que si los comunicadores católicos trabajan “con altura, con profundidad y respetando la sensibilidad de las personas”, entonces podrán “incursionar en el pensamiento crítico de muchos argentinos, que están un tanto hartos de tanta chabacanería pseudoilustrada”.
Por último, sostuvo que “nuestras opiniones deben ser firmes, pero no rígidas”, porque “la rigidez es fanatismo, mientras que la firmeza otorga la tolerancia”. Y añadió: “Hoy en día hacer pensar a otro, no es poca cosa, y si de ese pensar saco un razonamiento que puede llevarlo al horizonte de lo trascendente (…) estaríamos colaborando implícitamente a que la evangelización de la cultura pueda hacerse realidad”

Una alegría de 1º

Posted: May 15th, 2010, by Matoga

Lo mío con mi PC ya es ensañamiento terapéutico…. La pobre no va más y es hora de ver cómo conseguir una nueva para seguir….Dios proveerá.

Mientras, y para seguir con esta “semana” , tan especial para mí (mañana, si mi PC me deja, les contaré con fotos – Es necesario para seguir siendo MaToGa), he recibido una alegría más ya que, el equipo de mis amoras, QUILMES, ha ascendido a la 1ª división del futbol argentino….

Ya se, para los que ya me van a decir, que no es como el campeonato de Banfield, pero las lágrimas de felicidad rodaron por mi rostro igual…(Y YO TAMBIÉN LO VI CAMPEÓN)

Benedicto XVI: La misión, tarea improrrogable del cristiano

Posted: May 14th, 2010, by Matoga

Benedicto XVI terminó su viaje a Portugal con una misa en OportoOporto (Portugal), May. 10 (AICA) La cuarta y última jornada de Benedicto XVI en tierras portuguesas transcurrió en Oporto, donde llegó a las 9.30 en helicóptero procedente de Fátima. El Papa fue recibido por el obispo diocesano, monseñor Manuel Macario do Nascimiento Clemente, junto con el alcalde de esta ciudad y el Jefe del Estado Mayor del Ejército portugués.

Desde el helipuerto del cuartel de Serra do Pilar, el Santo Padre se dirigió en papamóvil al palacio municipal, en cuya plaza de la Avenida de los Aliados celebró la última Misa.
En la homilía, Benedicto XVI dijo que “la ‘desproporción’ entre las fuerzas en el campo que hoy nos asusta, hace ya dos mil años sorprendía a quienes veían y escuchaban a Cristo. Estaba sólo Él, desde la orilla del Lago de Galilea hasta las plazas de Jerusalén, solo o casi solo en los momentos decisivos: Él en unión con el Padre, Él en la fuerza del Espíritu. Y sin embargo, al final, sucedió que del mismo amor que ha creado el mundo, se produjo la novedad del Reino como pequeña semilla que germina de la tierra, como chispa de luz que irrumpe en las tinieblas, como alba de un día sin ocaso: Es Cristo resucitado. Y se apareció a sus amigos, mostrándoles la necesidad de la cruz para llegar a la resurrección”.
Tras destacar las palabras de Pedro: “Conviene, pues, que uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección”, Benedicto XVI explicó que él, en su papel de actual Sucesor de Pedro, repite a cada uno de ellos lo mismo: “Hermanos y hermanas míos, es necesario que sean conmigo testigos de la resurrección de Jesús. En efecto, si ustedes no son sus testigos en su ambiente, ¿quién lo será en su lugar? El cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo. Ésta es la misión improrrogable de cada comunidad eclesial: recibir de Dios y ofrecer al mundo a Cristo resucitado, a fin de que toda situación de debilitamiento y de muerte sea transformada, mediante el Espíritu Santo, en ocasión de crecimiento y de vida.
El Papa afirmó que “nada imponemos, pero siempre proponemos -tal como recomienda Pedro en una de sus cartas. Den culto al Señor en sus corazones, siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que les pida la razón de su esperanza”. Y todos, al final, nos la piden, incluso los que parecen no pedirla. “Por experiencia personal -ha proseguido Benedicto XVI- sabemos bien que es Jesús aquel a quien todos esperan.
“En efecto -dicho el Papa- las más profundas expectativas del mundo y las grandes certezas del Evangelio se cruzan en la irrecusable misión que nos compete, porque sin Dios el hombre no sabe adónde ir y ni siquiera logra comprender quién es. Frente a los enormes problemas del desarrollo de los pueblos que casi nos impulsan al desaliento y a la rendición, nos viene en ayuda la palabra del Señor Jesucristo, que nos hace concientes de que: ‘Separados de Él no podemos hacer nada’”.

