Papa Francisco

Auspiciantes

Publicidad

Recién Escritos

Categorias

Facebook

Twitter

jesushttp://www.marana-tha.net Marana - Thá Ven Señor Jesús ::

Espiritualidad 6

Posted: September 24th, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!,

la Iglesia nos sumerge en tu misterio;

te confesamos y te bendecimos,

Señor, Dios nuestro.

Como un río en el mar de tu grandeza,

el tiempo desemboca en hoy eterno,

lo pequeño se anega en lo infinito,

Señor, Dios nuestro.

Oh Palabra del Padre, te escuchamos:

Oh Padre, mira el rostro de tu Verbo;

Oh Espíritu de Amor, ven a nosotros;

Señor Dios nuestro.

¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!

Haced de nuestras almas vuestro cielo,

llevadnos al hogar donde tú habitas,

Señor, Dios nuestro.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu:

fuente de gozo pleno y verdadero,

al Creador del cielo y de la tierra,

Señor, Dios nuestro. Amén

Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.

(Mateo 28, 16-20)

Salmo 32: Alabanza al Poder de Dios

Aclamen, justos, al Señor; es propio de los buenos alabarlo.

Alaben al Señor con la cítara,

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

toquen con arte, con aclamaciones.

Porque la palabra del Señor es recta

y él obra siempre con lealtad;

él ama la justicia y el derecho,

y la tierra está llena de su amor.

La palabra del Señor hizo el cielo,

y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales;

él encierra en un cántaro las aguas del mar

y pone en un depósito las olas del océano.

Que toda la tierra tema al Señor,

y tiemblen ante él los habitantes del mundo;

porque él lo dijo, y el mundo existió,

él dio una orden, y todo subsiste.

Nuestra alma espera en el Señor;

él es nuestra ayuda y nuestro escudo.

Nuestro corazón se regocija en él:

nosotros confiamos en su santo Nombre.

Intenciones:

  • Acuérdate, Señor, de tu Iglesia: guárdala de todo mal y haz que crezca en tu amor.
  • Que todos los pueblos, Señor, te reconozcan como al único Dios verdadero, y a Jesucristo como al Salvador que tú has enviado.
  • A nuestras familias, y a todos nuestros seres queridos concédeles tus bienes y que tu bondad les dé la vida eterna.
  • Te pedimos, Señor, por los trabajadores que sufren: alivia sus dificultades y haz que todos los hombres reconozcan su dignidad.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

La Santísima Trinidad

La Iglesia profesa su fe en el Dios único: que es al mismo tiempo Trinidad Santísima e inefable de Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Sólo el que se nos ha querido dar a conocer y que “habitando en una luz inaccesible” (1 Tim 6, 16) es en Sí mismo por encima de todo nombre, de todas las cosas y de toda inteligencia creada. puede darnos el conocimiento justo y pleno de Sí mismo, revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo, a cuya eterna vida nosotros estamos llamados, por su gracia, a participar, aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz perpetua.

Dios, que para nosotros es incomprensible, ha querido revelarse a Sí mismo no sólo como único creador y Padre omnipotente, sino también como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En esta revelación la verdad sobre Dios, que es amor, se desvela en su fuente esencial: Dios es amor en la vida interior misma de una única Divinidad.

Este misterio -el más profundo: el misterio de la vida íntima de Dios mismo- nos lo ha revelado Jesucristo: “El que está en el seno del Padre, es el que le ha dado a conocer” (Jn 1, 18). Según el Evangelio de San Mateo, las últimas palabras, con las que Jesucristo concluye su misión terrena después de la resurrección, fueron dirigidas a los Apóstoles: “Id, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 18). Estas palabras inauguraban la misión de la Iglesia, indicándole su compromiso fundamental y constitutivo. La primera tarea de la Iglesia es enseñar y bautizar -y bautizar quiere decir ‘sumergir’ (por eso, se bautiza con agua)- en la vida trinitaria de Dios.

Jesucristo encierra en estas últimas palabras todo lo que precedentemente había enseñado sobre Dios: sobre el Padre, sobre el Hijo y sobre el Espíritu Santo. Efectivamente, había anunciado desde el principio la verdad sobre el Dios único, en conformidad con la tradición de Israel. A la pregunta: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”, Jesús había respondido: “El primero es: Escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor” (Mc 12, 29). Y al mismo tiempo Jesús se había dirigido constantemente a Dios como a “su Padre”, hasta asegurar: “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn 10, 30). Del mismo modo había revelado también al “Espíritu de verdad, que procede del Padre” (Jn 15, 26).

Las palabras sobre el bautismo “en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, confiadas por Jesús a los Apóstoles al concluir su misión terrena, tienen un significado particular, porque han consolidado la verdad sobre la Santísima Trinidad, poniéndola en la base de la vida sacramental de la Iglesia. La vida de fe de todos los cristianos comienza en el bautismo, con la inmersión en el misterio del Dios vivo. Lo prueban las Cartas apostólicas, ante todo las de San Pablo. Entre las fórmulas trinitarias que contienen, la más conocida y constantemente usada en la liturgia, es la que se halla en la segunda Carta a los Corintios: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu Santo esté con todos vosotros” (2 Cor 13,13). Encontramos otras en la primera Carta a los Corintios; en la de los Efesios y también en la primera Carta de San Pedro, al comienzo del primer capítulo.

Como un reflejo, todo el desarrollo de la vida de oración de la Iglesia ha asumido una conciencia y un aliento trinitario: en el Espíritu, por Cristo, al Padre.

De este modo, la fe en el Dios uno y trino entró desde el principio en la Tradición de la vida de la Iglesia y de los cristianos.

En este sentido el Nuevo Testamento contiene la plenitud de la revelación trinitaria. Dios, al revelarse en Jesucristo, por una parte desvela quién es Dios para el hombre y, por otra, descubre quién es Dios en Sí mismo, es decir, en su vida íntima. La verdad “Dios es amor” (1 Jn 4, 16), expresada en la primera Carta de Juan, posee aquí el valor de clave de bóveda. Si por medio de ella se descubre quién es Dios para el hombre, entonces se desvela también (en cuanto es posible que la mente humana lo capte y nuestras palabras lo expresen), quién es El en Sí mismo. El es Unidad, es decir, Comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

7. El Antiguo Testamento no reveló esta verdad de modo explícito, pero la preparó, mostrando la Paternidad de Dios en la Alianza con el Pueblo, manifestando su acción en el mundo con la Sabiduría, la Palabra y el Espíritu (Cfr., p.e., Sab. 7, 22-30; 12, 1: Prov 8, 22-30; Sal 32, 4-6; 147, 15; Is 55, 11;11, 2; Sir 48, 12). El Antiguo Testamento principalmente consolidó ante todo en Israel y luego fuera de él la verdad sobre el Dios único, el quicio de la religión monoteísta. Se debe concluir, pues, que el Nuevo Testamento trajo la plenitud de la revelación sobre la Santa Trinidad y que la verdad trinitaria ha estado desde el principio en la raíz de la fe viva de la comunidad cristiana, por medio del bautismo y de la liturgia. Simultáneamente iban las reglas de la fe, con las que nos encontramos abundantemente tanto en las Cartas apostólicas, como en el testimonio del kerigma, de la catequesis y de la oración de la Iglesia.

(Catequesis sobre la Santísima Trinida, Juan Pablo II, 09/10/85)

Espiritualidad 5

Posted: September 23rd, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre;

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre,

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado,

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,

según la fe de tus siervos;

por tu bondad y gracia,

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno. Amén.

“Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”.  Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”.  Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo.  Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”.

(Juan 20, 19-23)

Salmo 103: La Gloria de Dios en la Creación

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

Estás vestido de esplendor y majestad

y te envuelves con un manto de luz.

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

¡Todo lo hiciste con sabiduría,

la tierra está llena de tus criaturas!

Si escondes tu rostro, se espantan;

si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra.

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrese el Señor por sus obras!

El mira, y la tierra se estremece;

toca las montañas, y echan humo.

Cantaré al Señor toda mi vida;

mientras yo exista, celebraré a mi Dios:

que mi canto le sea agradable,

y yo me alegraré en el Señor.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Concede, Señor, el espíritu de justicia a los que gobiernan las naciones y haz que trabajen en bien de la paz, para que todos podamos vivir según tu ley.
  • Concede la paz a nuestros días y multiplica los bienes de la tierra, para que los pobres puedan gozar de las riquezas de tu bondad.
  • Te encomendamos la vigilia de Pentecostés: que el Espíritu Santo reavive en nuestros corazones el deseo de anunciarte a todos nuestros hermanos, especialmente a los jóvenes que están alejados de la fe.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

VERACIDAD (III)

¿No es obvio esto? ¿No está cada cual tam­bién realmente en sí mismo por el hecho de ser “sí mismo”, precisamente igual que cada animal es él mismo, la golondrina es golondrina y el zorro es zo­rro?

Aquí no hemos de pensar con vaguedad, pues en estas cosas mucho depende de la exactitud. ¿Por qué el animal da esa fuerte impresión de acuerdo consigo mismo? Porque es “naturaleza”, ser vital sin espíritu personal. Lo “espiritual” que hay en él —orden, ser lleno de sentido y conducta— es espíritu del Crea­dor, no suyo propio- En el hombre, en cambio, es es­píritu propio, persona pensante y libre. Así, está a to­do un mundo por encima del animal; pero, también por eso, le falta su acuerdo natural consigo mismo. Está en riesgo por parte de su propio espíritu, que constantemente puede salirse de su propio ser y dis­poner de sí, pero por ello mismo también puede po­nerse en cuestión a sí mismo, colocarse en falsa si­tuación. Si a todo eso se añade lo que la fe nos dice sobre la primera culpa y todo lo que la siguió, enton­ces vemos que el hombre, de raíz, es un ser puesto en riesgo, y que constantemente ha de enfrentarse con la posibilidad del mal en su propio interior. Visto desde ahí, él no es sencillamente él mismo, su auténtico yo, sino que está en camino de serlo, en busca de ello, y que, si lo hace bien, llega a serlo.

Muy importante es preguntar entonces por dónde se forma la auténtica condición de “yo”, más allá de todas las tensiones y trastornos, en la más honda in­terioridad de la existencia. Entonces la respuesta vá­lida —antes que todas la demás respuestas que se puedan dar— es que ocurre por deseo de verdad. En todo verdadero pensamiento y palabra y hacer se consolida, de modo imperceptible pero efectivo, el centro interior, el verdadero yo. ¡Qué peligroso es ahí el engaño del hombre sobre su auténtico ser, tal como se ejerce continuamente de palabra, por escri­to y con imágenes! Tanto, que muchas veces nos lle­na de espanto: el hombre no es eso de que hablan co­mo de tal la ciencia, la literatura, la política, el perio­dismo, el cine. Eso es una ilusión, o una afirmación para un objetivo determinado, o un medio de lucha, o simplemente, frivolidad.

Nuestras consideraciones han avanzado mucho. En la primera de estas meditaciones nos hemos dicho que cada virtud es el hombre entero: eso se ha vuel­to a confirmar. Más todavía, llega aún más allá de él, hasta Dios.

Entremos ya a considerar lo siguiente: si digo que dos por dos son cuatro, sé que son totalmente cuatro y sólo cuatro, y siempre cuatro. Sé que es correcto, y nunca llegará un momento en que ya no lo sea; a no ser, claro está, que se vuelvan a dar condiciones ine­quívocas de una matemática más alta. ¿Qué cimenta esto tan firme, que no puede ser de otro modo sino como es? ¿Qué hace, yendo más allá de estas relacio­nes más simples de sentido, que todo auténtico cono­cimiento, en el momento de su iluminación, nos dé la certidumbre: “así es”? Naturalmente, puedo equivo­carme si no observo con bastante cuidado, si no pien­so con bastante exactitud. Esto puede ocurrir y ocu­rre también todos los días. Pero si he conocido real­mente, entonces sé: así es. ¿Qué es lo que produce esa extraña firmeza, no apoyada en nada palpable? Sólo puede ser algo que venga de Dios. Algo que no procede del mismo hombre se presenta aquí en la ac­ción y la experiencia humana. Un poder, y no de la violencia que existe y obliga, sino del sentido que llama y da testimonio de sí; un poder de sentido que crea en el hombre esa firmeza que llamamos “con­vicción”.

Sobre esa experiencia básica ha fundado Platón toda su filosofía. A ese poder lo llamó “luz”: la más alta, mejor dicho, la auténtica, que procede del au­téntico Sol. Ese Sol es Dios, al que —ya dijimos— él llama con el nombre de agathón, el “bien”. A su vez, san Agustín, apoyándose en san Juan, introdujo esa idea en el pensamiento cristiano, y en él se ha he­cho fecunda para siempre. ¿Qué es verdad, de modo definitivo y auténtico?

Es el modo como Dios es “Dios” y se conoce: como es conocedor y se tiene a sí mismo en su conocimien­to. La verdad es la firmeza indestructible e inataca­ble con que Dios descansa en sí mismo conociendo. La verdad llega de Dios al mundo y le da base; pene­tra lo que es y le da ser; irradia en el espíritu huma­no y le da esa claridad que se llama conocimiento. En definitiva, resulta: quien está por la verdad está por Dios. Quien miente se rebela contra Dios y traiciona la raíz de sentido de la existencia.

