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Charla de Bioética – Invitación

Posted: October 19th, 2009, by Matoga

“…si quieres la paz, trabaja por la justicia. Si quieres la justicia defiende la vida.

Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios” Juan Pablo II

Sábado 24 de Octubre – Parroquia “Sagrada Familia de Nazareth”  ( Banfield ) Charla  de  Bioética /    9  a  12:30 hs.

La educación integral de la sexualidad y el peligro de la perspectiva de género.

El inicio de la vida.

Por  Padre Rubén Revello

¿Cómo ayudar al niño por nacer? Presentación del centro Grávida.

Por  Lic. María Pía Rossaroli

PUEYRREDÓN   1549 – Banfield   -   Con  Entrada  libre   y  gratuita

Festival a Beneficio de la Casa de Belén

Posted: October 17th, 2009, by Matoga

Las entradas pueden adquirirse en la Secretaría parroquial Pueyrredon 1547 – Banfield

Las reliquias de San Juan Bosco nos visitan.

Posted: October 16th, 2009, by Matoga

Las reliquias son frágiles signos que nos conectan con Dios.

Dios se nos hace presente, nos habla y actúa a través de la vida de los santos, testigos y seguidores suyos.

Y también sigue haciéndose presente, hablándonos y actuando a través de ellos después de su muerte terrenal.

Las reliquias de un santo canonizado como San Juan Bosco, tan querido por nosotros, es una presencia particular de Dios en nuestras vidas a través de su actuación en la vida de él.

¿Cuál es la importancia de estas reliquias, cuál su significado, y qué relación tienen con nuestra vida?

La Iglesia, desde sus inicios, supo brindar especial cuidado a la veneración de los santos, tanto que sus mismas tumbas se convirtieron rápidamente en lugar de peregrinación.

Es que, bautizados, sus cuerpos habían recibido a Jesús Resucitado en la eucaristía, y habían tenido una presencia y experiencia especial de Él.

Y así todo lo que entra en contacto con ellos, principalmente sus vestidos y objetos de su uso.

La veneración a los santos, en este caso de San Juan Bosco, y de sus despojos mortales, no nos distraen de Dios, sino que más bien nos acercan a Jesús, del cual él estaban repleto.

Las reliquias son solo signos pobres y frágiles de lo que fueron sus cuerpos y pertenencias, y a través de estos signos tenues y pequeños Dios quiere manifestar su Presencia, su Poder y su Gloria salvadoras.

Como narran los Hechos de los Apóstoles de los pañuelos y vestidos “que habían tocado el cuerpo de Pablo”, que curaban a los enfermos (Hch. 19, 12).

Él actúa a través de signos. Las reliquias de los santos son signos de su seguimiento incondicional de Jesús, que transfigurará ése su cuerpo mortal, como esperemos también los nuestros, en un cuerpo glorioso semejante al Suyo.

Esas reliquias manifiestan también nuestra fe en la Resurrección: Esos pobres vestigios son  los signos sensibles de la futura transfiguración corporal.

Y por las reliquias nos remontamos a aquel de quien fueron (Juan Bosco en este caso), y a través de él, su ejemplo, sus palabras, su intercesión, a Aquel a Quien siguió, al Señor Jesús, término de todos nuestros desvelos y afanes de felicidad, consuelo, prosperidad y dicha.

Es una de las maneras en que los santos y santas de Dios siguen evangelizando y estando sensiblemente entre nosotros, acompañándonos en nuestros caminar.

Manifiestan su cercanía y, a través de ella, la Presencia transfigurante de Jesús.

Nos recuerdan y enseñan que si ellos pudieron llevar una vida acorde con la Voluntad de Dios e inspirados por su Espíritu le supieron decir que sí, ¿por qué no vamos a poder hacerlo nosotros, que somos seres mortales, caducos y peregrinos igual que ellos?.

Sólo tenemos que tener la audacia de que, a pesar de nuestras limitaciones, nos abandonemos en los brazos del Padre y confiemos absolutamente en su bondad salvadora, tal como ellos lo hicieron y experimentaron.

San Juan Bosco nos lo conceda en su visita a nuestras tierras americanas.

Gustavo Daniel D´Apice
Profesor de Teología
Pontificia Universidad Católica

Priorizar el bien común, clave para erradicar la pobreza

Posted: October 16th, 2009, by Matoga

Mons. Fernando M. Bargalló, presidente de Cáritas ArgentinaBuenos Aires,16 Oct. 09 (AICA) El presidente de Cáritas Argentina, monseñor Fernando Bargalló, obispo de Merlo-Moreno, advirtió que “existe en el país una realidad concreta y palpable de pobreza y exclusión que reclama todo nuestro esfuerzo y compromiso para transformarla”, y aseguró que “no podemos desentendernos, ni negar su existencia”.

“Tampoco  -acotó- podemos quedarnos entrampados en la discusión teórica acerca de índices y porcentajes, mientras está en juego la vida de millones de niños, jóvenes, adultos y ancianos, cuya dolorosa situación no se modifica de la noche a la mañana, por más que crezca o disminuya un determinado guarismo”.

En el editorial del periódico Huellas de Esperanza, vocero de la organización caritativa de la Iglesia, el prelado sostuvo que “el primer paso para encontrar la solución a un problema es ver con claridad las causas que lo originan”.

Tras considerar que “en este caso, sería alarmante considerar que se debe sólo a una cuestión económica”, porque, explicó, “todos sabemos que las razones de fondo son mucho más profundas: el drama de la pobreza tiene que ver con una crisis de valores y una crisis moral”.

El prelado subrayó que se trata de “una crisis signada por el individualismo, el egoísmo, la escandalosa concentración de riqueza y poder en unos pocos y el consecuente debilitamiento de los vínculos personales y sociales, que fueron arrastrando paulatinamente a una gran mayoría a quedar relegados al costado del camino, sin posibilidad de revertir su situación de exclusión”.

“En Cáritas lo constatamos a diario: personas y grupos humanos que hoy no cuentan con las mínimas oportunidades que les permitan ejercer su libertad para poder elegir, para proyectar un mañana diferente, para formarse, aprender y trabajar, desarrollando sus capacidades y sus dones”, afirmó.

Y precisó: “El proyecto de Dios es que todos y todas puedan sentarse como hermanos en la mesa de la vida, vida digna y vida plena. Para hacerlo realidad, sin embargo, necesita de nuestro compromiso, de nuestras manos y nuestro corazón. Quiere que sigamos las huellas de su Hijo Jesús, quien en fidelidad al amor, hasta el extremo de dar la vida para que tengamos Vida, ‘pasó haciendo el bien’ a todos, especialmente a los pobres y sufrientes, marginados por la sociedad”.

Por eso, el prelado estimó que “un enorme desafío que tenemos hoy como nación es aprender a renunciar a intereses meramente particulares o sectoriales y trabajar juntos en la construcción del bien común, convencidos de que las estructuras justas, ‘condición sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad’, nacen y funcionan ‘a partir de un consenso moral en la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal’, como expresa el Santo Padre”.

“Sin dicho consenso sobre los valores fundamentales sería ingenuo, de nuestra parte, pensar que podríamos elaborar estructuras justas en orden a que nuestros pueblos tengan vida digna y en abundancia”, sostuvo el titular de Cáritas.

Por último, monseñor Bargalló consideró que “consenso, diálogo, compromiso, opción por los pobres, decisión política, sumadas a un nuevo estilo de liderazgo que priorice el bien común, son algunas de las claves necesarias para erradicar la pobreza”, y llamó a que mañana, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, pidámosle a Jesús que “fortalezca nuestros pasos e ilumine nuestras decisiones personales y sociales, para que cada uno, desde su propia vocación, tarea o responsabilidad, y todos, desde la fraternidad que nos une, construyamos juntos, cada vez más, un país con igualdad de oportunidades para todos”.+

Texto completo de la editorial

El Papa afirma que alimentarse es “un derecho humano fundamental”

Posted: October 16th, 2009, by Matoga

Pide a la FAO que redoble sus esfuerzos para acabar con el hambre

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 16 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- En la lucha contra el hambre es necesario cambiar de estilos de vida, promover el desarrollo agrícola de los países más pobres y dejar de lado privilegios y beneficios.

Así lo afirmó Benedicto XVI en el mensaje de la Jornada Mundial de la Alimentación, que lleva por tema: “Conseguir la seguridad alimentaria en tiempo de crisis”.

“El acceso al alimento es un derecho fundamental de las personas y de los pueblos”, subrayó el Papa en el mensaje enviado al Director General de la FAO, Jacques Diouf, “y por esto los gobiernos y los diversos componentes de la Comunidad internacional están llamados, especialmente frente a la actual crisis global, a “realizar elecciones determinantes y eficaces”.