Después de recordar que esta certeza nos consuela y tranquiliza, el Papa dijo también que “no nos exime de salir al encuentro de los demás”. Por eso ha afirmado que “debemos vencer la tentación de limitarnos a lo que aún tenemos, o creemos tener”, porque sería un “morir a plazos, en cuanto la presencia de la Iglesia en el mundo, la cual, por otra parte, sólo puede ser misionera en el movimiento difusivo del Espíritu.

“En estos últimos años, ha cambiado el marco antropológico, cultural, social y religioso de la humanidad. Hoy la Iglesia está llamada a afrontar nuevos desafíos y está dispuesta a dialogar con culturas y religiones diversas, tratando de construir, junto a toda persona de buena voluntad, la pacífica convivencia de los pueblos. El campo de la misión ad gentes se presenta hoy notablemente ampliado y no definible sólo en base a consideraciones geográficas; en efecto nos esperan, no sólo los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ambientes socio-culturales y, sobre todo, los corazones, que son los verdaderos destinatarios de la acción misionera del pueblo de Dios.
El Santo Padre concluyó su homilía diciendo: “Queridos hermanos y amigos de Oporto, eleven los ojos hacia Aquella que han elegido como patrona de la ciudad, la Inmaculada Concepción. El Ángel de la anunciación saludó a María como ‘llena de gracia’, significando con esta expresión que su corazón y su vida estaban totalmente abiertos a Dios y, por tanto, completamente imbuidos de su gracia. Que Ella los ayude a hacer de ustedes mismos un “sí” libre y pleno a la gracia de Dios, a fin de que sean renovados y puedan renovar a la humanidad a través de la luz y alegría del Espíritu Santo.
Durante la misa, el Papa dirigió un cordial saludo a todos los fieles, la jerarquía eclesiástica y las autoridades presentes, con un pensamiento particular hacia cuantos están implicados en el “dinamismo” de la misión diocesana. Luego, el Santo Padre regresó a la Sacristía en el Palacio del Municipio de Oporto y asomándose al balcón principal saludó a los fieles.
“Me siento feliz de encontrarme entre ustedes y les agradezco el recibimiento festivo y cordial que me dispensaron en Porto, la ‘Ciudad de la Virgen’. Confío a su protección materna sus vidas y sus familias, sus comunidades e instituciones al servicio del bien común, en particular, las universidades de esta ciudad cuyos estudiantes se reunieron aquí conmigo y me manifestaron su gratitud y su adhesión al magisterio del Sucesor de Pedro. Gracias por su presencia y por el testimonio de fe”.
El Papa pidió en Fátima un porvenir más fraterno y solidario

Benedicto XVI se despidió de Portugal, desde el aeropuerto internacional de Oporto, dando las gracias por “la cordialidad y la acogida afectuosa, el calor y la espontaneidad que han consolidado los vínculos de comunión en los encuentros con los distintos grupos que he podido encontrar”.

“A todos los portugueses, católicos o no, a los hombres y mujeres que viven aquí, aunque no hayan nacido aquí”, el Papa les pidió que no deje de crecer entre ustedes “la concordia, que es esencial para una sólida cohesión, y camino obligado para afrontar con responsabilidad común los desafíos que tienen por delante”.
“Que esta gloriosa Nación -prosiguió- siga manifestando su grandeza de alma, su profundo sentido de Dios, su apertura solidaria, guiada por principios y valores impregnados por el humanismo cristiano”.
El Pontífice recordó que en Fátima, rezó “por el mundo entero, pidiendo que el porvenir nos depare una mayor fraternidad y solidaridad, un mayor respeto recíproco y una renovada confianza y familiaridad con Dios, nuestro Padre que está en los cielos”.