En el mundo la verdad es débil. Basta una pequeñez para taparla. El hombre más tonto puede atacar­la. Pero alguna vez llegará una hora en que se cam­bien las cosas. Entonces Dios hará que la verdad ad­quiera tanto poder como verdad, y eso será el juicio.”Juicio” significa que cese la posibilidad de men­tir, porque la verdad penetra poco a poco en todo es­píritu, porque atraviesa con su luz toda palabra, por­que reina en el espacio. Entonces quedarán desvela­das patentemente las mentiras como lo que son, por más que fueran útiles, por más que fueran hábiles y gustosas; desveladas como apariencia, como nada.

(Una ética para nuestro tiempo, R. Guardini)

Dejemos que penetre en nuestra mente este pensa­miento; mejor dicho, en nuestro corazón. Quizás entonces nos moverá el sentir lo que es verdad, lo que hay en ella de irreversible, su tranquila luz, su eleva­ción. Entonces nos ligaremos a ella con lo más ínti­mo y fiel que haya en nosotros, asumiremos respon­sabilidad por ella y nos preocuparemos por ella.

Espiritualidad 4

Posted: September 23rd, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

La noche no interrumpe tu historia con el hombre.

La noche es tiempo de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa

hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,

mientras en las tinieblas volaba el exterminio.

La noche es tiempo de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;

de noche prolongabas la voz de la promesa.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre;

de noche eran los sueños tu palabra más profunda.

La noche es tiempo de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu palabra;

de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;

la noche vió la gloria de su resurrección.

La noche es tiempo de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina,

y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo de salvación.  Amén.

Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.

Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

(Marcos 16-15-20)

Salmo 36: Alabanza a la misericordia de Dios

Señor, tu misericordia llega hasta el cielo,

tu fidelidad hasta las nubes.

Tu justicia es como las altas montañas,

tus juicios, como un océano inmenso.

Tú socorres a los hombres y a las bestias:

¡qué inapreciable es tu misericordia, Señor!

Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas.

Se sacian con la abundancia de tu casa,

les das de beber del torrente de tus delicias.

En ti está la fuente de la vida,

y por tu luz vemos la luz.

Extiende tu gracia sobre los que te reconocen,

y tu justicia sobre los rectos del corazón.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Hijo de Dios, que resucitado de entre los muertos eres el Príncipe de la vida, bendice y santifica a tus fieles y a todos los hombres.
  • Tú que concedes paz y alegría a todos los que creen en ti, danos vivir como hijos de la luz y alegrarnos de tu victoria.
  • Aumenta la fe de tu Iglesia, peregrina en la tierra, para que dé al mundo testimonio de tu resurrección.
  • Te encomendamos la vigilia que haremos a fin de mes, para celebrar Pentecostés: que el Espíritu Santo nos impulse a la misión, para anunciar a todos los hombres tu Palabra.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

VERACIDAD (II)

En la lealtad a la verdad se apoyan todas las rela­ciones de los hombres entre sí, la vida entera de la comunidad. El hombre es un ser misterioso. Si se pone alguien delante de mí, veo su exterior, oigo su voz, puedo apretar su mano, pero lo que en él vive, me está ocul­to. Cuanto más esencial es, más profundo queda. Se produce así el hecho intranquilizador de que el trato de los hombres entre sí — lo cual significa a su vez la mayor parte de la vida — es una relación que va de un ocultamiento a otro. ¿Qué es lo que forma el puente? La expresión en rostro y gestos, la actitud, la activad, pero sobre todo la palabra. Por la palabra trata el hombre con el hombre. Cuanto más digna de confianza es la palabra, más seguro y fecundo es el trato.

También las relaciones humanas son de profundi­dad e importancia muy diversas. La gradación lleva por encina del mero arreglárselas unos con otros y del simple provecho, hasta la vida del corazón, las cosas del espíritu, las cuestiones de la responsabili­dad, las relaciones de persona a persona. El camino ahonda cada vez más en lo peculiar, en lo propio de la persona, en el dominio de la libertad, donde fallan los cálculos. Así, la verdad de la palabra se hace ca­da vez más importante. Eso vale para todo tipo de re­lación, y sobre todo para aquella en la que descansa la auténtica vida: amistad, comunidad de trabajo, amor, matrimonio, familia. Los modos de comunidad que hayan de durar, crecer y hacerse fecundos deben comprenderse mutuamente cada vez con más pureza, uno creciendo en el otro; si no, decaen. Toda menti­ra destruye la comunidad.

Pero el misterio llega más allá. No consiste sólo en que toda relación pasa del ocultamiento del uno al del otro, sino en que cada cual trata también consigo mismo. Ahí, por decirlo así, el hombre se separa en dos seres y se enfrenta con su propio ser. Me consi­dero, me examino y me juzgo: decido sobre mí. Lue­go esa dualidad vuelve a reunirse en la unidad del “yo”, llevando entonces consigo el resultado de ese enfrentamiento. En el transcurso de la vida interior, esto ocurre continuamente; es su forma de realizarse.

Pero ¿y si no soy veraz ante mí mismo? ¿Y si me engaño a mí mismo? ¿Y si me finjo algo? Y ¿no es eso lo que hacemos continuamente, una y otra vez? El hombre que “siempre tiene razón”, ¿no deja de te­nerla en realidad del modo más peligroso? El hom­bre para quien siempre tienen la culpa los demás, ¿no pasa de largo constantemente ante su propia culpa? Quien siempre lleva a cabo su voluntad, ¿no vive en fatal engaño sobre su propia tontería, su presunción, su estrechez de corazón, su violencia, y sobre los perjuicios que produce? Así, pues, si quiero tratar rectamente conmigo mismo —y, partiendo de mí, con los demás—, entonces no he de desviar la mirada de mi realidad, no he de fingirme nada, sino que debo ser veraz para mí mismo. Pero es muy difícil, ¡y qué lamentable aspecto tiene esto en nosotros, si nos examinamos honradamente!

La verdad da al hombre firmeza y solidez. Falta le hacen, pues la vida no es sólo amiga, sino también enemiga. Por todas partes se entrechocan los intere­ses. Siempre hay suspicacias, envidias, celos, odios. Ya la diversidad de caracteres y modos de ver produ­ce complicaciones. Más aún, incluso el simple hecho de que para mí exista “el otro”, para el cual a su vez soy “el otro”, es raíz de conflictos.

¿Cómo me las arreglo? Defendiéndome, cierta­mente; la vida, en muchos aspectos, es lucha, y en esa lucha la mentira y el engaño a veces querrían pa­recer útiles. Pero lo que en conjunto da firmeza y so­lidez es la verdad, la honradez, la lealtad. Estas cosas producen lo que permanece: atención y confianza. Esto vale también respecto a ese gran poder que con­figura la vida entera y que se llama “el Estado”. En efecto, no es casual que cuando el Estado, cuyos fun­damentos habrían de ser la justicia y la libertad, se convierte en poder violento, crezca también la men­tira en la misma medida. Más aún, que se desvalori­ce la verdad, que cese de ser norma, y en su lugar se ponga el éxito. ¿Por qué? Porque mediante la verdad el espíritu del hombre se confirma una y otra vez en su justicia esencial, y la persona cobra conciencia de su dignidad y libertad. Cuando la persona dice “así es”, y esa expresión tiene importancia pública, por­que la verdad es estimada, entonces también hay aquí una protección contra la voluntad de poderío que actúa en todo Estado. Si éste consigue desvalori­zar la verdad, entonces el individuo queda entregado.

La expresión más horrible de la violencia es que se le destroce al hombre su conciencia de verdad, de modo que ya no esté en condiciones de decir: “Esto es cierto, eso no.” Quienes lo hacen —en la práctica política, en la vida jurídica y donde sea— deberían darse bien cuenta de lo que hacen: quitar al hombre su condición de hombre. Darse cuenta de eso los anonadaría. La verdad es también aquello por lo que el hombre hace pie en sí mismo y llega a tener carác­ter. El carácter se apoya en que el hombre haya lle­gado a tener en su ser esa firmeza que se expresa en las frases: lo que es, es. Lo que es justo, debe tener lugar. Lo que se me ha confiado, lo defiendo.

En la medida en que así ocurre, el hombre puede hacer pie en sí mismo.

(Una ética para nuestro tiempo, R. Guardini)

Sticky: Espiritualidad 2

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

Retomamos hoy, las Cartillas de Espititualidad que el padre Diego nos envía.

Por unos días, trantándo de emparejarnos con la entrega de la versión impresa que el padre  realiza con los jóvenes de Acción Católica de mi parroquia y, a fin de que estos (o quien guste) pueda descargar las mismas en formato mp3 pare escucharlos en su reproductor, publicaremos una o dos por día; luego serán semanales.


Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

Cantarán, llorarán razas y hombres,

buscarán la esperanza en el dolor,

el secreto de vida es ya presente:

resucitó el Señor.

Dejarán de llorar los que lloraban,

brillará en su mirar la luz del sol,

ya la causa del hombre está ganada:

resucitó el Señor.

Volverán entre cánticos alegres

los que fueron llorando a su labor,

traerán en sus brazos la cosecha:

resucitó el Señor.

Cantarán a Dios Padre eternamente

la alabanza de gracias por su don,

en Jesús ha brillado su Amor santo:

resucitó el Señor.  Amén.

.

Dijo Jesús: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.

Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos..”

(Juan 15, 1-8)

Salmo 61: El Señor, herencia y felicidad de sus amigos

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

Yo digo al Señor: “Señor, tú eres mi bien,

no hay nada superior a ti”.

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,

¡tú decides mi suerte!

Me ha tocado un lugar de delicias,

estoy contento con mi herencia.

Bendeciré al Señor que me aconseja,

¡hasta de noche me instruye mi conciencia!

Tengo siempre presente al Señor:

él está a mi lado, nunca vacilaré.

Por eso mi corazón se alegra,

se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:

porque no me entregarás la Muerte

ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.

Me harás conocer el camino de la vida,

saciándome de gozo en tu presencia,

de felicidad eterna a tu derecha.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Señor Jesús, tú que por tu resurrección fortaleciste la fe de los discípulos y los enviaste a anunciar el Evangelio, haz que todos los cristianos sean en el mundo testigos de tu amor.
  • Tú, que por tu resurrección, diste la salud a muchos enfermos, mira también hoy con bondad a todos los que sufren, y manifiesta en ellos tu gloria.
  • Te encomendamos la vigilia que haremos a fin de mes, para celebrar Pentecostés: que la fuerza del Espíritu encienda en nuestros corazones la llama de tu Amor.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

SOBRE LA ESENCIA DE LA VIRTUD II

La virtud es también un modo de relación con el mundo. ¿Cómo ve el mundo uno en quien actúa el sentido del orden? Nota que todo en él está ordenado “conforme a medida, número y peso”, según dice la Escritura. Sabe que nada ocurre de modo casual; to­do está con sentido y en conexión. Goza viendo esa ordenación; pensemos, por ejemplo, en la imagen del mundo en los pitagóricos, que equiparaban las leyes del mundo con las de la armonía, y decían que cuan­to acontece es gobernado por el son de la lira de Apolo. Quien tiene ese carácter, ve también el orden en la historia: ve que en ella tienen vigencia profun­das reglas, todo tiene su causa, y nada queda sin con­secuencias, como se expresa en el concepto griego de themis, según el cual toda acción de los hombres está sujeta a justicia y razón. Así, esa virtud signifi­ca a la vez una relación con toda la existencia, y da la posibilidad de descubrir en ella lados que no se ha­cen evidentes al que vive en desorden.

Verdad es que también esa visión del orden puede volverse rígida, de modo que mire el “orden” sólo como orden natural, y éste a su vez sólo como nece­sidad mecánica. Entonces desaparecen las formas originales y la fecundidad viva; se pierde por com­pleto todo lo que se llama abundancia anímica, liber­tad y creatividad, y la vida se queda cuajada en mu­da necesidad.

Pero una persona así también puede sufrir con eso, del mismo modo que, en general, toda virtud au­téntica es un esbozo previo de alegría espiritual, tan­to como de dolor espiritual. Al carente de orden, la confusión de las cosas humanas, mientras no lo afec­te a él mismo, lo deja indiferente, suponiendo que no lo perciba y disfrute como el elemento de su vida. Por el contrario, quien sabe lo que es orden, siente el riesgo, más aún, la inquietud del desorden. Ésta se expresa en el viejo concepto del caos, de la disolu­ción de la existencia; que toma forma, o mejor dicho, deformidad, en monstruos, en dragones, en el “lobo del universo”, en la serpiente Midgard. A eso se re­fiere el modo de ser de los auténticos héroes, que no buscan aventuras, ni fama, sino que saben que tienen la misión de dominar el caos: Gilgamesh, Hércules, Sigfrido. Vencen lo que hace el mundo monstruoso, inhabitable; dan a la vida libertad y una situación de mesura. Para quien quiere orden, todo desorden en el interior del hombre, en las relaciones humanas, en el Estado y en el trabajo es algo intranquilizador, ator­mentador.