Según el Sofi 2009, el Informe anual sobre el estado de la alimentación en el mundo, publicado por la FAO y por el Programa Alimentario Mundial (PAM) de la ONU, este año por primera vez el número de los hambrientos ha superado los mil millones – las cifras hablan de mil veinte millones de personas – con un aumento del 9% respecto del año pasado.

La casi totalidad de los hambrientos viven en los países en vías de desarrollo: en Asia y en el Pacífico se estima que son 642 millones; en el África subsahariana 265 millones; en América Latina y el Caribe 53 millones; en el Próximo Oriente y en el Norte de África 42 millones. Pero el número de los hambrientos han aumentado también en los países ricos del norte del mundo, donde llegan a los 15 millones.

En el curso de la última década – también antes de la actual crisis – el número de las personas malnutridas había aumentado, de modo lento pero constante. Entre 1995-97 y el 2004-06, con la bajada sustancial de las ayudas públicas al desarrollo (ODA) destinadas a la agricultura, el número de los malnutridos ha aumentado en todas las regiones, excepto en América Latina y el Caribe, si bien también en esta región la crisis económica y alimentaria han suprimido los progresos realizados.

En el mensaje, el Papa subraya que “la agricultura debe poder disponer de un nivel suficiente de inversiones y de recursos”, y que además de esto se necesitan también “una profunda solidaridad y una fraternidad y una fraternidad de amplias miras”.

“En particular – añadió citando la “Caritas in veritate” – el drama del hambre podrá ser vencido solo ‘eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones e infraestructuras rurales, en sistemas de irrigación, en transportes, en organizaciones de los mercados, en formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar lo mejor posible los recursos humanos, naturales y socio-económicos mayormente accesibles a nivel local”.

El Papa observó también que “la consecución de estos objetivos requiere una necesaria modificación de los estilos de vida y de las formas de pensar”.

Por esto es indispensable “favorecer una cooperación que proteja los métodos de cultivo propios de cada área y evite un uso desconsiderado de los recursos naturales”, además de salvaguardar “los valores propios del mundo rural y los derechos fundamentales de los trabajadores de la tierra”.

Las soluciones técnicas, aun avanzadas, tienen poca eficacia “si no se refieren a la persona, principal protagonista que, en su dimensión espiritual y material, es el origen y fin de toda actividad”, concluyó Benedicto XVI.

Mensaje de Benedicto XVI a la FAO

Al señor Jacques Diouf

Director General de la FAO

Si la celebración de la Jornada Mundial de la alimentación recuerda la fundación de la FAO y su acción para combatir el hambre y la malnutrición, subraya sobre todo la urgencia y la necesidad de intervenir en favor de todos aquellos que están privados del pan cotidiano en tantos países, a causa de la falta de condiciones de seguridad alimentaria adecuadas..

La crisis actual, que atraviesa son distinción el conjunto de los sectores de la economía, afecta particularmente de forma grave al mundo agrícola, donde la situación llega a ser dramática. Esta crisis pide a los Gobiernos y a los diversos componentes de la Comunidad internacional que realicen elecciones determinantes y eficaces.

Garantizar a personas y pueblos la posibilidad de vencer la plaga del hambre significa asegurarles un acceso concreto a una alimentación sana y adecuada. Se trata, en efecto, de una manifestación concreta del derecho a la vida, que, aun solemnemente proclamado, sigue quedando a menudo demasiado lejos de una realización plena.

El tema elegido este año por la FAO para la Jornada Mundial de la Alimentación es “Conseguirla seguridad alimentaria en tiempos de crisis”. Este invita a considerar el trabajo agrícola como elemento fundamental de la seguridad alimentaria y, por tanto, como un componente integral de la actividad económica. Por este motivo, la agricultura debe poder disponer de un nivel suficiente de inversiones y recursos. Este tema recuerda y hace comprender que los bienes de la tierra son limitados por naturaleza, y que requieren por tanto comportamientos responsables y capaces de favorecer la seguridad alimentaria, pensando también en la de las futuras generaciones. Se necesitan una profunda solidaridad y una fraternidad de larga mirada.

La consecución de estos objetivos requiere una necesaria modificación de los estilos de vida y de las formas de pensar. Obliga a la Comunidad internacional y a sus instituciones a intervenir de forma más adecuada y más determinante. Auguro que esta intervención pueda favorecer una cooperación que proteja los métodos de cultivo propios de cada área y evite un uso desconsiderado de los recursos naturales. Auguro además que esta cooperación salvaguarde los valores propios del mundo rural y los derechos fundamentales de los trabajadores de la tierra. Dejando aparte privilegios, beneficios y comodidad, estos objetivos podrán ser realizados para ventaja de hombres, mujeres, familias y comunidades, que viven en las áreas más pobres del planeta y que son, además, más vulnerables. La experiencia demuestra que las soluciones técnicas, aún avanzadas, faltan de eficacia si no se refieren a la persona, principal protagonista que, en su dimensión espiritual y material, es el origen y el fin de toda actividad.

El acceso al alimento, más que una necesidad elemental, es un derecho fundamental de las personas y de los pueblos. Podrá ser una realidad y por tanto una seguridad si se garantiza un desarrollo adecuado en todas las distintas regiones. En particular, el drama del hambre podrá ser vencido sólo “eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, en sistemas de irrigación, en transportes, en organización de los mercados, en formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar lo mejor posible los recursos humanos, naturales y socioeconómicos mayormente accesibles a nivel local” (Caritas in veritate, n. 27).

La Iglesia católica, fiel a su vocación de estar cercana a los últimos, promueve, apoya y participa en los esfuerzos realizados para permitir a cada pueblo y comunidad que disponga de los medios necesarios para garantizar un nivel adecuado de seguridad alimentaria.

Con estos auspicios, le renuevo, señor Director General, las expresiones de mi más alta consideración, e invoco sobre la FAO, sobre los Estados miembros y su todo su personal abundantes bendiciones celestiales.

En el Vaticano, 8 de octubre de 2009

Domingo de la Semana 29ª del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Posted: October 14th, 2009, by Matoga

«El Hijo del hombre ha venido a dar su vida como rescate por muchos»

Lectura del libro del profeta Isaías  53, 2a.3a.10-11

«Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.

Mas plugo a Yahveh quebrantarle con dolencias. Si se da a sí mismo en expiación, verá descendencia, alargará sus días, y lo que plazca a Yahveh se cumplirá por su mano. Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará.»

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16

«Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos – Jesús, el Hijo de Dios – mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna.»

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 35-45

«Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: “Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos”. El les dijo: “¿Qué queréis que os conceda?” Ellos le respondieron: “Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús les dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?” Ellos le dijeron: “Sí, podemos”. Jesús les dijo: “La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo conque yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado”.

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: “Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos”.»

Pautas para la reflexión personal

El vínculo entre las lecturas

«El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos», nos dice claramente el Señor Jesús en el Evangelio. Jesús nos precede a todos en el servicio, realizando en sí la figura del Siervo de Yahveh, despreciado, marginado, hombre doliente y enfermo, que se da a sí mismo en expiación por su pueblo (Primera Lectura). Justamente asume así la figura del Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras flaquezas porque ha sido tentado en todo como nosotros, excepto en el pecado (Segunda Lectura).

«Despreciable y desecho de hombres»

El impresionante texto del profeta Isaías es el cuarto poema sobre el «Siervo del Señor». A diferencia de los anteriores poemas, se limita a narrar los sufrimientos del Siervo y el sentido último de los mismos. Lo que describe de manera impactante es la pasión, muerte y exaltación inaudita del Siervo. Todo el proceso se desarrolla a base de contrastes y paradojas entre lo que sufre el Siervo en el lugar de las otras personas. Irreconocible descripción de su estado externo, sufrimientos totalmente desmesurados por crímenes ajenos, proceso injusto, muerte ignominiosa propia de malvados. «Con sus llagas nos curó» (Is 53,5) corrige con audacia principios profundamente enraizados en la cultura religiosa antigua, y también en la del Antiguo Testamento.

El Servidor no responde «herida por herida» como permitía e incluso ordenaba la ley del talión (ver Éx 21,25)[1]; mucho menos trata de vengarse desproporcionadamente de la herida recibida (ver Gn 4,23-24)[2]. Por el contrario, sorprendentemente sus propias heridas llevan la curación a un cuerpo cubierto de ellas, el cuerpo de Israel así como cada uno de sus miembros. Al final, se da la explicación de lo inaudito: todo respondía al designio divino que es aceptado libremente por el Siervo. Sus sufrimientos y muerte han tenido un sentido redentor de expiación y salvación (han curado, perdonado y salvado a los verdaderos culpables): el triunfo final ha demostrado su inocencia y el sentido de sus sufrimientos. En el Nuevo Testamento, este cuarto canto del Siervo nos ayuda a entender mejor el sentido Reconciliador de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el Siervo de los siervos.