“Deseo que mi visita sea un incentivo para un renovado ardor espiritual y apostólico. Que el Evangelio sea acogido en su integridad y testimoniado con pasión por cada discípulo de Cristo, para que sea fermento de auténtica renovación de toda la sociedad”, concluyó.+

Quiero contarles una historia…

Posted: May 12th, 2010, by Matoga

Desde hace años, los 2º sábados de cada mes, se lleva a cabo, en mi parroquia, una Feria Americana

La calidad de las cosas que allí se venden y, sus bajos precios, la han hecho muy popular.

El dinero recaudado es utilizado para la compra de alimentos que los Vicentinos distribuyen, cada 15 días, entre las familias carenciadas de la parroquia.

Pero, detrás de este éxito, se encuntra el silencioso y abnegado trabajo de 12 mujeres de la Acción Católica, casi todas mayores de 60 años que, prácticamente sin ayuda, realizan estas tareas:

  1. Seleccionan la ropa. Las donaciones, gracias a Dios, son tantas, que hasta se puede enviar a otras parroquias…
  2. Montan la Feria. Esto requiere del movimiento de tablones de madera, caballetes y mamparas….(esto se realiza los días viernes)
  3. Atienden la Feria. Es realmente impresionante la cantidad de gente que viene en cada ocación, de todas las clases sociales imaginables y, aunque parezca mentira, también deben controlar que no roben
  4. Después de unas 6 Hs, deben desarmar y guardar todo…
  5. Con el dinero recaudado compran los alimentos de acuerdo a una dieta balanceada
  6. Armar los paquetes que los “padrinos” distribuirán cada 15 días a las familias asistidas.

Se que todo esto lo hacen por Amor a Dios y al prójimo y no para gloria personal; pero creo justo y necesario mencionarlas ya que su ejemplo ha de servir y, Dios quiera, sea imitado.

Gracias, entonces (por como las conocemos cariñosamente)

Coca I Concepción
Coca II Nora
Irma Edel
Elsa Norma
Lidia I Elena
Lidia II Lucía

QUE DIOS LAS BENDIGA!!!

Libro de Jesús María Silveyra

Posted: May 11th, 2010, by Matoga

Me llega por correo y, aunque no suelo hacer propaganda de nada que no haya leido, tal vez, por encontrarme en Mi novena, este sentimiento especial que siento, y la temática del libro, me movieran a hacerlo…

Editado por Lumen acaba de publicarse un nuevo libro del escritor Jesús María Silveyra, titulado: “Dios está sanando”.

El autor señala que en un mundo afectado por el sufrimiento del hombre, sea físico, psíquico, espiritual, social o afectivo, muchas veces nos preguntamos cuál es el sentido de tanto dolor y, si somos creyentes, hasta cuestionamos a Dios por haber creado al hombre de tal manera. “¿Por qué me toca vivir esto o aquello?, suele ser nuestro interrogante”, dice Silveyra. Estas y muchas otras preguntas que nacen frente al sufrimiento humano, son abordadas en este libro a través del diálogo con un sacerdote que tiene el carisma de la sanación.

El autor relata cómo en las llamadas “misas de sanación”, Dios lleva consuelo, alivio y fortaleza al mundo del dolor y el sufrimiento. “En ellas, participando con fe, se obtienen gracias especiales. Muchas personas viven procesos de sanación integral y, en algunos casos, son curadas. No se trata de sugestión, sino de fe en que el Espíritu de Dios mueve montañas”, apunta Silveyra. El libro es un testimonio de esperanza en el poder de Dios, que Sana y Salva.

Para mayor información, ver: www.jesusmariasilveyra.com.ar

VEN ESPÍRITU SANTO!!!!

Posted: May 11th, 2010, by Matoga

Les dejo unas de las canciones que más me gustan sobre el Espíritu Santo.