La virtud también puede enfermar; ya lo hemos sugerido. El orden puede dar lugar a un encadena­miento que perjudique al hombre. He conocido a un hombre altamente dotado que decía: “Una vez que me he decidido a algo, no sería capaz de cambiar ya mi propia decisión, aunque lo deseara.” Aquí el or­den ha degenerado en coerción. O pensemos en los tormentos de conciencia con que el hombre escrupu­loso se siente obligado a hacer algo, y a volverlo a hacer, una vez más y otra, forzado por un impulso que nunca lo deja libre. O en el educador que lo opri­me todo en reglas firmes, para poder seguir domi­nando a sus alumnos, porque no es capaz de crear una ordenación elástica que sirva para la vida. O in­cluso en las situaciones plenamente patológicas en que uno sabe: ahora es el momento, ahora tiene que hacerse “eso”; si no, ocurrirá algo terrible; pero no se sabe qué “eso” de que ahora es el momento:.una coerción de orden, que ya no tiene contenido.

En toda virtud se esconde también la posibilidad de una mengua de libertad. Así, el hombre ha de se­guir conservando el dominio sobre su virtud para al­canzar la libertad de la imagen y semejanza de Dios.

La virtud alcanza a toda la existencia, como un acorde que la reúne en unidad y, asimismo, se eleva hasta Dios, o mejor dicho, desciende de Él.

Eso ya lo supo Platón, cuando atribuyó a Dios el nombre de agathón, “lo bueno”. De la bondad eterna de Dios desciende la iluminación moral al espíritu de los hombres sensibles, y da a los diversos caracteres, en cada caso, su especial disposición para el bien. En la fe cristiana llega a su plenitud ese reconocimiento; pensemos en la misteriosa imagen del Apocalipsis según la cual la síntesis del orden, la Ciudad santa, desciende de Dios a los hombres (21, 10 y ss.). So­bre eso habría que decir más de lo que aquí cabe. Só­lo podemos señalar algo básico.

Hay ante todo una verdad, mejor dicho, una rea­lidad en que descansa todo orden de la existencia. Es el hecho de que sólo Dios es “Dios”, no un funda­mento anónimo del universo, no mera idea, no mis­terio de la existencia, sino el auténtico y vivo por sí mismo, Señor y Creador, mientras que el hombre es el creado, obligado a la obediencia al Señor supre­mo.

Ése es el orden básico de toda relación terrenal y toda acción terrenal. Contra él se rebeló ya el primer hombre, al dejarse convencer de que iba a “ser como Dios”, y contra él continúa hasta hoy la rebelión de grandes y pequeños, geniales y charlatanes. Pero si se daña ese orden, por mucho poder que se obtenga, por mucho bienestar que se asegure, por mucha cul­tura que se edifique, todo sigue estando en el caos.

(Una ética para nuestro tiempo, R. Guardini)

Benedicto XVI elige tema para congreso: “Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros”

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

VATICANO, 22 Sep. 09 / 09:35 am (ACI)  “La Eucaristía: Comunión con Cristo y entre nosotros” es el tema elegido por el Papa Benedicto XVI para realización del 50º Congreso Eucarístico que se realizará del 10 al 17 de junio en 2012 en Dublín, Irlanda.

Según indica un comunicado dado a conocer hoy del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales “la elección del tema nace de la feliz coincidencia de la celebración del congreso con el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II.

Este importante evento eclesial, dice el Arzobispo de Dublin, Mons. Diarmuid Martin, representó “un momento de renovación y de profundización de la enseñanza de la Iglesia y de su auto-comprensión como Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios”.

El argumento está directamente inspirado en el número siete de la Constitución Lumen gentium, donde se lee: “En la fracción del pan eucarístico compartimos realmente el Cuerpo del Señor, que nos eleva hasta la comunión con Él y entre nosotros. Puesto que el pan es uno, aunque muchos, somos un solo cuerpo todos los que participamos de un mismo pan. Así todos somos miembros de su Cuerpo y cada uno miembro del otro“.

El texto señala que “el Arzobispo de Dublín subraya además la posibilidad de desarrollar el argumento del próximo Congreso Eucarístico Internacional con la reflexión sobre algunos temas importantes”.

Entre estos temas están “la comunión con Cristo como fundamento de la existencia cristiana, la Eucaristía como forma de vida para los presbíteros, las familias cristianas, las comunidades religiosas, el gesto de ‘partir el pan’ como principio de la solidaridad cristiana, la Eucaristía, semilla de vida para el mundo del sufrimiento y la fragilidad; el ecumenismo y la participación en el único pan”.

Espiritualidad 3

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre…

Cuando la luz del día está en su cumbre,

eres, Señor Jesús, luz y alegría

de quienes en la fe y en la esperanza

celebran ya la fiesta de la vida.

Eres resurrección, palabra y prenda

de ser y de vivir eternamente;

sembradas de esperanzas nuestras vidas,

serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,

de tu radiante luz llena este día,

camino de alegría y de esperanza,

real acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,

y tú, Hijo amado y Señor nuestro,

por obra del Espíritu enviado,

vivir ya de la fiesta de tu reino. Amén.

.

Dijo Jesús: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.  Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.”

(Juan 15, 9-17)

Salmo 27: La seguridad del que confia en el Señor

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré?

Aunque acampe contra mí un ejército,

mi corazón no temerá;

aunque estalle una guerra contra mí,

no perderé la confianza.

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo.

Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña

en el momento del peligro;

me ocultará al amparo de su Carpa

y me afirmará sobre una roca.

Gloria al Padre…

Intenciones:

  • Señor Jesús, acuérdate de tu Iglesia, extendida hasta los confines del mundo: que tus bendiciones abundantes se derramen sobre cuantos creen en ti.
  • Tú, Señor, que eres el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas, visítanos con tu amor y sálvanos.
  • Te encomendamos la vigilia que haremos a fin de mes, para celebrar Pentecostés: que el Espíritu Santo consolide en nuestros grupos y en nuestra comunidad la auténtica unidad.
  • Te pido especialmente por el grupo que me encomendaste como dirigente…

Padre nuestro…

Alabado sea Jesucristo…

VERACIDAD (I)

Una virtud que en nuestra época ha sufrido mu­chos perjuicios es la veracidad, entendiendo la pala­bra de tal modo que implique el amor a la verdad y la voluntad de que se reconozca y acepte la verdad. Significa, ante todo, que quien habla diga lo que es, tal como él lo ve y lo entiende…

Veracidad, pues, significa que el hombre tenga el sentimiento involuntario de que la verdad ha de de­cirse, sin más. Naturalmente, subrayándolo una vez más, en el supuesto previo de que el otro tenga dere­cho a ser informado. Si no, entonces es cosa de la ex­periencia vital y de la prudencia encontrar la forma adecuada de no decir.

También ha de observarse que para la verdad de la vida diaria no es indiferente que se posea seguridad interior frente a las diversas situaciones vitales; y asi­mismo, que se disponga del lenguaje y se sepa for­mular rápidamente. Es cosa de la educación moral, de la que habría de ocuparse la enseñanza. Muchas mentiras proceden de la timidez y el apuro, así como de un defectuoso dominio del lenguaje. Cuestiones de índole peculiar resultan de situaciones tales como las que conocemos en nuestro presente y nuestro pa­sado: cuando un poder violento somete la vida a la coerción y no consiente ninguna convicción propia. Aquí el hombre está en constante necesidad de defenderse. Los que ejercen violencia no tienen dere­cho a exigir la verdad y saben también que no la pue­den esperar. Por la violencia, el lenguaje pierde su sentido, se convierte en un medio de defensa propia para el violentado, a no ser que la situación se dis­ponga de manera que exija el testimonio en que quien habla arriesga su bien y su vida. El medirlo es cuestión de la conciencia, y el que vive en segura li­bertad ha de examinarse bien antes de juzgar si tiene derecho a ello.

En todo caso la veracidad significa que se diga la verdad, y no sólo una vez, sino una y otra vez, de tal modo que se produzca así una actitud permanente. Ésta aporta algo claro y firme al hombre entero, a su ser y su actuación.

Y la verdad no sólo dice, sino que también actúa; pues también se puede mentir con acciones, actitudes y gestos, si parecen expresar algo que no es.

Pero la veracidad es aún más. Ya se ha hablado de que no hay ninguna virtud separada… Así tampoco puede existir la “pura” veracidad: sería dura y ella misma se pondría en sinrazón. Lo que existe es la veracidad viva, en la que influyen los de­más elementos del bien.

Hay personas veraces por naturaleza. Son dema­siado limpias para poder mentir, demasiado de acuer­do consigo mismas; pero a veces también se debe de­cir: demasiado orgullosas. Esto, en principio, es es­pléndido; pero una persona así fácilmente está en pe­ligro de decir cosas en momentos en que no vienen a cuento, de herir a otros o de perjudicarlos. Una ver­dad dicha en mal momento o de mala manera puede también confundir a una persona de tal modo que le cueste trabajo enderezarse otra vez. Esta veracidad no sería viva, sino unilateral, perjudicial, incluso destructora. Cierto es que hay momentos en que no se debe mirar a derecha ni a izquierda, sino lanzarse hacia adelante con la pura verdad. Pero, por lo regu­lar, importa permanecer en el contexto de la vida; y en éste, aparte de la exigencia de verdad, también cuenta la atención a las demás personas. Así, el ex­presar la verdad, para que adquiera su pleno valor humano, también está determinado por el tacto y la bondad…

San Pablo dijo unas palabras cuya fuerza de sentido no admite traducción: aquellos a quienes se dirige la carta, esto es, los cristianos de Éfeso, deben “aletheúein en ágape”. Ahí la palabra principal es alétheia, verdad, convertida en verbo: “decir verdad”, pero “en amor” (Ef 4, 15). Para que la verdad se haga viviente, debe añadirse el amor.

Recíprocamente, también hay personas en quie­nes está muy desarrollada la sensibilidad para las de­más personas. Notan inmediatamente qué les pasa, perciben su modo de ser y su situación; adivinan sus necesidades, temores, apuros y por eso están en peli­gro de ceder a ese mundo vital. Entonces no sólo tie­nen atención, sino que se acomodan; debilitan la ver­dad o la subrayan excesivamente; hacen ver una igualdad de opinión donde en realidad no la hay. Es más, el influjo puede ya determinar por adelantado los propios pensamientos, de tal modo que no sólo se pierda la independencia exterior de decir y actuar, si­no incluso la anterior, la del juicio.

También aquí está en peligro la vitalidad de la verdad, pues de ella forma parte la libertad del espí­ritu para ver lo que es; la decisión de la responsabili­dad, que mantiene en pie su juicio aun respecto a sus simpatías y su disposición a la ayuda; la fuerza de la persona que sabe que su propia dignidad se mantie­ne o cae junto con la fidelidad a la verdad. Así, ya hay dos elementos que han de añadirse a la voluntad de verdad para que se produzca plena verdad: preocupación respecto a quien oye y valor cuando decirla es difícil.

Así cabría decir mucho más. Llevaría otra vez a darnos cuenta de que la potencia viva de la verdad requiere al hombre entero. Un amigo observó una vez en diálogo: “La veracidad es la más sutil de to­das las virtudes. Pero hay gentes que la manejan co­mo una estaca.”

(Una ética para nuestro tiempo, R. Guardini)

Misión apostólica en nuevo asentamiento

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

Eclesia.info martes, 22 de septiembre de 2009

La diócesis de Lomas, por medio de Legión de María, misionará desde el lunes y por una semana en el denominado “Campo Tongui”, el nuevo asentamiento de Ingeniero Budge; con el acompañamiento de varias instituciones, la misión es una respuesta al pedido del obispo Jorge Lugones.

El 27 de septiembre, a las 16, en la capilla Nuestra Señora de Budge (Recondo y Andrés Bello, Ingeniero Budge), monseñor Jorge Lugones celebrará la misa de apertura de la “Peregrinación por Cristo”, una obra apostólica que la Legion de María desarrollará en el predio ubicado en Camino Negro y Canadá.

En la celebración eucarística, el obispo bendecirá a los misioneros -cerca de 50 legionarios de distintos lugares de la diócesis- y 30 imágenes de la Virgen del Rosario de San Nicolas, creadas por el taller del movimiento “Arca de los Sagrados Corazones” (www.arcasagradoscorazones.com).

La misión -se anunció- “es una respuesta al pedido del obispo”, que preocupado por la situación de este nuevo barrio, ya visitó el lugar en varias oportunidades, y celebró el Domingo de Ramos con gente del lugar en una capilla cercana.

Los misioneros se alojarán durante toda la semana en la capilla Nuestra Señora de Budge; allí desayunarán, almorzarán, cenarán (todo con la colaboración de Caritas) y dormirán; tendrán momentos de oración comunitaria y organización de las tareas, ya que la zona fue dividida en 4 sectores; el “trabajo de campo” (la visita a las casas) lo harán todos los días hasta el sábado 3 desde las 10, y fiel al estilo de trabajo de la institución, de dos en dos; acompañados por el párroco del lugar, presbítero Eduardo Llama, celebrarán la misa a las 19 para culminar la jornada de cada día.

Se espera también la participación de legionarios locales (la zona comprende las jurisdicciones de las parroquias Nuestra Señora de Itatí y San Francisco de Paula) y de fieles y laicos de otros movimientos.

“Además de conocer las necesidades espirituales y materiales de la gente del lugar, se ofrecerán también talleres para aprender a hacer pan, pero fundamentalmente la intención es llevar el saludo del sacerdote, el deseo de que se acerquen a la Iglesia y a los sacramentos, y que sepan que la Iglesia está al lado del necesitado”, dijeron voceros de Legión de María.