Los hijos de Zebedeo

El Evangelio de hoy nos presenta uno de eso casos en que los apóstoles quedan «mal parados»; y, lamentablemente, no se salvan ninguno de ellos. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercan al Maestro Bueno y le hacen un pedido. Manifiestan una ambición humana, pues están pensando en un reino terreno que ellos esperaban cuando Jesús, como Mesías prometido, se sentara en el trono del David. No sólo manifiestan ambición, sino también completa incomprensión del misterio y de la misión de Jesucristo. Cuando en la Sagrada Escritura el término «gloria» es aplicado a personas, expresa generalmente su riqueza o su posición destacada. En el Antiguo Testamento la «gloria de Dios» se manifiesta fundamentalmente en dos acontecimientos: el éxodo y el destierro. En el Nuevo Testamento se afirma que Jesús era la «gloria de Dios» que se había hecho visible en la tierra. «Nosotros hemos visto su gloria» escribe el apóstol San Juan.

Recordemos que el pasaje de esta semana se sitúa inmediatamente después del tercer anuncio de la Pasión de Cristo (ver Mc 10, 32-34). Este tercer anuncio llama la atención por lo detalles tan precisos de los acontecimientos que iban a suceder. Se nombra a Jerusalén como escenario de la Pasión y se dan en perfecto orden cronológico los hechos principales que la constituyen. Lejos de liberar a Israel del dominio extranjero para restaurar el reino terreno, Jesús anuncia que será «entregado a los gentiles»[3], es decir a los romanos y será sometido a muerte. Algunos Domingos atrás notábamos cómo después del segundo anuncio de su Pasión los apóstoles discutían sobre quién sería el mayor (ver Mc. 9,30-37). La repetición de la misma situación acentúa la incomprensión de los apóstoles.

«El cáliz que he de beber…»

Si bien Santiago y Juan le formulan un pedido al Maestro que denota una clara manifestación de ambición humana, los otros diez tampoco estaban exentos de esta incomprensión ante el mensaje de Jesús. Como que vemos dos niveles en lo que va siendo narrado por San Marcos. Los otros diez «empezaron a indignarse contra Santiago y Juan». De esa manera demuestran que esos puestos de poder y privilegio también eran deseados por cada uno para sí. No estaban dispuestos a cederlos a otro; la ambición era más fuerte que la amistad que los unía. En ese momento cada uno pensaba en su propio interés. ¡Qué frágiles pero cercanos se nos hacen estos sentimientos de los apóstoles! Jesús, con admirable paciencia y cariño, trata de explicarles que esa petición está fuera de lugar, porque lo que realmente debían de querer era más bien beber el cáliz y ser bautizados con el mismo bautismo con que él iba  a ser bautizado. Estas son expresiones idiomáticas que se usan para indicar una muerte trágica asumida con paciencia y abnegación. Es decir, lo que debían ambicionar era asumir la cruz y estar a su lado en sus sufrimientos. Para luego gozar con Él de su victoria ante la muerte. Y luego Jesús agrega una enseñanza que es como la esencia del Evangelio.

En el Antiguo Testamento el cáliz es símbolo tanto de gozo (ver Sal 23,5; 106,13) como de sufrimiento  (ver Sal 75,9; Is 51, 17-22). Aquí la idea es la del sufrimiento redentor mesiánico. El cáliz es uno que bebe el mismo Jesús «yo bebo», como leemos en el original griego. El uso del presente indica  que ya una experiencia ya comenzada durante toda su terrena. La figura del bautismo expresa la misma idea. El uso del simbolismo del agua para una calamidad es frecuente en el Antiguo Testamento (ver Is 43,2). Jesús va emplear la expresión para significar la muerte que debe de pasar: «Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla!» (Lc 12,50).

La esencia del Evangelio

«El que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». Jesús mismo se pone como modelo, describiendo su propia vida y misión. «Que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos». Esta frase es una de las más importantes en los Evangelios y parece estar tomada de la profecía que leemos en Isaías 53 acerca del Siervo de Yahveh. La palabra más importante en la frase es «lytron»: rescate. En el griego clásico, la palabra es usada generalmente en plural para designar el precio de redención[4] de un cautivo; en los papiros, para designar el dinero por la libertad de los esclavos.  En el Antiguo Testamento, cuando las palabras de esta raíz se empleaban en sentido religioso, significan la liberación realizada por Dios sin ninguna connotación de precio. Designa una cosa positiva por la que el hombre pasa a ser posesión de Dios (ver Est 13,9; Ex 6,6-8).

A la luz de lo dicho, la palabra «lytron» debe de significar el medio como se realiza la redención (reconciliación, liberación). Y se aplica, de hecho, a la muerte de Jesucristo que fue el precio que se pagó para poder reconciliarnos con el Padre en el Espíritu Santo. Los apóstoles finalmente comprendieron bien la enseñanza de Jesús y bebieron de su mismo cáliz. Por eso, no obstante todo, son las columnas de la Iglesia. En efecto San Pablo afirma que su ideal no es poseer poder en esta tierra, sino «tener comunión con los padecimientos de Cristo hasta hacerse semejante a él en su muerte» (Fil 3,10).  Y San Juan nos enseña: «En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1Jn 3,16).

«Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia»

Termina este largo comentario del Salmo 95 en la Carta a los Hebreos con un canto a la palabra de Dios, que es eficaz en el anuncio de la salvación, y al mismo tiempo es penetrante a la hora de discernir la actitud radical del corazón del hombre. Con este canto se cierra el elogio de Jesús en cuanto tiene una dignidad mayor que la de Moisés, y nos presenta a Jesús como el Sumo Sacerdote misericordioso e inocente, que nos comprende y nos ayuda.

En Heb 4,15-16 se inicia el tema que se relaciona con lo que leemos en Heb 2,17-18. La afirmación primera tiene una connotación afectiva no exenta de ternura: «tenemos un Sumo Sacerdote»; existe, es nuestro, está ahí para nosotros, a nuestro alcance. No es un Sumo Sacerdote que no tenga capacidad para comprender nuestras debilidades, pues él mismo ha pasado por todas ellas a semejanza nuestra, aunque no le llevaron a pecar ni a apartarse de Dios, como nos ocurre a todos los demás. La semejanza no le exigió asumir el pecado. Esta realidad ha de movernos a acercarnos con libertad, sin miedo, a ese trono lleno de gracia, de donde brota el favor y la disposición para ayudarnos.

Una palabra del Santo Padre:

« El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por muchos”. Estas palabras constituyen la autopresentación del Maestro divino. Jesús afirma de sí mismo que vino para servir y que precisamente en el servicio y en la entrega total de sí hasta la cruz revela el amor del Padre. Su rostro de “siervo” no disminuye su grandeza divina; más bien, la ilumina con su nueva luz…Él no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida por todos. Siguiendo las huellas de Cristo, la entrega de sí a todos los hombres constituye un imperativo fundamental para la Iglesia y a la vez una indicación de método para su misión…

Las palabras de Jesús sobre el servicio son también profecía de un nuevo estilo de relaciones que es preciso promover no sólo en la comunidad cristiana, sino también en la sociedad. No debemos perder nunca la esperanza de construir un mundo más fraterno. La competencia sin reglas, el afán de dominio sobre los demás a cualquier precio, la discriminación realizada por algunos que se creen superiores a los demás y la búsqueda desenfrenada de la riqueza, están en la raíz de las injusticias, la violencia y las guerras. Las palabras de Jesús se convierten, entonces, en una invitación a pedir por la paz. La misión es anuncio de Dios, que es Padre; de Jesús, que es nuestro hermano mayor; y del Espíritu, que es amor. La misión es colaboración, humilde pero apasionada, en el designio de Dios, que quiere una humanidad salvada y reconciliada. En la cumbre de la historia del hombre según Dios se halla un proyecto de comunión. Hacia ese proyecto debe llevar la misión».

Juan Pablo II. Jornada Mundial de las Misiones.  Homilía del Domingo 22 de octubre de 2000

Vivamos nuestro Domingo a lo largo de la semana.

1. Leamos y meditemos todo el pasaje de Isaías 53, a la luz de lo leído de la lectura del Evangelio.

2. «El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». ¿Cómo vivo esta realidad de manera concreta? ¿La vivo de verdad?

3. Leamos en el Catecismo de la Iglesia Católica los numerales: 440. 786. 1897-1904.


[1] El texto del Éxodo 21,  23- 27 es lo que se conocía como la ley del talión: « Pero si resultare daño, darás vida por vida,

ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal.  Si un hombre hiere a su siervo o a su sierva en el ojo y le deja tuerto, le dará libertad en compensación del ojo. Si uno salta un diente a su siervo o a su sierva, le pondrá en libertad en compensación del diente».