Espero les sirvan para rezar un poco preparando la venida del Espíritu… o para rezar por ellos

El Espíritu es como el Viento

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Veni Creator Spiritus

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La Ascensión del Señor. Ciclo C

Posted: May 11th, 2010, by Matoga

«Mientras los bendecía, fue llevado al cielo»

Lectura de libro de Hechos de los Apóstoles 1, 1- 11

«El primer libro lo escribí, Teófilo, sobre todo lo que Jesús hizo y enseñó desde un principio hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo. A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles muchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. Mientras estaba comiendo con ellos, les mandó que no se ausentasen de Jerusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre, “que oísteis de mí: Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días”.

Los que estaban reunidos le preguntaron: “Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?”El les contestó: “A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”. Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo”.»

Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios 1,17- 23

«Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente; iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos, por encima de todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero.  Bajo sus pies sometió todas la cosas y le constituyó Cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo, la Plenitud del que lo llena todo en todo.»

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 24, 46 -53

«y les dijo: “Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. “Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto”. Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.»

Pautas para la reflexión personal

El vínculo entre las lecturas

La Ascensión de Jesucristo (Primera Lectura y Evangelio) es una síntesis de la fe cristiana y la culminación del ministerio de Cristo, quien después de abajarse es glorificado y constituido Señor del universo y cabeza de la humanidad y de la Iglesia. Por eso el Padre «lo sienta a su diestra»[1] y «bajo sus pies sometió todas las cosas» (Segunda Lectura). Podemos también decir que en la solemnidad de la Ascensión el conjunto de toda la liturgia nos parece decir: «He cumplido misión pero todavía hay mucho que hacer…». Justamente vemos como en el Evangelio de San Lucas se resalta el cumplimiento de la misión y se envía a los apóstoles a la evangelización de  todos los pueblos «hasta los confines de la tierra».

La Ascensión en el Evangelio de San Lucas y en Hechos de los Apóstoles

Leemos este Domingo los últimos versículos del Evan­gelio de San Lucas. Este evangelista se caracteriza por su conciencia de autor y por su intención expresa de componer un escrito bien ordenado. Recordemos que San Lucas, que era gentil y es el único escritor no judío entre los autores del Nuevo Testamento. Según la tradición nació en Siria de Antioquía y, en efecto, el libro de los «Hechos de los Apóstoles» vemos una enorme cantidad de datos acerca de la comunidad antioqueña. Era heleno de origen y de cultura pagana hasta su conversión al cristianismo. Fue médico y compañero íntimo de San Pablo (ver Col 4,11-14). La tradición afirma que murió a los 84 años en la ciudad de Boecia.

San Lucas mismo hace su intención explícita en el prólo­go de su obra: «He decidido, después de haber inves­tigado diligentemente todo desde los oríge­nes, escri­bírte­lo por su orden, ilustre Teófilo» (Lc 1,3). En la medida que sus fuentes se lo permiten, hace un relato ordenado y sistemático. Este orden le exigía dividir su obra en dos partes bien diferenciadas: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles. El primer tomo trata sobre la misión de Jesús en la región de Palestina (ver Hch 1,1.2). El segundo tomo trata sobre la misión de los apóstoles en toda la tierra (ver Hch 1,8). La Ascensión es el umbral entre la vida terrena de Jesús, que es el tema del Evangelio de Lucas; y la vida de su Igle­sia, que es el tema de los Hechos de los Apóstoles. A Jesús correspondió la misión de anunciar el Evangelio solamente en la región de Palestina, en fidelidad a la promesa de Dios a su pueblo escogido; a la Iglesia corresponde la misión de anunciar el Evangelio «a todos los pueblos», en fidelidad al mandato de su Señor. No podía comenzar la misión de los apóstoles sin que hubiera con­cluido la misión terrena de Jesús. El punto de partida para esta misión universal fue precisamente la Ascensión de Jesucristo al cielo.