El nuevo asentamiento donde la Iglesia de Lomas misionará desde la semana próxima, también conocido como “Barrio 17 de noviembre”, está ubicado a un costado del Camino Negro, muy cerca del Puente de la Noria; se dice que abarca 90 manzanas y que viven allí unas 3500 familias.

Más información: 4231 7565 (Irene).

Cambios pastorales: nuevo párroco de catedral

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

Eclesia.info martes, 22 de septiembre de 2009 La catedral Nuestra Señora de la Paz (Lomas) tendrá un nuevo párroco. Se trata de monseñor Mirko Grbec, que proviene de la parroquia Nuestra Señora de Luján (Longchamps), y sucederá a monseñor Jorge Vázquez, quien se dedicará a las funciones de Vicario general de la diócesis.

El padre Grbec, de 71 años y luego de 18 años en la comunidad de Luján, tomará posesión de la iglesia catedral el 18 de octubre, en una misa que comenzará a las 19:30.

En tanto, en otra serie de nombramientos por parte del obispo Jorge Lugones, quien acompañaba al padre Mirko como vicario en la parroquia de Longchamps, el presbítero Federico Wechsung, también se mudará de comunidad, ya que fue nombrado vicario de Inmaculada Concepción (Monte Grande).

Los presbíteros Javier Juárez y Cesar González también cambiaron de comunidad en el último mes. Ahora, ambos pasaron a ser vicarios, respectivamente, de la catedral y de Cristo Rey (Guernica).

La persona del Catequista

Posted: September 22nd, 2009, by Matoga

Con motivo de sus 100 publicaciones el Boletín Comunicándonos del ISCA nos acerca este material:

Cien ideas fuerza para la catequesis de hoy. Las cien mejores frases en estos 100 números del Comunicándonos del ISCA

  1. “Hoy vivimos tiempos difíciles marcados por la crisis de valores de la cultura y la civilización. Los grandes valores humanos y cristianos están descuidados y los vínculos entre las personas y grupos están debilitados. Una realidad que cuestiona y desafía a la tarea evangelizadora de la Iglesia. Ser catequistas en este cambio de época nos inquieta, nos desestabiliza, nos hace vivir a la intemperie, sin embargo queremos convivir con estas situaciones críticas aunque duelan porque somos catequistas, testigos y servidores de una Palabra que ilumina y da vida en abundancia”
    (Obispos de la Argentina reunidos en la 87 ª Asamblea Plenaria – San Miguel, 15 de mayo de 2004)
  2. Dios hace a todos los hombres y mujeres el llamado personal e intransferible de una vida, que se recibe como don y que se realiza en libertad. En la verdad y en la hondura de su identidad resuena el llamado de Dios que lo convoca a ser eco de Cristo, para que muchos hombres y mujeres se encuentren con Él. En esta disyuntiva existencial: ser o no ser lo que Dios lo invita a ser, queda implicada la naturaleza humana del catequista. Caída y redimida. Débil y fuerte. Imperfecta y llamada a la plenitud. Sería impensable un catequista desprovisto de la gracia de Dios. Sería impensable un catequista errante, náufrago de procesos educativos incapaces de albergarlo.
    (Ana María Cincunegui)
  3. La naturaleza humana, abierta al auxilio divino de la gracia y al auxilio humano de la educación, se perfecciona y se hace más imagen y semejanza de Dios. Se hace tierra fértil en la cual Cristo crece, configurando en la personalidad del catequista todas las virtudes que lo hacen capaz de ser lo que Dios lo invita a ser. En este proceso educativo, la catequesis ocupa un lugar propio e inconfundible. A ella le corresponde la educación de la fe. (Ana María Cincunegui)
  4. Para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario, también, de los procesos catequísticos diseñados para sus catequizandos y catecúmenos. Allí, en la siempre nueva dinámica del encuentro y del proceso catequístico, allí Dios obra produciendo siempre lo inimaginable. Allí, en el misterio de una metodología y de unos recursos siempre imperfectos, Dios logra, una vez más, como aquel día junto al pozo de Sicar, que los discípulos sean testigos. Y el catequista se hace destinatario de lo que los catequizandos y catecúmenos dicen. (Ana María Cincunegui)
  5. Uno no nace catequista: uno se va haciendo catequista en el contacto con Dios, con sus alumnos y consigo mismo. La construcción de la identidad del catequista es una tarea lenta y paciente. Con avances y retrocesos. Hay días en los que “estamos” muy catequistas. Y días en los que “estamos” muy poco… (Mariano N. Donadío)
  6. Gracias a nuestras escuelas de catequesis, hoy sabemos mucho de didáctica. Pero, ¿cuánto hemos aprendido de dialógica? ¿Tenemos en claro que nuestra catequesis es el ejercicio de un diálogo, de un encuentro con lo diverso, de una aventura que implica la recepción y la conversión mutuas? (Mariano Nicolás Donadío)
  7. Queremos, además, reconocer a la catequista o al catequista que este año fueron fieles a su ministerio. Los catequistas “Emanuel”, los catequistas “Dios con nosotros”. Aquellos que trataron de encarnar la presencia de Jesucristo entre nosotros, los que nos enseñaron con palabras y gestos, pero, sobre todo, con su presencia, su estar compartiendo la vida de sus catequizandos. (Mariano Nicolás Donadío)
  8. Una vez pregunté en clase de «Actualización Teológica» a un misionero que pasaba un año de reciclaje después de 34 años de misión en África, cuál era el resumen al que él llegaba de su acción pastoral y misionera en una Iglesia minoritaria, circundada por religiones ancestrales y por el Islam. Lo pensó un poco y dijo: «Estar y escuchar». El grupo se quedó en silencio. Todos sentimos que allí se había dicho algo no esperado, inmensamente sencillo e inmensamente profundo. En dos palabras se había resumido todo un tratado de pastoral. Dos palabras que son dos misterios: Encamación-Cristología y el misterio de la Iglesia en el mundo. Redescubrir la acción catequética hoy nos lleva a «Estar y Escuchar», a ahondar en Cristo y a ahondar en la Iglesia. Éstas son las fuentes que nos darán el agua que necesitamos. (Álvaro Ginel)
  9. Pero hay otra necesidad de callarse, una necesidad que es más profunda y no impide que se exprese la palabra, y hasta la provoca y sostiene; necesidad, pues, que no debe combatirse, sino ensancharse. Sí, todo catequista que haya hablado largo rato siente la necesidad de callarse; porque en todo lenguaje catequético auténtico está la esperanza, el deseo y el germen de un silencio. (Juan Sebastián Teruel Pérez)
  10. En esta sociedad tan anónima, donde los vínculos están enfermos, el desafío de hacer comunidad tiene que encontrar a un catequista nuevo que ya no enseña sino acompaña. (Alejandro Puiggari)
  11. Dadas las exigencias actuales de la catequesis, se siente la necesidad de personalidades convincentes y significativas, desde el punto vista humano y creyente. Más que por sus capacidades operativas o intelectuales, el catequista se cualifica hoy sobre todo por su «ser», por su «espiritualidad», por su perfil personal e interior con algunos rasgos específicos: (Emilio Alberich)
  12. También aquí la situación es variada, pero más bien problemática. Hay que lamentar por lo general que no se de la debida importancia a la formación pastoral y catequética de los pastores y responsables. Especialmente la formación de los seminaristas y sacerdotes deja mucho que desear. Se sigue pensando que, para formar bien a los pastores y responsables, sea suficiente la preparación teológica y bíblica, con la eventual añadidura de una breve introducción a la acción pastoral o remitiendo simplemente a la experiencia. Pese a la insistencia de los documentos oficiales (cf DGC 234), la formación catequética, o no existe, o resulta a menudo marginada o confiada a personas sin preparación específica. Estamos ante una verdadera emergencia formativa que repercute gravemente en la renovación efectiva de la práctica catequética. (Emilio Alberich)El catequista y su espiritualidad
  13. El anuncio de la revelación no se hace sacando a las personas de la historia sino en el corazón de la historia de las personas. (Marcelo González)
  14. Creemos en la resurrección cuando re-suscitamos la vida con fe y alegría en la organización comunitaria. Resurrección es el dinamismo de la Vida hecha de Misterio y Cotidianeidad. (Emilio Rojo)
  15. La Pascua es la fiesta que nos revela la presencia del Espíritu de Dios que resucita toda la vida -así en la Tierra como en el Cielo- y la eleva hasta la eternidad del amor. Jesús resucitado es el primero de los hermanos y nos espera en la madrugada con las brazas encendidas en la orilla de la Vida Nueva para compartirla. Nosotros somos testigos de esta alegría. (Emilio Rojo)
  16. La plena humanidad de Jesús lleva históricamente consigo una plena asunción de los sentimientos humanos, en particular de la ternura como acto afectuoso, como vivencia orientada a la «benevolencia» y a la piedad… Cada vez que los evangelios se refieren a la «compasión» de Jesús remiten a un sentimiento, a un modo de sentir experimentado realmente por él, encarnado en primera persona, a una aproximación suya a los necesitados, con todo lo que esto implica en el plano de la participación y de la disponibilidad al servicio hasta la entrega de la misma vida”. (Pbro. Guillermo Meza Salcedo)
  17. Tarea Pascual: creer en Jesús manteniéndose firmes en la decisión de no ceder ante las serias crisis. Cuidar la vida de los más pequeños con sentido de esperanza. Celebrar la vida en cada rinconcito. Empezar siempre por los últimos como práctica liberadora. Creer en el Espíritu de Dios vivo en la vida del pueblo. No sucumbir en la desesperanza saliendo de nuestro encierro y creando proximidades. Abrir el corazón a la vida del pueblo. Cuidarnos fraternalmente en nuestra vulnerabilidad. Dinamizar la vida en la comunidad. Transfigurar la creación como sagrada y sacramental. Entregar la vida, no perderla. Re-suscitar la participación y la organización popular con fe y alegría. Animarnos a ser libres y a vivir en la Fuente de la Vida…. las tareas pascuales nos llaman a la vida. (Emilio Rojo)
  18. Hay unos modelos de hacer que pueden crear una doble vida (parecer si ser), un doble lenguaje: como ya sé lo que hay que decir, me evito la experiencia de vivir y de entrar en el silencio. (Gilles Routhier)
  19. La espiritualidad es el dinamismo del amor que el Espíritu infunde en nuestros corazones e impregna toda nuestra vida. Pero ese dinamismo del amor está marcado, enriquecido, adornado, embellecido por unas notas distintivas que le vienen de la misión que uno debe realizar, de la tarea concreta que debe desempeñar para el bien de los demás. Por eso no ama de la misma manera un catequista que un monje o que un predicador itinerante. (Víctor Manuel Fernández)Catequesis y comunidad
  20. Cada uno sabe lo difícil que siempre significa “unirnos” para trabajar en la difusión de la Palabra de Dios. Aunque parezca un contrasentido… pensar juntos, planificar juntos, meditar juntos o caminar juntos hacia un único objetivo, como debe ser, sentirse co-partícipes de la creación y de la difusión de la buena nueva trae consigo un sinnúmero de problemas que se potencian en la medida en que cada uno trata de “imponer” sus ideas, en vez de sentirse parte, “humildemente”, de un “equipo de trabajo” que se organiza para articular mejor la tarea en pos del verdadero objetivo. (Obispos de la Argentina reunidos en la 87 ª Asamblea Plenaria – San Miguel, 15 de mayo de 2004)
  21. El trabajo en equipo, para cualquier propósito, siempre es una apuesta a la humildad, al renunciamiento y al dejar el egoísmo de lado en función de unir las potencialidades de cada uno. Si esto no es tarea fácil en ningún grupo de trabajo, mucho menos lo es, cuando se trata de la catequesis o de formar “El Equipo de Catequesis”. (Rogelio López)
  22. Sólo las relaciones profundas, estables, sólidas y confiables pueden llegar a producir procesos personales de identificación como los que se realizan en el encuentro con personas concretas que tratan de encarnar, sinceramente, el cristianismo en sus vidas y que están dispuestos a hablar de ello con los demás y a darles testimonio. (Ana María Cincunegui)
  23. Sólo en las comunidades gestadas en torno al amor, la amistad y la fe es posible descubrir, elegir y encarnar los valores que motivan y dan sentido a la vida, destruyendo el caos y el abismo del sinsentido. La identidad y la misión de las diversas comunidades determinan los valores que en ellas circulan, posibilitando verdaderos itinerarios educativos a través de los cuales las personas hacen suyos esos valores, configurando sus personalidades hacia opciones que perfeccionan la naturaleza humana. (Equipo del Observatorio Catequístico del ISCA)
  24. Reconociendo que la evangelización es un proceso complejo habría que procurar que sus variados elementos -renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado- no sean propuestos ni vividos como momentos aislados, sucesivos o excluyentes, sino como complementarios y mutuamente enriquecedores. (Equipo ISCA)
  25. A esta altura de nuestra reflexión es oportuno preguntarnos cuáles son y dónde están aquellas comunidades en las cuales se viven hoy los valores y las opciones que subyacen a un auténtico proceso de iniciación cristiana. ¿Dónde es posible hoy encontrar comunidades fieles a su identidad, capaces de constituir el espacio adecuado para un verdadero proceso de iniciación cristiana que no esté condenado al fracaso o a la paradoja de cerrar, obstaculizar o finalizar la vida de fe de sus miembros? (Equipo del ISCA)
  26. Hoy es indispensable formar siempre una verdadera comunidad educativa que esté impregnada de espíritu comunitario y que esté abierta a una comunidad eclesial más amplia. (Víctor Manuel Fernández)
  27. El reto de la comunidad. Por una catequesis permanente de las comunidades orientada hacia la proclamación de la fe pascual. Esta primera propuesta me parece ser el fermento principal de toda renovación catequética actual. Consiste en considerar que las comunidades, como tales, son las destinatarias de la catequesis. (Emilio Alberich Sotomayor)
  28. En estos tiempos de globalización, la catequesis no puede abstenerse de hacer experimentar a las jóvenes generaciones la diversidad y el alcance de la comunidad cristiana, y ha de hacerlo no sólo teóricamente, por medio de informaciones, sino también de manera práctica, mediante la participación en diversas iniciativas, en particular interparroquiales, o en redes que permitan hacer contactos y crear vínculos más allá del nivel local. (André Fossion)
  29. Una verdadera actitud de acogida no se contrapone a una mirada crítica. Al contrario, la dispone positivamente para buscar la verdad y discernir el bien. Disponerse positivamente es tomar como punto de partida una mirada buena sobre la realidad. La bondad, que da lugar a esa “mirada”, es propiedad de Dios. Propiedad que Él reveló en la creación y en la redención. Dios Creador tuvo esa mirada: “y vio Dios que era muy bueno”. Jesucristo la mantuvo hasta el final: “Padre, perdónalos…”. El discípulo de Jesucristo está llamado a “seguirle”, aprendiendo a mirar como Él. Este modo de ver acoge, implica, integra, crea comunión, genera solidaridad y supera toda exclusión. Es importante partir con este modo de ver, porque luego cualifica y determina todo el proceso. (Por Mons. Antonio Stanovnik)
  30. Muchas de los mensajes recibidos coinciden en el nuevo rol de la comunidad. “Será una catequesis en, de, desde y para la comunidad (Luis María Benavides)
  31. Ya lo habían enseñado nuestras catequistas: no es lo mismo iglesia que Iglesia. La primera es el templo, ese edificio de piedra que alberga a los fieles; la segunda es la unión del Pueblo de Dios. La primera es un objeto, un qué. La segunda es un quiénes. Nuestro recuerdo a estas primeras catequistas, que nos enseñaron el abecé de las instituciones: no basta con el edificio, son necesarias las personas… (Mariano Nicolás Donadío)
  32. Dios es Amor. Queremos acercarnos y acompañar a aquellas familias que viven situaciones difíciles, en medio de sufrimientos, injusticias, carencias, o dolorosas experiencias afectivas que las han llevado a un sentimiento de fracaso, o a fracturas que no son plenamente compatibles con la propuesta del Evangelio. Desde esa experiencia de amor, reflexionamos una vez más sobre el misterio de la familia, y nos acercamos con algunas consideraciones sobre problemáticas y ambigüedades que preocupan e inquietan nuestro caminar. (Obispos de la Argentina reunidos en la 87 ª Asamblea Plenaria – San Miguel, 15 de mayo de 2004)
  33. Periódicamente se habla de “la muerte de la familia”, o de las condiciones sociales y económicas que atentan contra su existencia. Pero los diagnósticos pasan y la familia permanece…, porque es una institución que ha demostrado gran capacidad de adaptación a cualquier tipo de condiciones a lo largo de la historia. (Obispos de la Argentina reunidos en la 87 ª Asamblea Plenaria – San Miguel, 15 de mayo de 2004)Catequesis e iniciación
  34. Si la catequesis tiene como ministerio esencial la iniciación, significa iniciar a una revelación, iniciar a una escucha, iniciar a una palabra, iniciar a un encuentro, iniciar a una presencia, iniciar a una manera de compartir, iniciar a una figura de Tradición. ¿A qué inicia la catequesis? A la revelación en sus diferentes formas y en sus distintos matices. (Marcelo González)
  35. En la actualidad realizamos una constatación preocupante: en muchos lugares la catequesis de iniciación, en realidad, no “inicia” sino que, paradójicamente, “concluye”. Es el fracaso del proceso tradicional de iniciación cristiana… He aquí la paradoja y el fracaso: el proceso de “iniciación” llega a ser para muchos un proceso de “conclusión” de la vida cristiana.” (Ana María Cincunegui)
  36. El término iniciación designa etimológicamente, la introducción de una persona en un determinado grupo humano, asociación o religión e indica el conjunto de enseñanzas y de ritos encaminados a producir un cambio radical en la persona iniciada. (Luis M. Benavides)
  37. La iniciación representa un proceso de aprendizaje, de asimilación y adquisición progresiva de una doctrina o de una práctica determinada, de unas creencias y valores o de unas costumbres y comportamientos nuevos. Es un aprendizaje, en definitiva, que afecta a toda la persona y supone una renovación profunda de su ser. (Luis M. Benavides)
  38. Por iniciación cristiana ha de entenderse la inserción o incorporación del candidato en el misterio de Cristo, muerto y resucitado, y en la comunidad de la Iglesia, sacramento de salvación por medio de la fe y los tres sacramentos de iniciación; de tal modo que el iniciado, profundamente transformado e introducido en la nueva condición de vida, muere al pecado y comienza una nueva existencia hacia su plena realización. (Luis M. Benavides)
  39. La Iniciación Cristiana debe ser entendida como un proceso por el que somos introducidos definitivamente, por el designio salvador del Padre, al misterio pascual de Jesucristo; de tal forma que, regenerados como hijos de Dios y llenos del Espíritu Santo, nos identificamos progresivamente con Cristo haciéndonos uno con Él y pregustando ya de la vida nueva del Reino de los Cielos. Constituye un recorrido gradual por el cual somos insertados en el misterio de Cristo, muerto y resucitado; e incorporados como miembros de su pueblo, la Iglesia, por medio de la fe y de los sacramentos. (Luis M. Benavides)
  40. Habrá que concebir a la catequesis no como la puerta para llegar a un sacramento, sino como una acción eclesial por la cual el creyente, a lo largo de toda su vida, pueda madurar y profundizar la respuesta y conversión a Jesucristo. La catequesis ha de ser percibida no como un momento concreto sino como una realidad que deviene a lo largo de toda la vida, como un proceso de iniciación permanente. Aquel momento mistagógico del modelo catecumenal unido a la convicción de que la evangelización ha de ser un proceso continuo de actualización, ha derivado en la conformación de lo que hoy conocemos como Itinerario Catequístico Permanente. (Luis M. Benavides)
  41. Se urgirá la recuperación del catecumenado, tanto de adultos como de niños en edad escolar, esto es, con uso de razón. Se insistirá en destacar la importancia de la celebración unitaria de los sacramentos para que se ponga de manifiesto “la unidad del misterio pascual, la relación entre la misión del Hijo y la efusión del Espíritu Santo”. Aquel momento mistagógico del modelo catecumenal unido a la convicción de que la evangelización ha de ser un proceso de permanente actualización, creemos, ha derivado en la conformación de lo que se llama itinerario catequístico permanente. (P. Fabián Esparafita)
  42. Ante tal situación, la pastoral catequística deberá dar la primacía al anuncio del kerigma en vista a engendrar o regenerar la fe; una fe que involucre los aspectos públicos y privados de la existencia humana, que consolide el sentido de pertenencia eclesial y que haga que la comunidad cristiana no sea una simple agencia de servicios religiosos, sino, lugar de vida, de identidad y de experiencia concreta de la salvación obrada por Cristo. (P. Fabián Esparafita)
  43. La catequesis de iniciación es la iniciación en el misterio de Cristo en la Iglesia, aunque para nosotros se trasformó en preparación de la primera comunión y confirmación. La gente -con toda coherencia- trae a su chico para que haga la comunión y la confirmación. ¿Qué más quiere? Con eso ya está: objetivo cumplido. El problema de la iniciación cristiana, para nosotros, es remontar una conciencia que hay en nuestro pueblo y nuestros curas de los objetivos de la iniciación cristiana. (Mons. Luis Eichhorn)
  44. Son los temas que preocupan a la catequesis concretamente. En una comunidad, una parroquia, los problemas que se plantean son estos: la iniciación cristiana de niños, los adolescentes, la catequesis familiar… Con los adultos no nos planteamos todavía el problema, pero hay que empezar a hacerlo. El otro día estuve charlando con una parroquia sobre estos temas y me decían los catequistas: “¿cómo empezamos?”. “Empiecen ustedes mismos, haciendo un proceso kerigmático y catecumenal”, les respondí. (Mons. Luis Eichhorn)
  45. Hablar de un Papa (Juan Pablo II) catequista, es recordar la cantidad de viajes por el mundo que realizó, de los mensajes y las enseñanzas a través de sus cartas y sus encíclicas,… evocar el perdón a Ali Agca, quien intentó asesinarlo en 1981, las permanentes muestra de amor hacia los pueblos oprimidos y su compromiso con los más necesitados. (Pbro. José Luis Quijano)