[2] Gn 3, 23-24 «Y dijo Lámek a sus mujeres: “Adá y Sillá, oíd mi voz; mujeres de Lámek, escuchad mi palabra: Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí. Caín será vengado siete veces,  mas Lámek lo será setenta y siete”».

[3] Gentiles: en el AT eran los que no pertenecían a la religión judía. El término equivale a politeístas o idólatras. En el NT se emplea de preferencia a los paganos, es decir los no bautizados.

[4] Redimir: redimir. (Del lat. redimĕre). Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen. Librar de una obligación o extinguirla. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia.

Chaco: Denuncian al “Teléfono de la muerte”

Posted: October 12th, 2009, by Matoga

NOTIVIDA, 11 de octubre de 2009 Chaco, Argentina

Con actitud ejemplar, una diputada chaqueña presentó una denuncia penal en la Fiscalía 11 y un proyecto de resolución que rechaza la línea que enseña a abortar, por encuadrar en los delitos de: a) usurpación de título, b) apología del crimen, c) instigación a cometer delito, d) ejercer el arte de curar, anunciar o prescribir medicamentos, sin título ni autorización y e) cooperación a causar el aborto. Presión abortista para que el proyecto no prospere, temen que la iniciativa sea replicada en otras provincias.

Por Mónica del Río

La línea telefónica “Aborto, más información, menos riesgos” -que avasalla el derecho a la vida y desconoce la soberanía nacional- es promovida por la asociación holandesa “Mujeres sobre las olas” (Women on waves) con la finalidad de asesorar sobre el modo de abortar con misoprostol hasta la semana 12 del embarazo. En nuestro país -donde el misoprostol se vende combinado con el antiinflamatorio diclofenac, con el nombre comercial de Oxaprost- la línea fue implementada el 31 de julio pasado, por Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto.

En la Legislatura chaqueña los diputados Clelia Ávila y Luis Verdún (ambos del bloque Alianza Frente de Todos) presentaron un proyecto de resolución (Exp.2584/2009) manifestando “rechazo y preocupación por el funcionamiento de la línea telefónica habilitada por una organización anónima que informa ‘como abortar de manera segura’”.

Para apoyar el proyecto pulse aquí o ingrese en :

http://www.notivida.com.ar/emails/AlertaTelefonoAborto.html

El proyecto se fundamenta en la legislación nacional vigente y en la Constitución de la provincia del Chaco que en su art. 15 establece: “La Provincia, dentro de la esfera de sus atribuciones, garantiza a todas las personas el goce de los siguientes derechos: 1) A la vida y a la libertad, desde la concepción; a la integridad psicofísica y moral.”

Afirman sus autores: “El comportamiento de estas personas que atienden las líneas telefónicas importan en principio una conducta que encuadra en los siguientes tipos penales a saber: Código Penal art. 247 (usurpación de título), art. 213 (apología del crimen), art. 209 (instigación a cometer delito), art. 208 (sin título ni autorización para ejercer el arte de curar, anunciare o prescribiere medicamentos), art. 86 (cooperación a causar el aborto)”.

Los legisladores chaqueños solicitan que, tras aprobar la resolución, la Legislatura provincial remita copia de la misma “a la Cámara de Diputados de la Nación, al Senado Nacional, al Ministerio de Salud Pública de la Provincia, al Ministerio de Salud de la Nación, Fiscalía Penal que en turno corresponda y a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones Delegación Resistencia, a los efectos que corresponda”.

Presión abortista

El miércoles pasado, la Comisión de Desarrollo Humano y Salud, que estudia el proyecto, recibió a representantes del movimiento feminista que solicitaron audiencia para defender la línea telefónica. Participaron de la reunión: Teresa Cubells (Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito), Gloria Rivero y Lucía Soria (Secretaría de género de la CTA) y Nancy Sotelo (asociación feminista Juana Azurduy).

Lucía Soria recordó el slogan “Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”, afirmando que el movimiento de mujeres ya consiguió “el compromiso del Estado de impartir educación sexual desde el nivel inicial de las escuelas”, los anticonceptivos merced “a la ley de Salud Reproductiva”. Pero al aborto, por el artículo 86 del Código Penal -dijo Soria- sólo pueden llegar algunas mujeres, y seguidamente inquirió, “¿y las demás qué?”.

La diputada Ávila respondió con valentía: “Lo que yo he hecho no fue solamente presentar un proyecto de rechazo, sino que presenté una denuncia penal, concreta, en la Fiscalía 11, porque estoy convencida de que lo que se está haciendo a través de esa línea no es otra cosa que apología del crimen”. Asegurando algo de lo que nosotros podemos dar fe: “represento a gran parte de la sociedad que piensa igual que yo” (Fuente Datachaco.com, 8/10/2009).

Una imagen de la Virgen de Luján cuida a los caídos en Malvinas

Posted: October 12th, 2009, by Matoga

Entronización de la imagen de la Virgen de Luján en el Cementerio de MalvinasDarwin (Islas Malvinas),12Oct. 09 (AICA)Una imagen de la Virgen de Luján fue entronizada este sábado en el cenotafio del cementerio de Darwin, en las Islas Malvinas, hasta donde llegó el segundo contingente de familiares de los caídos en la guerra de 1982 para homenajear a sus seres queridos.

El grupo fue acompañado por el obispo de Río Gallegos, monseñor Juan Carlos Romanín, quien presidió una misa.

“Traer la Virgen de Luján, que recorrió toda la geografía del país y ahora quedará aquí de por vida, es emocionante, impactante”, dijo a la prensa Héctor Abraham, cuyo hijo murió en el conflicto bélico.

En la misa, monseñor Romanín destacó que “hemos venido desde distintos y lejanos lugares para rendir nuestro homenaje de cariño y oración a nuestros seres queridos que han fallecido durante la guerra de 1982”.

“La cruz mayor que preside este cementerio de Darwin, y las cruces pequeñas en cada tumba, son signo de esperanza y de resurrección. Este lugar no es un desierto sin vida, es un campo sembrado con esperanzas”, aseguró.

El prelado señaló que “nuestra presencia en este lugar nos ayuda a buscar y a encontrarnos con Dios, a descubrirlo, a elegirlo, a amarlo en el rostro de cada uno de nuestros seres queridos cuyos restos veneramos”.

La imagen de la Virgen fue despedida el pasado viernes con una misa en la catedral metropolitana presidida por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Eduardo García. Previamente, hubo una procesión por la Avenida de Mayo.

Esa réplica, de 1,53 metros y 60 kilos de peso, recorrió desde 2005 más de 63 mil kilómetros de La Quiaca a Ushuaia, pasando por la Base Marambio en la Antártida. Inclusiva participó de la reciente peregrinación juvenil a pie a la basílica de Luján.+

Texto completo de la homilia de Mons. Romanín

Queridos hermanos todos:

Hoy hemos venido desde distintos y lejanos lugares para rendir nuestro homenaje de cariño y oración a nuestros seres queridos que han fallecido durante la guerra de 1982.

Nos dice la Palabra de Dios en el libro de la Sabiduría: “Las almas de los justos están en las manos de Dios… Ellos gozan de la felicidad.” Así, tenemos la seguridad de que gozan del merecido “cara a cara” con Dios para siempre.

La Cruz mayor que preside este cementerio de Darwin, y las cruces pequeñas en cada tumba, son signo de esperanza y de resurrección, porque allí Jesús ha vencido a la muerte y nos hizo participar de su gloria inmortal. Este lugar no es un desierto sin vida, es un campo sembrado con esperanzas.

A partir de cada dolor, de cada separación, de cada muerte irreparable, tenemos la oportunidad y la posibilidad de poder encontrarnos con Dios, de construir algo distinto, de saber que algo nuevo puede nacer.

Sólo desde el grito de Jesús en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” tenemos la certeza de que es el mismo Dios el que grita desde dentro de nosotros, que sufre con nosotros y desde nosotros, que hace suyos nuestros dolores, nuestras muertes, y que, por eso, da la vida, “la vida en abundancia”.

No estamos solos. Dios no está lejano o ausente de nuestras historias. Peregrina por nuestros propios caminos, recorre nuestros mismos pueblos y ciudades. Está vivo “donde hay dos o más reunidos en su Nombre”. Sabe muy bien quiénes somos y qué necesitamos, cuáles son nuestras alegrías y nuestros gozos, nuestros sufrimientos y angustias. Porque nos ama hasta la locura… Porque hace realidad sus mismas palabras: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”.