«Seréis mis testigos… hasta los confines de la tierra»

En los Hechos de los Apóstoles vemos como la ac­ción, sobre todo el trabajo evangelizador de San Pablo, se tras­lada de Asia Menor a Grecia y Roma, es decir, hasta «los confines de la tierra» de aquella época. Cada una de las misio­nes de San Pablo parte de Jerusalén, como en sucesi­vas oleadas cada vez de mayor radio. Se trataba de dar cumpli­miento al mandato que dejara Jesús a su Iglesia en el momento de la Ascensión: «Recibiréis fuerza del Espíri­tu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra» (Hech 1,8). En el relato evangélico leemos exactamente lo mismo acerca de la misión de Jesús que es ahora encomendada a los apóstoles: «y les dijo: “Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas» (Lc 24,46-48).

«La promesa de mi Padre…»

Un punto fundamental de ambos textos es la instruc­ción de Jesús de esperar la venida del Espíritu Santo sobre ellos antes de empezar la misión encomendada. Este punto reviste tal importancia que la última instrucción de Jesús no se refiere a algún punto importante de su doctrina, que Él quisiera recalcar en ese último momento, sino que se refiere precisamente a esta espera: «Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto» (Lc 24,49).Observemos el modo cómo es mencionado el Espíritu Santo. Jesús lo llama «la Promesa de mi Padre» y el «poder de lo alto». Los mismos términos se repiten en el relato de los Hechos de los Apóstoles. El Espíritu Santo, el poder que viene de lo alto, es el que concede a los apóstoles la certeza de una nueva presencia de Jesucristo en su Iglesia y esta certeza es la que les permite ser testigos del Resucitado: «Seréis mis testigos». Podemos imaginar que ante el mandato de la misión universal – «a todos los pueblos, hasta los confines de la tierra»- los apóstoles habrán preguntado: «¿Cómo será esto?». Ellos eran judíos y no entraba en su mentali­dad la inclusión de todos los pueblos paganos como parte fundamental de la misión encomendada. La respues­ta de Jesús es ésta: «El Espíritu Santo vendrá sobre vosotros, el poder (dynamis) de lo alto os revestirá». Abriendo cual­quier página de los Hechos de los Apóstoles vemos que ellos actúan con el poder del Espíri­tu.

Pero… ¿cómo será esto?

En el Evangelio de Lucas hay una admirable analogía entre la Encarnación del Verbo en el seno de la Virgen María y su presencia sacramental en su Iglesia, que por eso es el «Cuerpo de Cristo». Cuando el ángel Gabriel anunció a María la con­cepción de Cristo, a su pregunta: « ¿Cómo será esto?», el ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder (dymanis) del Altísimo te cubrirá con su sombra» (Lc 1,35). Es la misma promesa que recibieron los apóstoles. Podemos imaginar que los apóstoles habrán pre­gunta­do a Jesús, cuando partía al cielo y les encomendaba la misión universal: «¿Cómo será esto; cómo lo haremos nosotros solos?». Jesús responde lo mismo que el ángel dijo a María: «Reci­biréis la Prome­sa del Padre y seréis revestidos del poder de lo alto». Esta promesa se cumplió el día de Pentecostés y la Iglesia quedó constituida en sacramento de salvación para todos los hombres. Entre la Ascen­sión y Pente­costés transcurre la primera novena: la Igle­sia naciente queda a la espera de ser vivificada por el don del Espíri­tu Santo prometido.

La bendición de Jesús

Luego Jesús «los sacó hasta cerca de Betania y, alzando las manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo». Es el único caso en que Jesús bendice a alguien; bendice a sus apóstoles precisamente porque se está separando de ellos. Se habría esperado que ellos quedaran sumidos en la tristeza, como quedó María Magdalena al no saber dónde estaba su Señor (ver Jn 20,13). En cambio, la reacción de ellos es ésta: «Se volvieron a Jeru­salén con gran gozo». Quedan con gran gozo porque Jesús los ha bendecido, porque les ha prometido enviarles la Promesa del Padre y el Padre no puede prometer más que lo máximo, es decir, el Espíritu Santo que les aseguraría una nueva presencia de Jesús; finalmente, quedan llenos de alegría porque Jesús «fue llevado al cielo», y Él les había dicho: «Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo» (Jn 14,28). Ellos aman a Jesús y por eso, aunque Él es llevado, se alegran porque es llevado al cielo.