    Catequesis y comunicación

  46. Palabra son los gestos, las expresividades, las imágenes, las acciones, los rostros, la música, la danza. Estamos llamados también usar otros de los grandes mecanismos expresivos que también son palabra y que también han sido utilizados por Cristo. Informar, expresar, interpelar: tres de las grandes dimensiones del lenguaje. (Marcelo González)
  47. Jesús no es un escritor. Jesús se podía haber confiado al libro, pero tomó una opción: no escribió, se confió a los vínculos. Quiere decir que no hay acceso posible al Cristo sin los vínculos con los suyos.(Marcelo González)
  48. En los medios aparece un hambre de declaración subjetiva, es decir toda esta gente que va y cuenta y cuenta y cuenta y cuenta y cuenta. Los medios se han convertido los medios, en un gigantesco espacio autobiográfico. Aunque la gente hable de manera muy segura y diga “porque yo esto y tal y tal…porque si hace eso, lo mato y…”, esa locuacidad de la subjetividad de lo que habla es de una crisis de la subjetividad, una crisis que está fundada en una crisis de identidad. (Beatriz Sarlo)
  49. Nuestra misión católica en Internet no puede olvidar la dimensión profética, que pretende anunciar con ardor, talento y convicción los valores del Evangelio, así como denunciar todo aquello que significa desprecio, opresión y explotación de la persona y de la sociedad humana, desde el comercialismo, el materialismo, la globalización hegemónica. (Pbro. José Luis Quijano)
  50. El cardenal Jorge Bergoglio, dijo hace unos días, que el “Papa simplemente fue un hombre coherente”. También agregó que con su muerte, “terminó el siglo XX, que no necesitaba maestros, sino testigos”;… y eso fue precisamente Juan Pablo II. Un verdadero testigo de la fe en Cristo, un auténtico catequista que plantó la semilla de la evangelización en lugares desiertos y catequizó en lugares donde la fe flaqueaba… (Pbro. José Luis Quijano)
  51. Sintetizo los grandes desafíos que se nos presentan desde el punto de vista del. contenido -ofrecimiento de vida- de la siguiente manera: Mostrar cómo la amistad con Jesucristo responde a las necesidades más hondas del corazón humano, al mismo tiempo que acompaña y alienta nuestros deseos de vida promoviendo nuestra realización integral. (Pbro. Víctor Manuel Fernández)
  52. Nos encontramos aquí con una de las tareas más apasionantes y delicadas de la nueva perspectiva catequética: la necesaria revisión de los contenidos, del mensaje de salvación que la catequesis debe comunicar y actuar. Es un aspecto importante del cometido, considerado hoy como imprescindible y vital, de la «inculturacion» de la fe y de la no menos necesaria revisión de las «representaciones religiosas», procesos que entran de lleno en la problemática moderna de la búsqueda del nuevo paradigma catequético. (Emilio Alberich Sotomayor)
  53. El Cardenal Martini lo anticipaba en su famosa Carta Pastoral de los primeros años 90 “La orla del manto”: «Los medios ya no son sólo una pantalla que se mira o una radio que se escucha. Más bien son una atmósfera, un ambiente en el que estamos inmersos, algo que nos rodea y nos invade por todas partes. Estamos sumergidos en este mundo de sonidos, imágenes, colores, impulsos y vibraciones, como el hombre primitivo estaba inmerso en la selva o el pez en el agua. Es nuestro entorno. Los medios son una nueva forma de estar vivos.» (p. 11). (S.E. Claudio María Celli)
  54. “El ser humano es para la comunicación y para la comunión”, dice el Documento de Aparecida (n. 130). El mundo contemporáneo es hoy más que nunca ejemplo de ello. O al menos, de su búsqueda. Nos encontramos en una sociedad marcada precisamente por la comunicación, en intensidad y en extensión, por la cantidad de mensajes que recibimos y emitimos diariamente. Muchos millones de seres humanos hoy están “hiper-comunicados”, al menos con teléfonos móviles y con Internet, buscando relaciones humanas más gratificantes, discutiendo temas, encontrándose en el contexto del ciberespacio. Como bien señala el Documento de Aparecida, viven sumergidos en esa atmósfera de significados, tantas veces inconexos y hasta opuestos entre sí. (S.E. Claudio María Celli)
  55. ¿Podemos seguir empleando sólo los medios orales para anunciar el kērygma en una cultura que es sobre todo de la imagen?, ¿Se nos escuchará? Si las leyes de la comunicación social han sufrido cambios sustanciales, ¿Esto no afecta necesariamente la proclamación del kērygma como acto de comunicación?, ¿O su contenido está indisolublemente unido al estilo oral del siglo I? (Andrés Torres Queiruga)
  56. ¿Podemos seguir anunciando la “buena nueva” entre tantas buenas nuevas científicas y tecnológicas que aún logran sorprendernos?, ¿Cómo hacer para que el kērygma suscite asombro y adhesión cuando los anhelos de muchos están puestos en lo inmediato y en lo de este mundo? (Andrés Torres Queiruga)
  57. “La experiencia del prójimo es constitutiva del Evangelio y fundante para la Iglesia. Se trata establecer una auténtica Pedagogía de los vínculos. Perder tiempo con el otro, preocuparse por sus interrogantes vitales, estar atentos a las necesidades de los otros. Hacer sentir bien al otro, a gusto, tenerlo en cuenta; desterrando el anonimato dominical y la falta de invitación a participar. Como nos transmitió el mismo Jesús: primero está la persona, la comunidad y luego, la organización; primero, la vida y el espíritu y luego, las normas; primero, el riesgo pastoral y luego, la seguridad legal. Las relaciones interpersonales fraternas, los vínculos maduros, la calidez afectiva, la expresión de los sentimientos, deberán ser elementos constitutivos de toda comunidad cristiana. (Luis María Benavides)
  58. “Una Catequesis que recree nuevas formas de comunidad en las cuales sea posible hacer la experiencia de Jesús en medio de todos, compartiendo dones y carismas que se ponen el servicio del anuncio”. (Álvaro Ginel)
  59. Los modelos que no ayuden a personalizar, a ir más allá de lo que se sabe, a enfrentar a cada persona con sus propias preguntas y con su propia palabra no evangelizarán de verdad a la persona. Es cierto que cada uno tiene su hora. Pues habrá que aprender a esperar y a seguir el ritmo de cada persona. Lo que no es sostenible es una catequesis superficial, que no ponga a la persona en disposición de entablar un diálo-go progresivo con el Dios que quiere hacer alianza personal. No decimos “creemos”, sino “creo”. Decir creo compromete personalmente. (Álvaro Ginel)
  60. El encuentro intercultural permite, en efecto, hacer ver que la catequesis, de acuerdo con las culturas, manifiesta unos desafíos, unos problemas, unas costumbres, unos modos de organización, unos medios pedagógicos sumamente diversos. Con el choque de esta diversidad, cada uno y cada una son llevados a relativizar la propia experiencia. Lo que cada uno espontáneamente se inclinaba a creer como universal y como ‘cayendo de su peso’, no lo es ya. (P. André Foisson, s.j)
  61. Las palabras en la catequesis son ecos de las palabras de Jesús, en el contexto de cada comunidad. La catequesis actualiza y hace contemporáneas las palabras de los Evangelios. En este sentido, cada catequesis es un ámbito propicio para escuchar atentamente la palabra del grupo, la de la Iglesia, la de los profetas, la de la calle y la de los silenciados que nadie escucha. Es en este proceso -aprendiendo a escuchar- que el grupo se evangeliza y hace su itinerario catequístico. Escuchar significa poner el cuerpo, comprender, analizar y proponer. (Emilio Rojo)
  62. Estamos en un tiempo en que lo que prima es el avance de la información y la inmediatez para informar y dar a conocer, más no se comunica y se forma a los internautas. Eso pasa no solamente en internet, donde ya se ve que no son simplemente espectadores y receptores pasivos sino realizadores de la misma noticia por el medio interactivo en el que se esta inmerso. El doctor José Luis Orihuela, hace referencia en su escrito sobre los 10 paradigmas de la e-Comunicación, donde ya no se trata con audiencia sino con usuarios, ya no es el medio sino el contenido, de periodicidad a tiempo real entre otras cosas. Ese será el gran paradigma al cual se tendrá que enfrentar cada día. El evangelio no cambia, lo que cambia son las formas y las maneras de transmitirlo. (Gloria Sandoval)
  63. Importa que escuchemos y prestemos atención a las voces, los gritos, las incomodidades y malestares que se levantan desde las prácticas catequísticas en lo que respecta a la comunicación, al lenguaje y a la calidad de los procesos que, con tanta buena voluntad, anhelamos acompañar. (Pbro. Francisco Bisio)
  64. Es indispensable la construcción de un lugar desde el cual lo que se diga sea recibido como un discurso que sea creíble. No donde lo que se diga sea aceptado sin examen sino de un lugar en donde se pueda decir algo, transmitir algo, transmitir un movimiento, una práctica, un saber del cuerpo o de la cabeza que sea creíble. (Beatriz Sarlo)Catequesis y nuevos paradigmas
  65. “¿En qué consiste la crisis? ¿Qué está en crisis?” A tal pregunta algunos responden que se trata de la crisis del sistema capitalista, o bien de la de todos los actuales sistemas de convivencia social, política y económica nacional e internacional. La crisis ético-histórica y humano-global que se muestra en las relaciones de aguda injusticia y violencia estructurales que dichos sistemas engendran. (J. C. Scannone)
  66. La catequesis no puede estar ajena a la realidad social y cultural en la que vivimos si quiere ser forjadora de una vida cotidiana según los criterios del Evangelio. Por eso comenzamos nuestro Itinerario abocándonos a mirar la realidad. Desde nuestra perspectiva concreta: como cristianos y agentes de pastoral que en cada una de nuestras comunidades queremos anunciar la Buena Nueva de Jesús. No pretendimos alcanzar un análisis sociológico exhaustivo ni agotar la descripción de la realidad compleja en que vivimos. Sí intentamos percibir y tomar conciencia de aquellos aspectos más emergentes en nuestra Diócesis que nos desafían a repensar el modo de transmitir la fe, asumiendo todo aquello que impulsa dicha transmisión y superando lo que la frena y dificulta. (Mons. Fernando María Bargalló)
  67. La crisis de autoridad es un fenómeno en todo occidente. Pero esto está en la Argentina reduplicado por la quiebra de la identidad cultural. El problema de un lugar autorizado es fuertísimo. Las historias de las naciones transmisión de experiencias y transmisión de culturas, transmisión de saber hacer cosas con las manos o con la cabeza, con el cuerpo o con la cabeza, pero transmisión de un saber hacer. (Beatriz Sarlo)
  68. Martín Velasco dice… “En la cultura posmoderna la clausura metafísica y la superación del sujeto dejan al hombre des – fundamentado y apoyado en el abismo, el caos y la nada”. No tiene dónde apoyarse… Sólo el caos y el abismo parecen abrazarlo. En esta situación de absoluta soledad y falta de consistencia, necesita desesperadamente situarse, asirse, reencontrarse, trascender de él mismo para ir al encuentro de los otros. Sólo esas relaciones profundas, estables, sólidas y confiables pueden llegar a producir procesos personales de identificación como los que se realizan en el encuentro con personas concretas que tratan de llevar, sinceramente, a la práctica el cristianismo en su vida y están dispuestos a hablar de ello con los demás y a darles testimonio. (Pbro. José Luis Quijano)
  69. La propuesta es traducir el fracaso y la paradoja en una utopía posible… Así concebida, ella supone un estado ideal, una meta que se va haciendo cada vez más cercana. Es aquello trascendente hacia lo cual es posible encaminarse a través de la acción. Las utopías son los grandes ideales que dan sentido de fe a todo lo que hacemos. (Equipo del Observatorio Catequístico del ISCA)