Nuestra presencia en este lugar, nos ayuda a buscar y a encontrarnos con Dios, a descubrirlo, a elegirlo, a amarlo en el rostro de cada uno de nuestros seres queridos cuyos restos veneramos, incluso en el rostro de aquellos de los que sólo conocemos por esa frase contundente: “Soldado argentino que sólo Dios conoce”. Ahora, para nosotros, el rostro crucificado de Dios tiene nombre y apellido.

En su imagen sentimos el calor del abrazo de la cruz, el abrazo del “Dios amigo de la vida” que nos impulsa a encontrar lo bueno, lo bello, lo grande.

El duelo es necesario e inevitable. Las pérdidas que tenemos que sufrir están constantemente presentes y deben afrontarse. Y esto implica sufrimiento, que, a su vez, exige un gran proceso de sanación. No se improvisa ni se hace de la noche a la mañana. Por eso, era necesario venir hasta aquí.

Cada uno ha experimentado, de una manera u otra, el aturdimiento inicial, la lamentación, la negación, el rechazo, el miedo, la ansiedad, la culpa, la bronca, la tristeza profunda, la resignación, el reencuentro con Dios, la serenidad interior, la aceptación.

Nuestros muertos ya murieron, y en nuestras mentes ya lo sabemos, pero nuestros corazones necesitan tiempo para saber y aceptar que ya partieron.

Dejemos que Dios fecunde nuestro sufrimiento. Y cuando suframos, hagámoslo positivamente, al estilo de Jesús: por amor, y sólo por amor, como lo estamos haciendo esta mañana.

Y hoy lo hacemos con la imagen de la Virgen Nuestra Señora de Luján, que ha recorrido miles de kilómetros para quedarse aquí. Es Ella la que se quiere quedar. Vivamos la certeza de saber que la Virgen, ofreciendo su ternura materna, intercederá y cuidará el descanso eterno de nuestros padres, hermanos, hijos, amigos, que reposan y recordamos en este “campo santo”.

El Padre Peter Norris que nos acompaña, nos ha leído la página del Evangelio en la que Jesús dice al discípulo: “Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”.

Creo que todos hemos hecho experiencia que cuando sufrimos momentos de intenso dolor, enseguida recurrimos a nuestra madre. Hoy también lo hacemos. Ella es la mamá que, como Jesús, nos conoce muy bien a cada uno, que nos escucha y sufre con nuestras lágrimas de dolor, que sana las heridas de nuestros corazones, que nos regala la esperanza de saber que un día nos vamos a volver a encontrar con nuestros seres queridos fallecidos.

Le pedimos a Ella que interceda ante su Hijo Jesús para que Él dé:

la paz de una vida sin fin a quienes dejaron su vida terrena en Malvinas,

la paz en el corazón a quienes sufren heridas y las consecuencias de aquellos trágicos hechos,

la paz y la esperanza a los familiares, compañeros y amigos de unos y otros,

y nos dé a todos: días de justicia y de paz, de libertad y de fraternidad universal.

Que así sea.+

Hola

Posted: October 9th, 2009, by Matoga

Pensando, entre otras cosas en aquello que comenté

Un abrazo a todos y que Dios los Bendiga

Espiritualidad 22

Posted: October 9th, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

El trabajo, Señor, de cada día

nos sea por tu amor santificado,

convierte su dolor en alegría

de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea

en la noche oscura del amor que espera;

dulce huésped del alma, al que flaquea

dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino,

demos gracias a Dios, que nos concede

la esperanza sin fin del don divino;

todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

Juan le dijo: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros”.

Pero Jesús les dijo: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena”

(Marcos 9, 38-43)

Salmo 18: Elogio de la Ley de Dios

La ley del Señor es perfecta,

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple.

La palabra del Señor es pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos.

También a mí me instruyen:

observarlos es muy provechoso.

Pero ¿quién advierte sus propios errores?

Purifícame de las faltas ocultas.

Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine; entonces seré irreprochable y me veré libre de ese gran pecado.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Acuérdate, Señor, de los que se han consagrado a tu servicio, que sean para tu pueblo ejemplo de santidad.
  • Concede, Señor, el espíritu de justicia a los que gobiernan las naciones y haz que trabajen en bien de la paz, para que todos podamos vivir según tu ley.
  • Concede la paz a nuestros días y multiplica los bienes de la tierra, para que los pobres puedan gozar de las riquezas de tu bondad.
  • Cristo salvador, que con tu triunfo has iluminado el mundo entero y con tu resurrección  has dado a los hombres una prenda de su inmortalidad, concede la luz eterna a nuestros hermanos difuntos.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

JUSTICIA (II)

Pero permanezcamos en la realidad diaria. ¿Cómo se vería todo si el hombre se esforzase por la justicia?

Por la del orden cotidiano: entonces haría lo suyo para que las leyes de su país dieran a cada cual su de­recho; que las cargas se repartieran como correspon­diera a las posibilidades reales; que se socorriera del modo adecuado las situaciones de necesidad, etc. Grandes cosas, pero dejémoslas estar en paz por aho­ra, pues a menudo las grandes cosas parecen servir para desviar al hombre de esos puntos donde todo se toma en serio. Así, ¿quién toma realmente en serio la justicia del orden? La respuesta resultaría menos grandiosa, pero más concreta. Tomaría forma de preguntas que entrarían en la propia vida.

Por ejemplo, si gastas ahora cien pesos para ti y luego tienes que hacerlo para otro, ¿tiene el mismo peso esa suma para tu sentir? ¿O dices, piensas o sientes en el primer caso: “sólo” cien pesos, y en cambio en el segundo: “cien, y nada menos”? ¿Por qué el peso diferente? Sería justicia que la suma pesara ambas veces lo mismo, esto es, que la necesidad del otro te importara tanto como la tuya propia. Y aun­que fuera diferente para el sentir involuntario, sin embargo, que fuera igual para la disposición de áni­mo y la acción.

¿Y cómo es en tu casa, en tu familia? ¿Das en ella el mismo valor a las diversas personas? ¿Sientes tan­to una mala palabra sobre el uno como sobre el otro? ¿O bien ocurre que tienes simpatía al uno y te suble­va una injusticia contra él, pero en el caso del otro encuentras que la cosa no es tan grave? ¿No debería, por lo menos, ser igual en ambos casos la conducta práctica?

Aquí, no en la distribución de las cargas tributa­rias, empieza la verdadera justicia del orden: en casa, en el trato con los amigos, en la oficina, dondequie­ra que te reúnes con alguien; empieza en que digas, des y hagas a cada cual aquello que pretende, confor­me a tu posibilidad.

Y en cuanto a la justicia del destino, en que la vi­da del hombre hubiera de configurarse tal como lo merece su disposición de ánimo, ¿qué aspecto ten­dría en lo cotidiano esa justicia, en la medida en que se pueda hablar en absoluto de ella? ¿Qué podría ha­cer quien tuviera “hambre y sed” de ella? En el ser mismo no podría cambiar mucho, pues ahí operan potencias más altas; pero, por ejemplo, podría esfor­zarse por enjuiciar a los demás no según su aspecto exterior, sino conforme a su disposición de ánimo. Pero ¿cómo ocurre aquí, en la realidad diaria? A los que viven alrededor de nosotros, ¿les damos ese co­mienzo de justicia de destino tratando de ver clara­mente cuál es su disposición de ánimo? En casa, con los nuestros, o en el trabajo, con nuestros compañe­ros; en resumen, entre las personas que están más cerca de nosotros, ¿consideramos con qué intención ha dicho alguien la palabra que nos ofende; por qué se ha excitado tanto en tal o cual caso o por qué mo­tivo ha trabajado tan mal?

Así entraríamos en lo auténtico de la realidad dia­ria.

No tratando de producir una cultura universal de la justicia en que coincidieran lo externo y lo interno, sino dando un poco de esa justicia a las personas con quienes tenernos que habérnoslas.

En el más hondo estrato de la justicia se estable­ce, según vimos, la cuestión de las distinciones de la existencia: ¿Por qué ése es de tal índole y el otro así? ¿Por qué ése está enfermo y el otro sano? ¿Por qué éste viene de una familia en orden y aquél de otra destrozada? Y así sucesivamente, a través de todas las desigualdades que se presentan por todas partes. No captamos sus raíces; consideremos más bien lo que sería posible en lo cotidiano.

Por ejemplo, la cuestión elemental es saber si con­cedemos al otro el derecho a ser como es. Si lo con­sideramos, bien pronto vemos que no lo hacemos así habitualmente, sino que más bien le reprochamos su manera de ser con aversión, hostilidad, partidismo.