«Sometió todo bajo sus pies»

La ciudad de Éfeso era la ciudad más importante de la provincia romana de Asia (en la parte occidental de la moderna Turquía). Éfeso era la cabeza de puente entre el oriente y el occidente. Constituía el terminal de una de las rutas comerciales de las caravanas que cruzaban el Asia y se situaba en la desembocadura del río Caistro. Era una ciudad espléndida con calles pavimentadas de mármol, con baños, bibliotecas, mercado y un teatro con capacidad para 2,500 personas. Éfeso se convirtió muy pronto en un importante centro de irradiación del cristianismo.  Pablo hizo una breve visita a Éfeso, durante su segundo viaje apostólico, y sus amigos Aquila y Prisca se quedaron a residir en aquella ciudad. En su tercer viaje, Pablo pasó más de dos años en Éfeso. Aquí él escribe sus famosas cartas a los Corintios. La carta que dirige a los Efesios es más que una epístola ya que este escrito es considerado un verdadero tratado  epistolar, quizá dirigido a los creyentes de toda Asia Menor, especialmente a los gentiles. A diferencia de las otras cartas de San Pablo, no contiene exhortaciones personales. Pablo escribió esta carta desde la prisión (Roma) en los años sesenta. El gran tema de la carta «el Plan de Dios…es reunir toda la creación, todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra bajo Cristo como cabeza» (1,10).

Una palabra del Santo Padre:

«En realidad, Jesús resucitado no deja definitivamente a sus discípulos; más bien, empieza un nuevo tipo de relación con ellos. Aunque desde el punto de vista físico y terreno ya no está presente como antes, en realidad su presencia invisible se intensifica, alcanzando una profundidad y una extensión absolutamente nuevas. Gracias a la acción del Espíritu Santo prometido, Jesús estará presente donde enseñó a los discípulos a reconocerlo: en la palabra del Evangelio, en los sacramentos y en la Iglesia, comunidad de cuantos creerán en Él, llamada a cumplir una incesante misión evangelizadora a lo largo de los siglos…

La liturgia nos exhorta hoy a mirar al cielo, como hicieron los Apóstoles en el momento de la Ascensión, pero para ser los testigos creíbles del Resucitado en la tierra (cf. Hch 1, 11), colaborando con Él en el crecimiento del reino de Dios en medio de los hombres. Nos invita, además, a meditar en el mandato que Jesús dio a los discípulos antes de subir al cielo: predicar a todas las naciones la conversión y el perdón de los pecados (cf. Lc 24, 47)…Permanezcamos en espera de la venida del Paráclito, como los discípulos en el Cenáculo, juntamente con María. Al llegar a vuestra iglesia he visto una columna que sostiene la imagen de la Virgen con la inscripción:  “No pases sin saludar a María”. Sigamos siempre este consejo. María, a la que recurrimos con confianza sobre todo en este mes de mayo, nos ayude a ser dignos discípulos y testigos valientes de su Hijo en el mundo».

Juan Pablo II. Homilía del Domingo 27 de mayo de 2001

Vivamos nuestro Domingo a lo largo de la semana

1. Como expresa la liturgia de este Domingo, éste es un día de alegría y de alabanza a Dios «porque la Ascensión de Jesucristo es ya nuestra victoria; donde nos ha precedido Él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros como miembros de su cuerpo» (Oración colecta de la misa de la Ascensión de Jesús). Cristo asumió plenamente la naturaleza humana, y al acceder a la exaltación a la gloria es glorificada también su naturaleza humana, igual en todo a la nuestra. ¿Soy consciente de mi propia dignidad? ¿Respeto la dignidad de mis hermanos? ¿Soy consciente de mi vocación última?

2. «Vosotros sois testigos de estas cosas». ¿Cómo vivo esta tensión apostólica por ser testigo del Señor Resucitado? ¿En qué situaciones  concretas (dónde, a quién o a quiénes) transmito la «buena noticia» que Jesús nos ha dejado?

3. Leamos en el Catecismo de la Iglesia Católica los numerales: 659 – 667.


[1] Expresión bíblica que significa la igualdad de ambos, es decir plenitud de poder salvífico y redentor