  70. Como hombres y mujeres de fe, este nuevo horizonte, nos interpela fuertemente. Ya no podemos hablar de una sociedad cristiana, cuando muchos bautizados no se identifican ni viven según los criterios del Reino. Nos planteamos además, de qué manera acompañar procesos de crecimiento en la vida de fe, siendo fieles a la propuesta de Jesús y a los cambios culturales, cuando una mayoría de cristianos cree, pero no le cree a Dios y su vida no es una respuesta libre y consciente desde la fe, por lo tanto, con fuertes sustratos de expresiones de religiosidad popular, sin fundamentos en la fe. Una experiencia de Dios cosificado y existente según los antojos del pseudocreyente. (Lic. Hna. Siomara E. Garro)
  71. Se trata, entonces, de recibir las transformaciones no con sentido de resignación o de pesimismo, sino, como eventuales desafíos u oportunidades que Dios nos confía en la certeza de que Él no abandona jamás a su pueblo y también hoy lo conduce a nuevos e inesperados espacios de vida. (P. Fabián Esparafita)
  72. “En tiempos de regularidad y estabilidad se planifica con proyectiva. En tiempos de crisis, cambio y movimiento se planifica con perceptiva. Es el estilo del pionero que, por su experiencia, intuye por dónde caminar. Se anima a lanzarse a lo desconocido o nuevo porque tiene la experiencia y una clara percepción de por dónde va el camino”, (Luís María Benavides)
  73. En un nuevo paradigma catequético (nuevo respecto al «paradigma tridentino», será importante partir de la convicción de que, hoy, la catequesis tiene que ser «otra cosa». ¿Cómo podremos identificarla? Tres cualidades pueden resumir de alguna manera esta sonada nueva identidad: catequesis evangelizadora, catequesis iniciática, catequesis abierta. (Emilio Alberich Sotomayor)
  74. La crisis de lo que denominamos “cristiandad” es grande y se extiende a la transmisión de la fe. Se vienen tiempos de Exilio, como en Babilonia. Esto nos lleva a repensar los modelos de transmisión tradicionales y buscar nuevos; con nuevas formas de evangelización e iniciación cristiana. (Luis M. Benavides)
  75. ¿Podemos seguir anunciando el kērygma sin posibilidad de respuesta dialogada en una cultura que valora la democracia y la libertad? ¿No habrá que anunciarlo buscando el diálogo sincero con las variadas cosmovisiones que se buscan evangelizar y con los anhelos profundos del hombre de hoy?, ¿No habrá que hacerlo en relación directa con experiencias humanas que son interpeladas, se cargan de sentido y se transforman gracias a la aceptación del kērygma? (Andrés Torres Queiruga)
  76. “Después de muchos años de predominio de la razón, los contenidos y los conceptos en la catequesis, se abre camino la necesidad de una catequesis realmente vincular y afectiva” (ISCA).
  77. Estas son las percepciones, los signos de los tiempos, razones de la esperanza que se dibujan en el horizonte. Nos despedimos con estas palabras de nuestra lectora Beatriz B. de Carriego:“Percibo, intuyo, que se hace necesario “arar con viejos bueyes”, buscar estrategias de inclusión, aceptar las críticas bien intencionadas y de las otras, porque ambas sirven, vivir injusticias reales e imaginarias, convivir con buenos amigos y con traidores, hacer y fracasar, hacer con éxitos, perderle miedo a la aventura, sumar y multiplicar, hacer fructificar la rutina, volver a empezar infinitas veces., revivir constantemente el amor primero, y encomendar las obras a Yahvé, para que los proyectos se lleven a cabo (Pr 16, 3). Bueno, no dice que los veremos…” (Álvaro Ginel)
  78. Tenemos que hacernos a la idea de que el futuro no se hace tomando referencias del inmediato pasado. Es normal en nuestro funcionamiento de educadores echar mano de lo que hicieron con nosotros, de lo que vimos hacer, de lo que nos dijeron. Seguro que te has hecho preguntas como éstas al preparar una catequesis: ¿Qué hice el año pasado? ¿Qué se suele hacer? ¿Cuál es la costumbre del lugar? Estas preguntas iniciales pueden tener algo de valor. Pero aunque conozcamos la respuesta, es posible que la respuesta no nos valga hoy y tengamos que lanzarnos con celo apostólico (¡no a lo loco!) a construir el futuro sin las referencias anteriores. Es un reto apasionante. Vivimos un tiempo rico en creatividad. (Álvaro Ginel)
  79. En los ambientes de catequesis está ocurriendo algo. La catequesis, es verdad, sigue siendo un sector importante en las Iglesias locales. Pero si nos aproximamos a “escuchar el latido” de quienes trabajan en ella, nos daremos cuenta de que en ellos existe una preocupación. La fuente de lo que percibimos como malestar, ¿está en los mismos catequistas, en los destinatarios, en la comunidad cristiana, en el ambiente de la sociedad, en los métodos utilizados, en los adultos?… La elección de “culpable” es arriesgada y, posiblemente, errónea. (Álvaro Ginel)
  80. Lo cierto es que ahora no sólo tenemos que hablar de las dificultades de los destinatarios ante el mensaje, sino de nuestras propias dificultades como agentes de evangelización. (Álvaro Ginel)
  81. A los discípulos se les envía a predicar recomendándoles que no lleven nada (Mc 6,8). Lo que tenemos, lo que nos da seguridad es impedimento para descubrir la realidad que tenemos que transformar. O, de otra manera, para transformar la realidad algo nuestro tiene que ser transformado. (Álvaro Ginel)
  82. “Un mundo desaparece y otro está emergiendo, sin que exista ningún modelo preestablecido para su construcción. Ahora bien, a lo largo de toda su historia especialmente en Europa la Iglesia se ha solidarizado profundamente con los equilibrios antiguos y con la configuración del mundo que desaparecía. No sólo se encontraba bien insertada en ese mundo, sino que había contribuido ampliamente a su constitución, mientras que la figura del mundo que hay que construir se nos escapa… Estamos llamados a superar nostalgias de épocas pasadas y verificar la llamada apostólica desde el interior de esta sociedad que es la nuestra… Es precisamente en el contexto de la sociedad actual donde queremos transmitir la fe”. (Documento de Trabajo de las Jornadas AECA 2006)
  83. Nuestra propuesta va más allá de una mera renovación de contenido y método; más allá de una mera renovación de la Catequesis; es más que “una nueva Catequesis” porque va más al fondo y realiza un planteamiento más totalizante. Proponemos dar un giro histórico en el modelo de transmisión de la fe; planteamos pensar y poner en práctica, sin precipitación, sin dramatismo y con ilusión, un nuevo paradigma para la Catequesis. (Documento de Trabajo de las Jornadas AECA 2006)
  84. Estamos ante el reto más apasionante que puede vivir un apóstol: el de colaborar con el Espíritu en proponer la fe en una cultura nueva recorriendo caminos nuevos. Anunciar el Evangelio a los habitantes de este nuevo mundo nuestro para que “nazcan hoy a la fe en Jesús”, despierta en nosotros el ardor propio de los primeros enviados. (Documento de Trabajo de las Jornadas AECA 2006)
  85. Quizás muchas veces buscamos respuestas sin haber formulado bien la pregunta, sin haber analizado el problema, sin habernos dejado retar por la situación de los destinatarios de nuestra acción catequética. Nos falta hábito de reflexión para profundizar y para crear; nos falta sentido de observación y escucha de la necesidad del otro para aportarle respuestas cercanas y reales. Lo dejamos todo a “las sindicaciones que nos vengan de arriba”. El problema está abajo y es abajo donde hay que pensar y repensar la respuesta concreta en comunión con el arriba. (Gilles Routhier)
  86. Algunos, en efecto, han podido pensar que el único desafío digno de atención, en las actuales circunstancias era el paso de la escuela a la parroquia, como si se tratase de trasladarse de un sitio a otro con todos los trastos para volver a empezar en ese otro sitio lo que acostumbrábamos a hacer allí donde estábamos instalados. Difícilmente llegábamos a creer que este cambio de lugar traería consigo un cambio de costumbres, de prácticas y de sistema de vida. En efecto, el país hacia el que se nos invitaba a caminar nos era ampliamente desconocido. Quizás por eso dudábamos en imaginar un verdadero éxodo y tardábamos tanto en atravesar el mar porque este «paso», más que introducirnos inmediatamente a la tierra prometida nos iba a llevar al desierto donde tendríamos que hacer la experiencia del despojo y donde perderíamos una a una nuestras seguridades y donde seríamos tentados. (Gilles Routhier)
  87. Un paradigma catequético es una manera global de concebir, pensar y también de practicar la catequesis de una manera adaptada a un contexto sociocultural y religioso particular. En otras palabras, un paradigma catequético es un modelo fundamental de catequesis que vale en un conjunto sociocultural y religioso determinado. Por ejemplo, se habla del paradigma catequético tridentino, que viene desde el Concilio de Trento, en siglo XVI. (André Fossion)
  88. El nuevo paradigma catequético se va desplegando en medio de una incierta transición: de una Catequesis concebida como mera preparación a los sacramentos hacia una Catequesis como acompañamiento de procesos de iniciación y de maduración en la fe, respetuosa de los tiempos y de la diversidad de los catequizandos, en la compleja variedad de sus situaciones vitales. “La finalidad sigue siendo la configuración con Cristo a lo largo de la vida del creyente. Este modo de concebir la tarea catequística implica un cambio de mentalidad en todos los actores. Especialmente en los destinatarios que tienen que experimentarse y saberse discípulos que escuchan y ponen en práctica el Evangelio” (Liliana Panzavolta)
  89. Las antiguas categorías se revelan demasiado limitadas para sumir lo que viene. Así el binomio secular – religioso ha perdido identidad. Estamos en una especie de mestizaje y podemos preguntarnos: ¿estamos en medio del caos? No, solamente estamos ante situaciones diversas y complejas que CT no podía prever. No se pueden reproducir las modalidades que servían en épocas pasadas, puesto que el contexto es diferente. Es preciso situarnos en la era de la mundialización y de Internet, así como nuestros predecesores lo hicieron en la era de los grandes descubrimientos. Es necesario pensar la novedad de las situaciones presentes, iluminándola con la Palabra del Evangelio. Los documentos siguientes al Sínodo de 1977, después de treinta años, nos sitúan hoy, como siempre, ante el mismo trabajo: hacer entender y asumir la Palabra, a través de los modos de existencia y de conocimiento que son propios de cada época. (Jacques Audinet)
  90. La propuesta de aprender a contemplar y cuidar la creación como casa de todos los seres vivos y matriz de la vida del planeta y a la naturaleza como una herencia gratuita que recibimos para proteger debe ser parte no sólo del contenido catequético permanente sino del esfuerzo comunitario por hacer creíble un testimonio ante la sociedad urbana. Es también un punto de partida de la primera evangelización para quienes viven en el mundo rural, indígena y afrodescendiente. (Hno. Balbino Juárez fms)
  91. Seguimos “pescando en la arena” cuando insistimos en un “estilo operativo sin futuro” desde la pastoral tradicional. Un estilo donde predomina la práctica devocional y sacramental, la pastoral intraeclesial y centrípeta, con una fuerte polarización clerical y lastre institucional; un eclesiocentrismo y desde una actitud de autosuficiencia”. En el capítulo 7 de La Catequesis en América Latina se nos advierte que “uno de los problemas más graves que enfrenta la catequesis hoy es el de la comunicación, que es pobre y sin calidad, que se utilizan lenguajes que nadie entiende, que se dirige a auditorios que ya no existen y responde a preguntas que nadie tiene o a problemas que nadie vive”. (Pbro. Francisco Bisio)Catequesis y nuevas tecnologías