Sin embargo, por la existencia él tiene derecho a ser como es, de modo que también hemos de conce­dérselo. Y no sólo teóricamente, sino en nuestra dis­posición de ánimo y en nuestros pensamientos, en el trato y la actividad de cada día. Y eso, ante todo, en nuestro círculo más próximo: la familia, las amista­des, el trabajo. Sería justicia comprender al otro par­tiendo de él mismo y conduciéndose con él en con­secuencia. En vez de eso acentuamos la injusticia de la existencia aumentando y envenenando las diferen­cias con nuestros juicios y acciones.

(Una ética para nuestro tiempo, Romano Guardini)

Pero si ya es así en el pequeño círculo en que podemos influir, ¿cómo ha de llegar a ser de otro modo en el gran mundo? Todos debieran decirse: la histo­ria de los pueblos va tal como van las cosas en mi ca­sa. El Estado es tal como ordeno yo mi pequeño do­minio de influjo. Toda crítica debería empezar por nosotros, en casa, y por cierto con la intención de mejorar las cosas. Entonces veríamos pronto cuántas cosas van aquí torcidas porque no permitimos al otro que sea el que es, y no le dejamos para ello el sitio que necesita.

Mañana comienza la gran Fiesta de la Acción Católica

Posted: October 9th, 2009, by Matoga

Asamblea Federal de la Acción Católica Rosario 2006Lomas de Zamora (Buenos Aires), 9 Oct. 09 (AICA) Las alternativas de la 26ª Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina (A.C.A.) que con el lema “En Jesús, vida digna y plena para todos”, se llevará a cabo del 10 al 12 de octubre en la diócesis de Lomas de Zamora, podrán seguirse a través de Internet en el sitio www.acaasambleaonline.com.ar.

Más de cinco mil militantes (en su mayoría jóvenes) se inscribieron para participar de este encuentro que por primera vez en la historia de la Institución se realiza en el Conurbano bonaerense.

Por otra parte, se calcula que unas diez mil personas asistirán a los actos masivos: La Apertura será el sábado 10 a las 14 y la Clausura el lunes 12 a las 10, en el Estadio de Témperley. En ambos casos, el ingreso será posible hasta colmar la capacidad del estadio. El domingo 11 a las 19.30 habrá un Acto Popular en la Plaza Grigera, frente a la catedral Nuestra Señora de la Paz.

Acto popularLa convocatoria en la plaza central de Lomas (Hipólito Yrigoyen 8700) será a las 19 y a las 19.30 comenzará el festival en el que actuarán el grupo Los Carabajal, Coqui Sosa, la cantante Loreto , el conjunto Tus Huellas, la Banda Municipal de Lomas de Zamora y artistas locales. Además, el grupo de teatro Mensaje en Movimiento brindará un espectáculo multimedia, bajo la dirección de Julián Collado y Verónica Vázquez. El cierre musical estará a cargo del cantante Daniel Poli y su banda, aproximadamente a las 21. El encuentro concluirá con un espectáculo de fuegos artificiales.

Las delegaciones más numerosas

Conocida como “la Motora”, la Acción Católica lomense es la que mayor número de participantes llevará a la Asamblea, con más de 900 inscriptos; le siguen San Juan, Tucumán y San Justo, con un promedio de 325 asistentes confirmados; y luego le siguen Avellaneda-Lanús, Buenos Aires, Paraná y san Martín como las más numerosas.

De San Juan a Lomas de Zamora: Por ejemplo, la Acción Católica de San Juan de Cuyo ha elaborado la bandera más grande de la historia de la iglesia arquidiocesana, con 34 metros de largo por 19 de ancho. La imagen es la del “Submarino”, la popular geoforma del Valle de la Luna, en cuya proa se encuentra el escudo de la A.C.A., y la inscripción “San Juan” en uno de los laterales. Hoy a las 15.30, en el predio ferial de San Juan, el arzobispo, monseñor Alfonso Delgado, despedirá e impartirá la bendición al contingente de sanjuaninos que representarán a la provincia en la Asamblea.

Indulgencia plenaria

La Penitenciaría apostólica determinó conceder Indulgencia Plenaria a los miembros de la Acción Católica Argentina que participen de la Asamblea, “bajo las condiciones de costumbre, cumpliendo con el rito de la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice”.

Al mismo tiempo, concede este don a “otros fieles realmente arrepentidos que busquen obtenerla uniéndose de corazón a los fines del Año Sacerdotal” establecido por el Papa, y “las apliquen con religiosa intercesión por los sacerdotes de la Iglesia ofreciendo su oración a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, para que se santifiquen y sean según su Corazón”.

Que siempre estemos al servicio de la comunidad

El zonal del diario Clarín, que se distribuye junto a la edición nacional del matutino en los partidos de Lomas de Zamora, Alte. Brown, Esteban Echeverría y Ezeiza, publicó un suplemento especial dedicado a este acontecimiento de la Iglesia en la Argentina. Entre otras cosas contiene una entrevista con el arquitecto Alejandro Madero, presidente nacional de la A.C.A., en la que menciona los logros alcanzados durante su gestión y las expectativas para la próxima administración.

“Creo que alcanzamos muchos de los objetivos que nos propusimos”, dijo al destacar la conformación de un Instituto de Formación Política, el certamen “Educar para la Paz”, y un programa llevado a cabo junto con la Asociación Cristiana de Jóvenes, en el último año del Polimodal de escuelas católicas, que les propone a los estudiantes resolver problemas a través de la doctrina social de la Iglesia.

Madero está al frente de la institución desde hace seis años y no puede ser reelegido. En cuanto a la próxima administración, estimó que “seguirá de alguna manera con el lineamiento que nos hemos propuesto: estar al servicio de la gente”. Y al destacar la participación de la juventud en la A.C.A., señaló que es muy esperanzador “saber que alguien ha de tomar el día de mañana la posta de la misión de esa institución. “Alcanza un dato: 3.200 asistentes a esta asamblea son jóvenes. Esto da la dimensión de la importancia que ellos tienen en la A.C.A. Además apuntamos a consolidarnos aún más en la sociedad y que siempre estemos al servicio de la comunidad, en el momento que sea”.

Obispos que participarán
Además de monseñor Luis Collazuol, obispo de Concordia y asesor nacional de la A.C.A., han comprometido su presencia en distintos momentos de la Asamblea los arzobispos Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján) y José María Arancedo (Santa Fe de la Vera Cruz), y los obispos Eduardo García (auxiliar de Buenos Aires), Luis Fernández (auxiliar de Buenos Aires), Damián Bitar (auxiliar de San Justo) y Luis Stockler (Quilmes).

Para mayor información: asamblealomas@gmail.com.+

Cristianismo no es una filosofía sino modo de vivir, es amor, dice Benedicto XVI

Posted: October 9th, 2009, by Matoga

VATICANO, Oct. 09 (ACI) Al presidir esta mañana la primera Congregación General de la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos y ante 226 Padres Sinodales, el Papa Benedicto XVI señaló que “el cristianismo no es una suma de ideas, una filosofía, una teoría. Sino un modo de vivir. Es caridad. Es amor”.

Al iniciar su reflexión, informa Radio Vaticana, el Santo Padre afirmó que “hemos comenzado nuestro Sínodo invocando al Espíritu Santo, pues bien sabemos que nosotros no podemos hacer lo que es necesario hacer por la Iglesia y por el mundo, en este momento. Sólo en la fuerza del Espíritu Santo podemos encontrar lo que es recto y seguirlo“.

Tras afirmar que el “Espíritu divino nos permite conocer las realidades humanas a la luz de Dios”, Benedicto XVI explicó que los límites de los análisis son aquellos meramente sociológicos. Se trata, dijo, de análisis “horizontales” que carecen de la dimensión “vertical”.

“Si la primera relación, aquella fundamental, no es correcta, todas las otras relaciones no funcionan desde lo más profundo. Por lo tanto, todos nuestros análisis del mundo son insuficientes si no consideramos al mundo a la luz de Dios. Si no descubrimos que en la base de las injusticias y de la corrupción hay un corazón que no es recto. Hay una cerrazón hacia Dios y por lo tanto una falsificación de la relación fundamental sobre la cual han pasado todas las demás”.

En su meditación, el Papa reflexionó en el Himno de la Hora Tercia, la oración que introduce la sesión sinodal matutina, y aseguró que es importante reconocer “la pequeñez humana ante Dios. Pequeñez de la que se derivan todos los vicios que destruyen la red social y la paz en el mundo”.

Seguidamente el Papa destacó la grandeza, gratuidad y la cercanía del amor de Dios. “Las cosas de la ciencia, de la técnica cuestan grandes inversiones, aventuras espirituales y materiales costosas y difíciles. Pero Dios se da gratuitamente. Las grandes cosas de la vida –Dios, el amor y la verdad– son gratuitas y diría que sobre ello debemos meditar a menudo. Sobre esta gratuidad de Dios. Sobre el hecho que no hay necesidad de grandes dones materiales ni intelectuales para estar cerca de Dios: Dios está en mí, en mi corazón y en mis labios”.

“El hombre que descubre la intimidad con lo divino debe testimoniarlo con todo su ser. Debe testimoniar la verdad de la caridad de Dios porque ésta es la esencia de la religión cristiana”, enfatizó el Santo Padre.

“La caridad de Dios debe ser anunciada a la humanidad. A cada hombre, que para un cristiano es prójimo y hermano”, precisó.

Benedicto XVI subrayó luego que “el cristianismo no es una suma de ideas, una filosofía, una teoría. Sino un modo de vivir. Es caridad. Es amor. Sólo así llegamos a ser cristianos: si la fe se transforma en caridad. Si es caridad. Nuestro Dios es por una parte ‘Logos’ -Razón eterna- pero esta Razón es también Amor. No es matemática fría que construye el universo. Esta Razón eterna es fuego. Es caridad. Ya en nosotros debería realizarse esta unidad de razón y caridad, de fe y caridad”.

Evocando al Buen Samaritano de la liturgia de hoy, Benedicto XVI resaltó que “la caridad no es una cosa individual, sino universal. Universal y concreta. Hay que abrir realmente los confines entre tribus, etnias y religiones a la universalidad del amor de Dios en nuestros ámbitos de vida, todo lo concretamente que sea necesario”.

“Roguemos al Señor que nos done el Espíritu Santo, que os done un nuevo Pentecostés, que nos ayude a ser sus servidores en esta hora del mundo”, concluyó.

Un Millón de Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz

Posted: October 8th, 2009, by Matoga

ESTE AÑO EL RETO ES MAYOR ¡Únete a la Liga de la Oración!
Como todos los 18 de octubre de cada año y a nivel mundial, el Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, realiza el programa “Un Millón de Niños Rezando el Rosario” por la unión y la paz, con la finalidad de motivar a los más pequeños de la casa a comunicarse con Dios a través de la oración del Santo Rosario, junto a la Santísima Virgen.
Esta gran jornada de oración se llevara a cabo a partir de las 9 de la mañana en los colegios, hogares, parroquias, hospitales y en cualquier lugar donde los niños y adultos se encuentren para rezar a la Santísima Virgen María por la unión y paz en el mundo entero.
Este año te invitamos a unirte de la siguiente forma: 16 de octubre en tu colegio 17 de octubre en tu parroquia 18 de octubre invita a tu familia y amigos a rezar el Santo Rosario, donde quiera que se encuentren.
Para que esta actividad se haga realidad necesitamos de tu participación. Una vez San Pio de Pietrelcina dijo “…Y pensar que si un millón de niños rezara el rosario cuantas gracias se derramarían sobre el mundo”
Recuerda enviarnos tu testimonio con fotos, para motivar a otros niños a unirse a esta Liga de Oración.

Comunícate con nosotros para solicitar información:Teléfonos: (0212) 2647103 / 2645140 / 3930947 Correo: unmillondeninosrezando@gmail.com www.unmillondeninos.org (descarga el material de la campaña)

Espiritualidad 21

Posted: October 8th, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,

salimos de la noche y estrenamos la aurora;

saludamos el gozo de la luz que nos llega

resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,

y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;

silabeas el alba igual que una palabra;

tu pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,

acude a su trabajo, madruga a sus dolores;

le confías la tierra, y a la tarde la encuentras

rica de pan y amarga de sudores.

Y tú te regocijas, oh Dios, y tu prolongas

en sus pequeñas manos tus manos poderosas;

y estáis de cuerpo entero los dos así creando,

los dos así velando por las cosas.

¡Bendita la mañana que trae la noticia

de tu presencia joven, en gloria y poderío,

la serena certeza con que el día proclama

que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: “¿De qué hablaban en el camino?”. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: “El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado”.

(Marcos 9, 30-37)

Salmo 53: Plegaria en el momento de persecución

Dios mío, sálvame por tu Nombre,

defiéndeme con tu poder.

Dios mío, escucha mi súplica,

presta atención a las palabras de mi boca.

Porque gente soberbia se ha alzado contra mí,

hombres violentos atentan contra mi vida,

sin tener presente a Dios.

Pero Dios es mi ayuda,

el Señor es mi verdadero sostén:

Te ofreceré un sacrificio voluntario,

daré gracias a tu Nombre, porque es bueno.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida, encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.
  • Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.
  • Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor, para que haya paz y concordia entre los pueblos.
  • Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos, y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

JUSTICIA (I)

En el Sermón de la Montaña, en las Bienaventu­ranzas, hay unas palabras de Jesús que expresan la grandeza, pero también toda la tragedia, que aquí se contiene. Dicen: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados” (Mt 5, 6). Quien pronuncia esas palabras no es ningún idealis­ta lejano al mundo, sino aquel de quien dice el Evan­gelio que “sabía qué hay en el hombre” (Jn 2, 25). Aquí, en imagen, ha enlazado la justicia con esa ten­dencia en que se juega el ser o no ser de la vida cor­poral: el hambre y la sed. Tan elemental es en el co­razón del hombre —del hombre justo, aquel a quien Jesús llama “feliz”— el anhelo de justicia como el hambre y la sed en su vida corporal. Qué terrible, en­tonces, su carencia si no encuentra satisfacción. Pe­ro, así dice su promesa, “quedarán saciados”.

Así produce la impresión de algo elemental que afecta al hombre entero.

De la justicia sólo se puede hablar en el hombre: en el mundo del animal ni existe. Donde parece mos­trarse algo de esa índole es un reflejo de la naturaleza del hombre en el animal que vive con él. Por su propia naturaleza el animal no sa­be nada de justicia, pues le falta lo que está en su núcleo, la persona. Pero ¿qué es “persona”?

Es el modo como el hombre es hombre. Lo inani­mado de la naturaleza existe como cosa, como algo que existe sin sentir, que está determinado por leyes naturales en cuanto a forma, propiedades y energías. Lo vivo existe como individuo, como un ser que vi­ve, que, partiendo de un centro interior, se construye, se afirma, se despliega, se propaga y muere; pero también está sujeto por necesidades interiores y ex­teriores. Por el contrario, el hombre existe como per­sona, esto es, no sólo está ahí, sino que tiene concien­cia de sí, realiza una obra propia con comprensión y en libertad, está con otros hombres en relación no meramente física o biológica, sino en la relación del diálogo y de la comunidad por el espíritu. El hecho de ser persona da a su existencia esa impresionante gravedad de sentido que se expresa en las palabras “conciencia” y “responsabilidad”. El hombre no só­lo es, sino que su ser le está confiado, y se le tomará cuenta de lo que haga con él. No sólo está en activi­dad, sino que obra, y ha de responsabilizarse por ese obrar.

De ahí que tenga dignidad y honor. Para ello re­clama posibilidad y orden, debe reclamarlo, con la inexorabilidad de la autoconservación espiritual, pa­ra sí y para los demás, para el hombre en general. Esto es, por lo pronto, el anhelo de justicia.

Justicia, pues, es ese orden en que puede existir el hombre como persona; en que puede formar su juicio sobre sí mismo y sobre el mundo, tener una convic­ción que nadie le pueda atacar; ser señor de su deci­sión y actuar conforme a su propio criterio. Justicia es esa ordenación de la existencia en que el hombre puede obtener participación en el mundo y realizar una obra; entrar, con los demás hombres, en la rela­ción de la amistad, de la comunidad de trabajo, del amor y de la fecundidad, tal como lo requiera el jui­cio de su conciencia. Y por cierto, subrayándolo una vez más, no sólo el uno o el otro, no sólo el podero­so y afortunado y dotado, sino todo hombre, por ser hombre.

El orden que lo garantiza así es justicia. Pero ¿la hay? La historia, ¿no es en realidad su tragedia? ¿No es la cadena de hechos por los cuales el egoísmo, la violencia y la mentira han puesto en riesgo y han destrozado una y otra vez ese orden? En todo caso, un orden así sería justicia, y llamamos justo al hom­bre que lo quiere y se esfuerza por su realización.

Más profundamente entraría la justicia si también determinara el destino. Es decir, si el hombre que es bueno por ello mismo fuera también feliz; si al bien intencionado le saliera bien su labor; si el puro de co­razón fuera siempre bello; si al bueno se le llenara la vida de grandeza y de riqueza; así como, recíproca­mente, si la mala intención hiciera feo a su poseedor, la injusticia acarreara también desgracia y toda culpa se vengara de quien la cometiera, y sólo de él, nunca de un inocente.