  92. La presencia de la Iglesia y del Evangelio en Internet nunca debe ser planteada como un sustituto de la Iglesia misma, sino como un medio inteligente y atractivo, el nuevo areópago para llegar tanto a los bautizados como a los no creyentes. Nunca ha de ser considerado un fin sino un medio. (Pbro. José Luis Quijano)
  93. Las redes informáticas, con tecnologías adecuadamente aplicadas, pueden ser vistas como un nuevo medio para la Comunión y la Comunicación, porque acortando los tiempos y los costos, ayudan a una “presencia virtual” que hace posible la información, la asistencia y el acompañamiento, aún a grandes distancias. Se logra una forma nueva y rica de comunicación grupal interpersonal. Por eso insistimos en que, nada se contrapone a la realidad y los servicios que se puedan encontrar en Internet, sino que se complementan y potencian para lograr el objetivo comunional y comunicacional que la informática puede brindar a la Iglesia. Se puede y se debe hacer evangelización; las nuevas tecnologías son herramientas para ayudar a la catequesis, para potenciar y multiplicar este encuentro. (Rogelio Agustín López)
  94. El internet se debe convertir en una presencia eminentemente humanizante, que permita unir y enriquecer cada vez más el diario vivir de las comunidades, de tal manera que sea una fuerza viva de comunicación y participación en la historia personal y social de los cibernautas. Que sea un evangelio interconectado en la globalidad pero cimentando la particularidad. Las herramientas de comunicación se deben utilizar para tener una relación sujeto – sujeto no sujeto -objeto. (Gloria Sandoval)
    Catequesis y evaluación
  95. Evaluar es “dar valor”. En la catequesis también es posible y necesario dar valor. En la tarea catequística se debe privilegiar la evaluación formativa, sobre la evaluación diagnóstica-sumativa. (Luis M. Benavides)
  96. Entendemos que la evaluación formativa es aquella en la cual todos los integrantes del proceso catequístico y el proceso mismo se cotejan con los valores evangélicos. La evaluación formativa interpela primero a la comunidad, al catequista, a los métodos y, por último, al catequizando; para que todos lleguemos a una auténtica conversión a Cristo. (Luis M. Benavides)
  97. La evaluación en catequesis es compleja y difícil, pero es absolutamente necesaria. No bastan los “buenos propósitos”. Es preciso evaluar los resultados oyendo a los propios interesados y observando sus actitudes con ellos mismos, con los demás, con el mundo que los rodea y con Dios. Esta evaluación tiene que ser sistemática, integral, coherente, contextualizada, personalizante y variada; pero ante todo, Cristocéntrica. (Luis M. Benavides)
  98. No se puede emitir un juicio absolutamente cierto sobre el resultado de una catequesis, sobre su éxito o fracaso. Muchas veces, nuestra tarea catequística estará destinada sólo a la siembra. Solamente Dios hace crecer las semillas. La evaluación en catequesis sólo puede realizarse entendiéndola, al mismo tiempo, como autoevaluación del catequista, de la comunidad, de la Iglesia, sobre sus propias acciones pastorales. (Luis M. Benavides)
  99. Se hace imprescindible establecer en comunidad los criterios pastorales que permitan evaluar los propios mecanismos de la evaluación. Todo el proceso de evaluación ha de ser respetuoso con las personas y con los valores evangélicos. La evaluación formativa y formadora procura la inclusión de todos los actores comprometidos en la situación a evaluar. Tiene un aspecto, dimensión o incidencia autoevaluativa, ya que pretende que todos los que participan del proceso evaluativo, obtengan información y comprensión sobre los resultados de sus acciones, para una conversión permanente. (Luis M. Benavides)
  100. La evaluación en catequesis adquiere su verdadero significado cuando nos permite juzgar, a la luz de los valores del evangelio, la realidad de los catequizandos y su entorno; la realidad de los catequistas y sus métodos; la realidad de la comunidad eclesial y así, poder tomar decisiones pastorales acertadas. De esta manera, la evaluación en catequesis se transforma en un proceso de conversión permanente hacia Jesucristo, centro y destino de toda nuestra tarea catequística y pastoral. (Luis M. Benavides)

Días agitados…

Posted: September 21st, 2009, by Matoga

Este fin de semana fue particularmente agitado para mi; y eso hiso que no pueda enviarles el resumen semanal a aquellos que están suscritos…

Les cuento…

En la órbita familiar, el viernes fue el cumpleaños de Matías, mi hijo mayor; el sábado realizamos el bautismo de Gala, una sobrinita… y ayer, domingo, se realizaron las Confirmaciones en mi parroquia donde, entre otros, Se confirmaron Gabriel, Guillermo y Santiago, tres jóvenes adultos que preparé siendo, además el padrino de Guillermo a quien también estoy preparando para su 1° Comunión y Casamiento…

Por otra parte, en mi barrio hemos descubierto que tenemos un vecino insano que se dedica , desde hace 10 días, a apedrear las casas todas las noches hasta altas horas de la madrugada desde el interior de la manzana; lo que nos tiene movilizados, junto a la policía, para dar con el mismo y terminar con el flagelo…

Todo esto me ha quitado además del tiempo necesario para preparar y enviar el resumen, el sueño…

Más tarde, pondré fotos de las confirmaciones y, el fin de semana que viene enviaré el resumen acostumbrado.


Ven Espíritu Santo,
Ven Padre de los pobres,
Ven a darnos Tus Dones,
Ven a darnos Tu Luz.

Me escuchás?

Posted: September 17th, 2009, by Matoga

Desde hace algún tiempo, por motivos personales, pienso cómo llegar a aquellos que no pueden ver…

Casualmente, el finde semana pasado, me propusieron realizar un trabajo en este sentido que, pronto les acercaré…

Hoy, estrenamos un servicio nuevo

Debajo del título de cada nota, encontrarán la posibilidad de escuchar la lectura de la misma.

Espero les sea de suma utilidad y les agrade y, por favor, dejen algún comentario para saber si sirve…

ACTUALIZADO:

He ajustado el servicio para una mejor lectura y además, de acuerdo a lo que me pedían, está la posibilidad de convertir el texto a MP3 para ser descargado y poder escucharlo en un reproductor portátil…

La A.C.A. presentó la campaña: “Vida Digna, tarea de todos”

Posted: September 16th, 2009, by Matoga

Alejandro Madero, presidente de la ACA presentó la campaña: “Vida Digna, tarea de todos”Buenos Aires, 16 Set. 09 (AICA) La Acción Católica Argentina (A.C.A.), junto con representantes de organizaciones sociales, presentó ayer la campaña “Vida Digna, tarea de todos”, en una conferencia de prensa realizada al mediodía en la sede central de la institución que se encuentra en Avenida de Mayo 621 (Buenos Aires).

La Campaña buscará promover el compromiso social para mejorar las condiciones de vida de los argentinos y para construir una sociedad sin excluídos.

El arquitecto Alejandro Madero, presidente de la A.C.A., explicó que el tiempo de esta campaña “será el camino que recorramos de aquí a la celebración del Bicentenario de la Patria, del 2010 al 2016”. Señaló que “nos mueve nuevamente la preocupación de ver una realidad que nos golpea a diario donde vemos tantos hermanos y hermanas que siguen padeciendo la pobreza, que siguen padeciendo la exclusión, que no tienen trabajo, no tienen acceso a la vivienda, no tienen acceso a la educación, no tienen acceso a la salud”.

En ese sentido aclaró que “no queremos hoy caer en una discusión absurda, inconducente y estéril muchas veces de definir si los porcentajes que maneamos de la pobreza están bien o están mal, si antes estábamos mejor o peor que ahora, porque lo que nos motiva a llevar adelante esta campaña es justamente el reflejo de lo que viven cada una de nuestras comunidades de Acción Católica diseminadas en más de 900 parroquias de todo el país. Esa es la realidad que hoy nos interpela”.