Eso sería justicia, no sólo de la acción, sino del destino. Pero ¿la hay? ¿No es ella el tema de las fá­bulas? ¿Y no es ésa la razón por la que nunca nos cansamos de esos relatos, mientras que la realidad va de modo tan diferente? Entonces sería justo, en tal sentido profundo, el hombre que anhelara tal situa­ción de las cosas y que hiciera por ella todo lo que pudiera; pero, ciertamente, sería también un Don Quijote, el soñador, que persigue lo imposible y que se pone en ridículo…

Sí, quizá entra todavía más hondo, y entonces pa­rece esbozarse algo que deberíamos llamar la justicia del ser. Es tan inverosímil que uno casi tiene ver­güenza de hablar de ella. Presentimos lo que quiere decir cuando atendemos a la queja del corazón hu­mano porque no la haya: ¿por qué no soy sano y fuerte, sino que he nacido enfermo? ¿Por qué tengo estas cualidades y no aquéllas? ¿Por qué no se me ha concedido la posibilidad que envidio a mi amigo? Y así sucesivamente…

(Una ética para nuestro tiempo, Romano Guardini)

En todas las lenguas humanas aparecen preguntas que ninguna sabiduría puede responder: son aquellas en que entra la palabra “por qué” y la palabra “yo”: ¿Por qué soy yo así? ¿Por qué no soy así? Sería jus­ticia del ser el hecho de que todo hombre, desde su primer sentir, pudiera estar de acuerdo con ser como es y el que es. Pero con eso tocamos el misterio bá­sico de la existencia finita. La respuesta a esas pre­guntas la da sólo Dios mismo; una respuesta que no sólo resuelve la cuestión en teoría, sino que la asume en encuentro vivo.

Espiritualidad 20

Posted: October 8th, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

Buenos días, Señor, a ti el primero

encuentra la mirada

del corazón, apenas nace el día:

Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero

andar por la vereda:

Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;

Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a ti te busco,

levanto a ti las manos

y el corazón, al despertar la aurora:

quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,

que traes la alegría

al corazón que va por tus caminos

¡vencedor de tu muerte y de la mía!  Amén.

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas”. “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”. Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.

Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.

(Marcos 8, 27-35)

Salmo 114: Canto de Acción de Gracias

Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante;

porque inclina su oído hacia mí,

el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,

me alcanzaron los lazos del abismo,

caí en tristeza y angustia.

Invoqué el nombre del Señor:

«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas me salvó.

Arrancó mi alma de la muerte,

mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor,

en el país de la vida.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Señor, sacia nuestra hambre en el banquete de tu Eucaristía, y ayúdanos a participar de ella con alegría.
  • Concédenos, Maestro bueno, escuchar tu Palabra con un corazón noble y haz que perseveremos hasta dar fruto.
  • Que con nuestro trabajo, Señor, cooperemos contigo para mejorar el mundo, para que así, por la acción de tu Iglesia, reine en él la paz.
  • Reconocemos, Señor, que hemos pecado; perdona nuestras faltas por tu gran misericordia.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

FIDELIDAD (II)

Pero no habríamos de olvidar otra fidelidad: la fi­delidad a Dios.

¿Cómo es cuando una persona, en decisión res­ponsable, se decide por la fe? En principio, colabora todo lo que ha recibido en sí de los padres, de la at­mósfera de la casa, de los maestros, de la vida de la Iglesia y de tantas otras cosas. También ha tenido él mismo experiencias religiosas. Por ejemplo, en mo­mentos de oración cordial ha percibido algo que era sagrado y amistoso, y que servía de apoyo. O en de­terminadas ocasiones ha experimentado lo que se lla­ma providencia. Las respuestas de la religión cristia­na a las cuestiones de la existencia lo han convenci­do. Sobre ello se ha decidido y ha dado a Dios su fe. Esta primera actitud creyente es bella, ge­nerosa y llena la conciencia de un hondo sentido. Pe­ro con el tiempo también cambiar o desaparecer estos sentimientos.

Por ejemplo, desaparece la sensación de la proxi­midad de Dios, y en torno al creyente surge un vacío religioso. O tiene que percibir todo lo humano que va pegado al mundo religioso. O intervienen aconteci­mientos que no puede poner de acuerdo con la idea de la providencia. O las opiniones de la época se alejan de la fe, de manera que ésta parece algo supera­do. Entonces la fe pierde las ayudas que tenía en el sentimiento, en personas del ambiente, en las coyun­turas del acontecer, y palidecen las enseñanzas de la Revelación, que al principio resplandecían tan prodi­giosamente. Entonces se puede imponer la pregunta de si no se habrá equivocado uno. Si no habrá su­cumbido a algún idealismo. En tales momentos, uno puede parecer un tonto con su fe, entonces es el mo­mento de la fidelidad. Dice: Cuando creí, lo que allí operaba no fue una mera pro­pensión del sentimiento, o la fuerza de atracción de una hermosa idea, sino una acción del núcleo de la persona y de su sinceridad. La palabra “fe”, en ale­mán, Glauben, se relaciona con geloben, “compro­metido”: Dios se confía a ese compromiso, a esos es­ponsales; así que yo me pongo de su parte.

De ese modo la fe adquiere una nueva significa­ción: es esa acción en que el hombre atraviesa el tiempo del alejamiento y el silencio de Dios. Cuando Él deja percibir su cercanía, y su palabra se hace vi­viente, no es difícil estar seguro de su realidad: es una dicha. Pero cuando se esconde, y no se percibe nada, y la palabra santa no habla, entonces se vuelve difícil. Pero ahí es el momento de la auténtica fe.

Fidelidad es lo que supera el tiempo fugitivo. Tiene en sí algo de eternidad; pero ya que se habla de eternidad, ¿cómo es un Dios mismo?

Cuando Dios creó el mundo lo creó con verdade­ra grandiosidad —los conocimientos científicos nos han hecho dar cuenta de ello de modo abrumador—. Grande en lo grande y, si así se puede decir, también grande en lo pequeño. El mundo es mayor que nuestro pensamiento, pero frente a Dios es pequeño, pues Él es absoluto. La palabra “es” no se puede aplicar al mundo en la misma sig­nificación que a Él. No se puede decir: Dios y el mundo “son”. Él es, sencillamente, dueño de sí, sufi­ciente para sí; el mundo es mediante Él, ante Él, ha­cia Él… Pero cuando Él lo creó, no lo hizo por jue­go, sino con divina seriedad. En el mundo puso su honor. Se puede decir realmente: le concedió su fide­lidad, al decir que era “bueno”. Seis veces se lee así en el primer relato de la Creación, y al final, por sép­tima vez: “Dios vio todo lo que había creado, y vio que era muy bueno” (Gn 1). Con eso se vinculó con el mundo.

Ya hemos hablado antes del mito indio según el cual el dios Shiva, en el rebose de la alegría de crear, produjo el mundo, pero luego se hartó de él, lo hizo pedazos y creó otro nuevo, y tras de éste, otro nuevo, y así sucesivamente. Así resultaría ser el dios que no mantuviera su fidelidad a su obra. Con su exigencia, no pasaría por la finitud del mundo, sino que al cabo de algún tiempo le resultaría demasiado poco y lo arrojaría. ¡Sería terrible estar en manos de semejante dios! Pero no es así el que se nos ha revelado, sino que mantiene firme su obra. Mantiene el mundo en el ser. Lo conserva en todo momento por su fidelidad.

Eso fue, si así se puede decir, la “puesta a prueba” de la fidelidad de Dios al mundo, que reside en la misma finitud jamás superable de lo creado. Pero a ésa se añadió otra, que nunca debía haber tenido lu­gar. No procedía de la naturaleza de las cosas, sino de la historia, de la libertad del hombre, de un abuso de esa libertad, de su sublevación, y vuelve a surgir siempre, una y otra vez, de la rebelión del hombre. Entonces la fidelidad de Dios llega a ser un concep­to básico de la Revelación.

La Sagrada Escritura nos habla de cómo Dios, pa­ra traer redención, llama a un pueblo; cómo estable­ce con éste una alianza que descansa totalmente en su eterna fidelidad, y cómo de ella surge la historia del Antiguo Testamento. Y cómo, en definitiva, la fidelidad de Dios hace algo incomprensible: tomar so­bre sí mismo la responsabilidad por la culpa del hombre, entrar en la historia mediante la encarnación y recibir de ella un destino.

(Una ética para nuestro tiempo, Romano Guardini)

La vida de Jesús es una única fidelidad. Expresión de ello es el modo como permanece en la estrecha y hostil Palestina, porque se sabe enviado como parte de la Alianza del Sinaí, aunque la amplitud del mun­do pagano lo recibiría con buena disposición. Perma­neció allí hasta la muerte, ¡y qué muerte! De Dios viene la fidelidad al mundo. Podemos ser fieles sólo porque Él es fiel y porque nos ha dispues­to, como imágenes y semejanzas suyas, para la fide­lidad.