Además subrayó que “en momentos en que la pobreza se ha transformado en un escándalo en un país potencialmente rico como es el nuestro, aquí estamos varias organizaciones e instituciones que, aunando esfuerzos, impulsamos a nuestros miles de miembros, adherentes y colaboradores, a ser trabajadores por el bien común y la dignidad de las personas. Queremos multiplicar este compromiso en toda la sociedad para que no exista en la Argentina un solo excluído de la mesa de la Vida”.

La A.C.A. la impulsa junto con otras instituciones reconocidas por su labor social, como la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), Red Solidaria, Cáritas, la Asociación Cristiana de Jóvenes y su rama femenina (YWCA), la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) y la asociación Conciencia, la Comisión Nacional de Justicia y Paz, la Universidad Católica Argentina, Scouts de Argentina, el Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC) y el Movimiento Familiar Cristiano, entre otras, varios de cuyos representantes estuvieron presentes en el encuentro.

También estuvo presente el presbítero Luis Casella, viceasesor nacional, e Ignacio del Castillo, presidente diocesano de la A.C.A. de Lomas de Zamora.

Luego de la exposición de Madero, ofrecieron sus testimonios acerca de por qué adhieren a la campaña el presidente de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Norberto Rodríguez; María Figueras, vicepresidenta de Conciencia; Santiago Peruso, de Cáritas, y Roberto Aras, de la U.C.A.

También se proyectaron spots televisivos elaborados con el fin de llegar con este mensaje a toda la población, para los cuales contaron con la colaboración del Canal 21 del arzobispado de Buenos Aires y con la participación del obispo de San Isidro, monseñor Jorge Casaretto, el periodista Nelson Castro y Juan Carr, presidente de Red Solidaria.

Asamblea Federal 2009
En la oportunidad la Acción Católica presentó además la XXVI Asamblea Federal que se realizará del 10 al 12 de octubre en la diócesis de Lomas de Zamora, por primera vez en el Gran Buenos Aires, y este año estará guiada por el lema: “En Jesús, vida digna y plena para todos”, en la que se hará una revisión de lo trabajado, se reflexionará sobre el lema que convoca y se planificará el trabajo de los próximos tres años; además se realizará la Asamblea Estatutaria en la que se renovarán las autoridades.

La presentación estuvo a cargo de la vicepresidenta de la A.C.A. y responsable de la Comisión Organizadora de la Asamblea, Nancy Botta, quien informó que la participación se estima en unas cinco mil personas, entre niños, jóvenes, adultos y dirigentes, y unas diez mil personas en los actos masivos.

Los militantes provienen de unas 50 diócesis del país. Debido a que la zona no cuenta con infraestructura hotelera, los adultos serán alojados en casas de familia y los niños y jóvenes, en colegios ubicados dentro de los municipios de Lomas de Zamora, Almirante Brown y Esteban Echeverría.

Los actos de apertura y clausura del encuentro se realizarán los días 10 y 12 de octubre, respectivamente, en el estadio “Alfredo Beranger” del Club Atlético Temperley. La misa de apertura estará presidida por el obispo anfitrión, monseñor Jorge Rubén Lugones, y la de clausura, por el asesor nacional de la A.C.A., monseñor Luis Armando Collazuol, obispo de Concordia.

El domingo 11 de octubre los asambleístas trabajarán en talleres relacionados con los temas: Familia, Bien Común, Justicia e Inclusión Social, Trabajo y Educación y habrá un encuentro ecuménico de oración por la paz en la Iglesia Metodista de Lomas de Zamora.

Paralelamente, representantes de los asambleístas realizarán cuatro gestos misioneros visitando la Unidad Penitenciaria Nº 4º, el hospital Gandulfo, dos comedores comunitarios de Villa Albertina y un asentamiento que se encuentra en la localidad de Burzaco.

Ese día a las 18, desde los distintos lugares de trabajo, los participantes caminarán hasta converger en la plaza Grigera de Lomas de Zamora, donde tendrá lugar un acto popular abierto a toda la comunidad.

Para mayor información: (011) 4331-6323 y comunicación@accioncatolica.org.ar.+

La Cruz, extremo de amor

Posted: September 14th, 2009, by Matoga

ORIGEN DE LA FIESTA

La costumbre de venerar la Santa Cruz se remonta a las primeras épocas del cristianismo en Jerusalén. Esta tradición comenzó a festejarse el día en que se encontró la Cruz donde padeció Nuestro Señor.

Posteriormente, a principios del siglo VII, cuando los persas saquearon Jerusalén se apoderaron de las sagradas reliquias de la Santa Cruz. Esta serían recuperadas pocos años más tarde por el emperador Heraclio, y recordando este rescate es que celebramos el 14 de septiembre la exaltación de la Cruz.

La tradición cuenta que el emperador, vestido con las insignias de la realeza, quiso llevar en exaltación la Cruz hasta su primitivo lugar en el Calvario, pero su peso se fue haciendo más y más insoportable. Zacarías, obispo de Jerusalén, le hizo ver que para llevar a cuestas la Santa Cruz, debería despojarse de sus vestidos reales e imitar la pobreza y humildad de Jesús. Heraclio con pobres vestidos y descalzo pudo así llevar la Cruz hasta la cima del Gólgota.

Para evitar nuevos robos, la Santa Cruz fue partida. Una parte se llevó a Roma, otra a Constantinopla; una se dejó en Jerusalén y una más se partió en pequeñas astillas para repartirlas en diversas iglesias del mundo entero.

LA CRUZ, EXTREMO DE AMOR

La Santa Cruz es trono para Nuestro Señor Jesucristo. Tan noble Rey venció en ella al pecado y la muerte, no al modo humano, sino al misterioso modo divino.

El odio de los hombres combatió contra su mismo Redentor, pero venció el Amor de Jesús por los hombres. Estos se unieron para atormentar a Jesús e irrumpieron contra Él; y Él soportó todo tormento y se sometió a la misma muerte, con la mansedumbre de un cordero. Su Cuerpo divino, llagado de amor, no encontró otro descanso que la Cruz.

Mientras Jesús sufría, amaba. Nos devolvió con amor tanta ofensa. Tanta ofensa hecha por cada uno de nosotros día a día. Y es en virtud de ese amor unido al sufrimiento que Él gustaba una gran felicidad: la de salvar el género humano. Se sometió a la muerte para darnos vida. Fue en la Cruz donde nos conquistó el perdón de su Padre.

¿Por qué Señor tanta mansedumbre, tal gozo entre tantos expertos de muerte? Precisamente se debe a que el cáliz de la Pasión Él lo tomó no de la mano de sus enemigos, sino de las del Padre; y por consiguiente lo tomó con amor infinito.

He aquí el secreto de padecer con mérito y con gloria: recibir las tribulaciones, no de las manos de los hombres, sino de las de Dios. El dolor en esta tierra es inevitable: lo vemos a nuestro alrededor en diversas manifestaciones. Está claro que el dolor no se puede evitar siempre. Pero también está claro que el amor tiene su precio: y siempre resulta un precio amable, y hasta «barato», en la medida, precisa, del amor.

Este es el secreto del amor de Dios por los hombres, y del mismo modo puede ser el secreto del gozo de los mártires. También será el gozo de cualquier cristiano que reciba un aumento del amor de Dios. Así como entendemos claramente sin una duda- que vale la pena gastarse por un amigo, un familiar, una persona querida, del mismo modo a los que aman a Dios les resulta fácil «gastarse» o sacrificarse por Él.

A veces a quienes queremos les regalamos u ofrecemos lo que se nos ocurre. En otras ocasiones, con mucha confianza, esas personas queridas nos solicitan algo, a veces con urgencia y ésa es la piedra de toque del amor. Cuando rápidamente decimos que sí a lo que nos cuesta inesperadamente es porque amamos sinceramente a esa persona.

Con Dios sucede otro tanto. A veces le ofrecemos a Dios «sacrificios» que nos parece le gustarán, y otras es Él mismo quien golpea a nuestra puerta pidiéndonos algo: a través de otras personas o directamente.

Jesús cargó con la Cruz y nos invita a que cada uno de nosotros lo imitemos también en esto. No hay camino sin Cruz. Dios regala la Cruz a quienes ama, a quienes quiere regalar también con muchos otros bienes. Ese es el sentido de las palabras del Apóstol: «No quiero otra cosa que Jesús y Jesús crucificado.»

En la Cruz nos encontramos y unimos a Cristo. Busquémoslo siempre allí. Él, con sus brazos extendidos, nos espera para regalarnos el abrazo de su infinito amor.

EXAMEN

Meditemos en la presencia de Dios cuáles son los «vestidos reales» de que debemos despojarnos, a imitación de Heraclio, para cargar con alegría nuestra Cruz de cada día.

Meditemos también como llevamos nuestra Cruz: si ella es para nosotros ocasión de que nos rebelemos contra Dios, o si más bien, nos acerca a Jesús y nos hace vivir, a imitación de Él, el amor hasta el extremo, para con Dios y nuestros hermanos.

Pidámosle a Jesús que nos enseñe a ver siempre la mano divina en toda pena nuestra.

OREMOS

Reine el Señor crucificado
levantando la cruz donde moría;
nuestros enfermos ojos buscan luz,
nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh cruz que fabricamos,
Pecadores, con manos deicidas;
Te adoramos, ornato del Señor,
sacramento de nuestra eterna dicha.

Amén.

(Fragmentos del Himno de Laudes de la Fiesta de la exaltación de la Cruz.  Liturgia de las Horas)

Mariana Canale
www.iglesia.org

Sticky: Asambleas Federales,¿nos estamos equivocando?

Posted: September 11th, 2009, by Matoga

Comparto este comentario que realicé en la página de las Asambleas Federales de la Acción Católica Argentina

Como veo que algunos comentarios son eliminados, esta es la dirección (http://www.acaasambleaonline.com.ar/?page_id=42):

Estimada “Asamblea Federal”:

Comenzaré diciendo que me parece inapropiado responder desde el anonimato a las personas que dejan sus nombres en las consultas. En tal caso, podrían firmar al final de cada respuesta…

Conozco, el anhelo de ser sede de las asambleas que tenemos los miembros de la ACA de Lomas de Zamora desde hace décadas; y creo que este es el que los está llevando a cometer un error histórico.

Estoy leyendo la pregunta que hace Agustín y la respuesta que le dieron, y NO LO PUEDO CREER. Coincido plenamente con la contra respuesta que deja Agustín y me pregunto también:  ¿Qué clase de comisión organizadora no preveé que a los “ACTOS MASIVOS” asistan TODOS los miembros de acción católica que así lo desean?

Es la primera vez que tengo noticias de la celebración de una misa “exclusiva para los que poagaron”. SIMPLEMENTE SUENA HORRIBLE y lo encuentro muy lejos del verdadero mensaje del Evangelio.

Recuerdo asambleas desde 1977 en Buenos Aires, muchas, verdaderamente masivas. Cómo la gente sentía la emoción de participar en ellas…También vienen a mi memoria las palabras del queridísimo padre Orsi cuando nos instaba a no reunirnos simplemente para calentar sillas, reunirnos por reunirnos…y creo que estamos cayendo en ese error.

Creo que este año, como en tantas otras oportunidades, las asambleas deberían haber sido estaturarias.

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo (Ecl.  3,1)

Y  este no es, precisamente, el momento de una asamblea federal “Masiva”. Mientras el mundo entero se debate en una crisis financiera sin precedente, mientras acá nomás, en nuestra propia Argentina, el 40% de la gente es pobre, no suena coherente destinar tantos recursos al reunirse por reunirse…

Nuestros dirigentes tuvieron la oportunidad de comprenderlo cuando gracias a la gripe N1H1 hubo que postergar las asambleas. Por los motivos que mencioné anteriormente, no lo supieron hacer y, así, nos encaminamos hacia lo que considero, un error histórico.

Este domingo se realizará la colecta Más por Menos y, mientras, la ACA destina un montón de dinero en “reunirse”. De nada servirán, después los “gestos solidarios que vamos a realizar en Lomas de Zamora” ya que, en definitiva, quedará la sensación de que dimos de lo que nos sobra…

Me pregunto: ¿Es así como anunciamos lo que hemos asumido como Desafío, Compromiso y Tarea “En Jesús, Vida digna y plena para todos”?

A pesar de todo, todavía hay tiempo de corregir algunos errores y, el tema de los actos “masivos” es una oportunidad.

NO SE PUEDE Y NO SE DEBE EXCLUIR A AQUELLOS QUE NO PUDIERON PAGAR porque lo que hace a un miembro de ACA no es el dinero.

De ser así, sólo confirmarán que han equivocado el camino y entonces, como miembro oficializado de la ACA , dirigente de años y miembro que dejo horas de mi esfuerzo por la ÚNICA causa que nos reúne POR HONOR A CRISTO REY (yo se las recuerdo) creo que puedo decir, con dolor en el alma, que ustedes
NO ME REPRESENTAN.

ALABADO SEA JESUCRISTO!!!

Como siempre, espero comentarios.

Un tanguito…

Posted: September 11th, 2009, by Matoga

Los invito a ver escuchar este vídeo prestando atención a la letra.

Parece escrito hoy…ja